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La gran bestia pop

La cantante desembarcó con nueva canción y un fastuoso videoclip

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Como si fuera la reencarnación de Allison Hayes —protagonista de la película de culto El ataque de la mujer de 50 pies, de 1958— Taylor Swift regresó luego de tres años de silencio musical y está arrasando todo a su paso. El afiche, bastante más famoso que la película en sí, muestra a Hayes como una gigante de aproximadamente 15 metros de altura, una figura colosal que aterroriza a una ciudad.

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Swift no va a aterrorizar a nadie pero su importancia cultural y comercial es tan desproporcionada como la altura de la protagonista de esa película.

El regreso de Swift fue, cómo no, muy planificado. Pero en comparación con otras campañas de marketing, luce menos invasiva: unos supuestamente enigmáticos videos de serpientes, el lanzamiento de una canción (“Look What You Made Me Do”) con un “lyric video” y el domingo, cuando se entregaron los Premios MTV, la presentación oficial del primer videoclip propiamente dicho, realizado sobre la canción ya mencionada.

El video, obviamente, es una superproducción. Hay efectos especiales y grandes despliegues de vestuarios, peinados, bailarines y todo lo que el dinero pueda comprar para incluir en un clip.

Y también es obvio que dicho clip no demoró mucho en ser minuciosamente desmenuzado por la inagotable cantera de aspirantes a semióticosque la web proporciona. Las referencias a la competencia, a los hechos más relevantes en la carrera de Swift en los últimos años, a esto y a lo otro ya forman parte de incontables artículos, videos, tuits y demás componentes del paisaje informativo virtual.

Así se va alimentando el ciclo de vida útil de los lanzamientos de la actual reina de la música pop, aparentemente cada vez más absorbida por su propia fama e importancia. El video en sí —como la canción— está centrado en la propia Swift. Era casi inevitable.

Varios han señalado ciertas similitudes entre la actual fase de Swift y la época pos Thriller (1982) de Michael Jackson, cuando la fama de éste se hizo tan grande que también él entró en el espiral de la autorreferencia y los videoclips fastuosos y carísimos.

Parece evidente que 1989, el disco anterior de Swift, fue el equivalente al disco de 1982 de Michael Jackson en términos de notoriedad, éxito comercial y omnipresencia en los medios masivos de comunicación.

Y como para hacer aún más explícito el fin de una era y el advenimiento de otra, la canción incluye una falsa conversación telefónica en la que se anuncia que la “vieja” Taylor Swift está “muerta”. Ahora, a prepararse. Porque seguramente se venga una avalancha de canciones, notas, videos, titulares y polémicas con ella como protagonista.

Parecería improbable que Swift consiga la misma repercusión con Reputation —el disco que saldrá en noviembre— que la generada por 1989. Después de todo, ¿cuántos artistas consiguen superar el impacto de un disco que los colocó en la cima y los hizo, por un período, prácticamente intocables? Prince nunca llegó tan lejos como con Purple Rain, ni Bruce Springsteen como con Born In The U.S.A., por nombrar dos gigantes de la década de 1980, la preferida por Swift.

Pero no habría que darlo por sentado. Hasta ahora, Swift ha demostrado una inverosímil resistencia a la irrelevancia o la indiferencia. La disminución de su enorme estatura como estrella pop no parece próxima.

La próxima gira ya está causando polémica

Swift se alió a la empresa de venta de entradas Ticketmaster y esa alianza probablemente perjudique su imagen. El sistema ideado supone que los fans van a tener la oportunidad de comprar entradas de acuerdo a lo que hayan gastado previamente en discos y souvenirs. Cuanto más hayan gastado, más chances tendrán de acceder a una entrada, aunque eso no garantiza poder comprarla

Foto: captura de pantalla
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