MARIANO MORES

El último gran maestro del tango

A los 98 años falleció ayer el gran compositor argentino, toda una leyenda de la música.

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El público uruguayo siguió su carrera desde sus primeros éxitos a los últimos. Foto: archivo El País

Con el fallecimiento de Mariano Mores, ocurrido ayer a los 98 años de edad, se cierra definitivamente la última página de una época del oro del dos por cuatro. El autor de himnos como "Cuartito azul", "Adiós Pampa mía" y "Cafetín de Buenos Aires", tuvo una larga y fecunda carrera, que comenzó muy joven, casi un chiquilín (aunque con un gran sentido de la responsabilidad), y se extendió hasta entrado el siglo XXI, con funciones especiales de despedida que luego se convertían en un nuevo retorno al escenario.

El público uruguayo de varias generaciones lo siguió a lo largo de su extensísima trayectoria, desde cuando de la mano de Francisco Canaro se presentaba en las salas montevideanas, integrando los musicales tangueros que marcaron época. Siendo muy joven ya había demostrado talento y empeño como para trabajar junto a algunos de los mayores nombres del tango, categoría en la que ingresó como creador de piezas del encanto de "Uno", "Taquito militar", "En esta tarde gris" y "Gricel", entre otras de una producción inagotable.

La aceptación masiva que tuvo su arte está fuera de todo cuestionamiento: "Uno" y "Adiós Pampa mía" están entre los 10 tangos más difundidos en el mundo, por los que recibió 26 discos de oro y platino. Por votación popular, Mores fue elegido en el año 2000 como Mejor compositor de tango del siglo, y su "Taquito militar" votada como Mejor milonga del siglo.

Si bien Mores creó febrilmente, detrás hubo una formación disciplinada y un culto por el trabajo que sustentó su creatividad. Otro de sus aciertos fueron sus compañeros de carrera, con una enorme intuición para armar grupos artísticos, en un tiempo en que, es verdad, el talento tanguero asomaba con mucha frecuencia.

"Tratábamos que tanto el autor como el compositor se unieran y pudieran darle fuerza a esa música. Casi siempre he tratado de tomar la iniciativa, y después darle libertad al autor. Pero contando con artistas como Discépolo, Contursi, Cadícamo, Manzi, y otros incuestionables que me han acompañado, he recibido una apoyatura muy grande con los valores de sus letras. Lo primordial siempre fue la música en su conjunto, dándole además un color, una suerte de gusto y de romanticismo que no deja de pasar por la vida de uno, ya que el tango es parte de uno como ser humano", había declarado Mores a El País en 2006, en una de sus últimas actuaciones en Montevideo.

La historia de Mores está llena de anécdotas, que él contaba con sencillez despojada de histrionismo, pese a que en un tiempo supo ser actor. Contaba que una de sus primeras aproximaciones a la música fue siendo chico, cuando en el barrio porteño de Flores aprendió piano teniendo como maestra a la hermana del almacenero, en clases que nunca le cobraron.

El primer éxito que lo puso en la mira del público fue "Cuartito azul", donde asomó su gran capacidad para crear melodías dulces y pegadizas, que ponen al escucha proclive a la evocación. "Ese fue mi primer tema, que se lo dediqué a mi primera novia, que es la abuela de mis queridos nietos, mi mujer", comentó una vez el músico, cuyo fuerte sentido de la familia fue otro de los aspectos de su personalidad.

Mores tuvo además un marcado sentido del escenario, del show, y su legado deja también una lección de presentar con esplendor la música. "Eso es lo que mi personalidad siente desde joven, y de lo que he hecho usufructo musical a través de décadas. Eso nació al lado del maestro Francisco Canaro, que con sus valores y su inspiración natural me dio fuerzas para seguir adelante en este camino, sin necesidad de imitarlo, cada uno con su personalidad", señaló en aquella entrevista de 2006, en la que recordó a Canaro como "un hombre muy valioso. La música rioplatense tuvo en su persona a uno de sus máximos valores, pero yo personalmente lo recuerdo como un padre espiritual. Él hacía lo que yo en la actualidad: trabajar sobre diferentes ritmos, porque cada cosa tiene su por qué en la vida musical".

Consultado en aquella ocasión sobre cómo surgía una melodía popular, dijo: "Es como un pensamiento, porque el tango es algo que está como incrustado en cada ser que goza de esta música. Porque además de ser algo que se puede bailar, es un sentimiento. Para mí es una suerte haber tomado la opción de componer y también de haber tenido éxitos como los que se cuentan dentro de mi humilde mensaje musical". Mores, que se definía como un músico conservador, tuvo una proyección internacional descomunal, que cultivó con incansables giras por el mundo. Su labor discográfica, sus centenares de grabaciones, y los muchos artistas que versionaron su obra, permitirán que su legado siga presente y siempre revisitado por nuevos artistas.

Otra de sus facetas menos conocidas fue la de actor, con un pasaje por el cine, participando, entre otros títulos, en La voz de mi ciudad, La doctora quiere tangos, y Corrientes... calle de ensueños. "Fue al principio de mi carrera, pero yo tenía siempre una sensación: no me gustaba la voz que me salía y quería que me doblaran la voz, pero eso no me dejaron nunca. Hice esas intervenciones en el cine, y con mucha suerte, pero dejé en un tiempo que consideré prudencial, como para que me conocieran también en ese aspecto", reconoció.

Siempre remarcó la gran acogida que tuvo de este lado del Plata: "Tengo que tener la nobleza de decir que Uruguay me inspira de una manera total, porque los creo más rioplatenses que a los argentinos. Mi trabajo musical se lo debo a mi pueblo rioplatense por la calidez de los admiradores, sobre todo en Uruguay donde hay tanta fuerza motriz en el espíritu de la gente. Porque son conservadores y no se olvidan de una música que fue un éxito ayer. En Uruguay más que en Argentina", había declarado a El País una década antes de morir.

ECOS DE UNA PÉRDIDA, LOGROS DE UNA CARRERA

Los mayores cariños y éxitos del maestro

"Y yo que pensé que eras eterno... Mi súper hombre. Hubiera querido tenerte toda la vida conmigo. Y te fuiste nomás. Y donde sea que llegaste... seguro estarás al piano... Llenándolos a todos de tu talento, de tu música, que sí eternamente vivirá", publicó su nieta y conductora televisiva, Mariana Fabbiani, a través de Instagram, al saber del fallecimiento del eximio compositor argentino, también gran pianista y director de orquesta.

La noticia la dieron los familiares del músico ayer miércoles 13 a través de las redes sociales. La larga lista de su autoría, donde se encuentran algunas de las perlas más preciadas del rosario tanguero argentino, reúne a nombres de primera línea, dado que compuso junto a otros gigantes del tango, como Enrique Santos Discépolo en "Uno", con José María Contursi "Gricel", con Enrique Cadícamo "Copas, amigos y besos", y con Homero Manzi "Una lágrima tuya", entre cientos de éxitos.

El fallecimiento de Mores abre un balance que lo ubica también como un gran impulsor y productor de destacados espectáculos teatrales, con los que triunfó en Argentina y en el exterior, principalmente en Japón. Otros aspectos a valorar de su carrera fue su vitalidad y su actitud creativa: a los 90 años Mores encabezó en 2008 dos recitales a lleno completo en el mítico Luna Park, en un espectáculo que llamó 90 años no es nada. El show puso en escena a más de 50 artistas, una orquesta de cuarenta músicos, un ballet y figuras invitadas. Actuaron su hija Silvia, su nieto Gabriel y Hernán Cortez. Además utilizó videos históricos para recorrer su pasado artístico, a su hijo Nito y para tocar junto a Gardel, uno de sus sueños.

Pero en 2012 en un gesto simbólico le dejó su batuta a su nieto Gabriel Mores, también un eximio músico de tango, que este miércoles lo despidió por Facebook: "Adiós, abuelo querido!!!" Te voy a extrañar mucho!! pero tu recuerdo y tu música estarán siempre en mí. Gracias por tu ejemplo de vida. Q.E.P.D", escribió.

Los éxitos de Mores están llamados a sobrevivir. En 2009, por ejemplo, la Orquesta Filarmónica de Berlín con dirección de Daniel Barenboim incluyó en su repertorio "El firulete", con arreglos de José Carli, y un año después, en 2010, la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina le entregó el Premio Cóndor de Plata a la trayectoria, la máxima distinción para el cine en Argentina.

Son muchos los recuerdos a la hora de pasar raya a semejante carrera. Uno de los más lindos tiene que ver con su hija Silvia, quien trabajó mucho junto al gran compositor, en una empresa que se convirtió en familiar. Ella contó en un nota con El País que a su padre, ya de mayor, le encantaba disfrazarse de Papá Noel para animar la Navidad familiar. Otra cara del gran músico, que lo pinta de cuerpo entero.

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