WALTER BORDONI

"Grabé este disco en tres días, como se hacía antes"

Este próximo sábado 19, en la Sala Hugo Balzo, el cantante y compositor uruguayo presenta su octavo discográfico, El hogar de los distintos, un disco que habla entre otras cosas de lo que él siente como una imposición de lo “políticamente correcto”.

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Walter Bordoni. Foto: Alejandro Perischetti

“Estoy a favor de la inclusión, pero si hay alguna persona que quiere mantenerse al margen, que no quiere incluirse, me parece que se le impone”, dice en esta entrevista

—¿Cómo nació este disco?

—Me empecé a fijar en las canciones que tenía, como siempre hago. Y empecé a fijarme cuáles de las canciones que tenía podían convivir, porque eso no siempre es posible. Yo pienso los discos a la vieja usanza. No tiene, necesariamente, que se conceptual, pero sí que tenga cierta hilación.

—¿Los criterios para hacer convivir esas canciones pasan por lo sonoro o por las letras?

—Más las letras. En lo sonoro, me gusta que sea más variado. Una vez más vuelvo a la vieja escuela. A mí me gustan los discos como los hacían los Beatles, que eran muy variados.

—Buena parte del disco suena al Dylan de los 70.

—Está bien. Dylan es una influencia muy importante para mí.

—Volvamos a las letras. ¿Qué quisiste decir en la canción que le da el título al disco?

—Ahí tengo que hablar del disco en sí, porque esa canción fue la última que compuse. Y lo hice para terminar el disco, como para unir todo. Cuando estaba armando el repertorio, me di cuenta que había unas cuantas canciones que hablaban de distintos personajes. Hay una canción que está inspirada en Marosa Di Giorgio, por ejemplo. Otra en Buster Keaton. Hay una que habla sobre la relación de amor en una pareja que ya son ancianos. Y así. Entonces, me puse a escribir una canción como para redondear todo, que resumiera las historias que estaban en las otras. Y a su vez, es una canción que tiene un costado reflexivo irónico, y es una canción sobre cosas que siento en torno al tema de los "distintos", de la "inclusión".

—¿Estás a favor o en contra de eso?

—Por supuesto que estoy a favor de la inclusión, pero a veces me parece que hay políticas concretas que tienden a una inclusión a la fuerza. Es como si te dijeran "Te tenés que incluir. Tenemos que encontrar un casillero donde vos encajes". Y me parece que a veces eso termina generando más guetos. Tiene que haber un baño para gente de tal orientación sexual, otro para estos otros, aquel para aquellos otros... Qué sé yo... Me rechina un poco. Y la canción reflexiona un poco en torno a eso.

—¿Sos un detractor de lo políticamente correcto?

—Sí, de eso sí. De las políticas inclusivas no. Pero inclusión de verdad. Que todos tengamos nuestro lugar. Pero si hay alguien que no quiere incluirse, que lo dejen vivir. En estos días ha habido bastante polémica sobre la Guía de Educación Sexual, y para mí es medio forzado que a un niño de diez años se le diga que tiene que definir su orientación sexual. No hace tanto, a los docentes se les recomendaba que en el aula hicieran pública su orientación sexual. ¿Y por qué? Te cuento si tengo ganas con quien me acuesto. Estoy en contra que se reprima o excluya a las personas, por las razones que sean, pero... Es como la palabra "tolerancia". "Bueno, está bien, te tolero..." (risas).

—Pero no es todo política. Hay una canción cuya música es de Jorge Galemire, un amigo tuyo, fallecido en 2015, "Guayabo y Curuguaty".

—Fue la última canción que compusimos juntos. La llegamos a cantar en vivo, en un ciclo de conciertos con él y con Fernando Ulivi que se llamó "Martes para los marcianos". Con Ulivi compuse "Marcianos en la ciudad", que también está en el disco.

—Este es tu octavo disco. ¿Qué aprendiste de tus experiencias anteriores?

—A grabar rápido. Este disco lo grabé en tres días.

—Como si fuera un disco de punk.

—Sí.

—¿Y cómo se graba tan rápido?

—Hay que tener acceso a un estudio de grabación grande, así toda la banda puede tocar al mismo tiempo. Así lo hicimos. Cada canción se tocaba y grababa tres veces. Luego elegíamos la mejor toma y sobre esa toma se corregía si había algo que corregir. Pero es como se grabaron discos toda la vida (risas)

—No toda la vida.

—No, está bien. Pasa que no soy muy amigo de esa perfección donde todo suena muy editado y cuidado. Me gusta que se sienta la humanidad en la música, que se oiga al cantante cantando junto a la banda.

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