MÚSICA

Gilberto Gil ofrecerá un encuentro íntimo a guitarra y voz en el Sodre

Este jueves a las 21.00, el músico presentará el espectáculo "Voz e violão" en el Auditorio Nacional del Sodre

Gilberto Gil regresa a Montevideo el 2 de mayo. Foto: Gerard Giaume.
Gilberto Gil regresa a Montevideo el 2 de mayo. Foto: Gerard Giaume.

Para su recital de este jueves en el Auditorio del Sodre, Gilberto Gil planea llevar su repertorio a su mínima expresión: guitarra y voz. Al prescindir del acompañamiento de la banda que generalmente lo respalda en sus shows, sus canciones —esas que desde hace más de medio siglo vienen marcando a la escena musical brasileña— se limitan a su esencia. Cuando Gil suba al escenario de la sala Eduardo Fabini, el público podrá formar parte de un encuentro íntimo con una leyenda de la música brasileña.

Según explicó el músico durante una entrevista con El País, el espectáculo Voz e violão (guitarra y voz) llegará a Montevideo gracias a la sugerencia de ofrecer un “concierto sencillo e íntimo”. En agosto del año pasado, Gil se había presentado con esta propuesta en el Teatro Colón de Buenos Aires, y tuvo una gran respuesta del público y de la crítica. Pero además, el brasileño explicó que estas instancias de guitarra y voz son frecuentes en los finales de sus conciertos con banda. “Me gusta hacer este tipo de presentaciones, y el público está acostumbrado a encontrarse conmigo de esta manera”, dijo.

Gil, que el 26 de junio cumplirá 77 años, promete interpretar clásicos como “Expresso 2222”, “Aquele abraço” —ambos inspirados en su relación con Brasil antes y después de su exilio en Londres, ocurrido a finales de los sesenta—, “Toda menina bahiana”, “Soy loco por ti, América” y “Chiclete com banana”.

El repertorio también incluirá algunas canciones de su último disco de estudio, OK OK OK (2018), que, al igual que el concierto de este jueves, está marcado por una mirada muy intimista. Con varias canciones dedicadas a su familia e incluso una a la médica que lo operó del corazón (“Quatro pedacinhos”), este disco muestra una nueva etapa en la vida del brasileño, donde en la canción “OK OK OK” deja en claro que ya no le interesa hablar sobre temas políticos.

El músico, que fue ministro de Cultura durante el primer gobierno de Lula Da Silva, adjudica esta decisión “al tiempo, la vejez, la edad, la conciencia y la sensación de ver que ya estoy completo”. Es que Gil —que en los últimos años ha sufrido varios problemas de salud—, siente que llegó el momento de “considerar las cosas hechas en la vida”. “La pérdida de la salud completa y más plena en ciertos momentos, me ha dado una noción más profunda del anhelo natural de vivir”, dijo.

Si bien durante la charla telefónica que Gil mantuvo con El País se podía percibir una voz cansina —uno de los principales signos de su edad, junto con las canas que en los últimos años se adueñaron de su cabello— basta con escuchar sus últimos discos para confirmar que todavía mantiene la calidad que define su obra desde que lanzó su primer disco, Louvação, en 1967.

Lo que hace a la obra de Gilberto Gil tan importante en la tradición de la música popular brasileña es la calidad de sus letras, que a lo largo de sus más de 60 discos ofrecen una especie de radiografía sobre la vida cultural, social y política de Brasil. “En mi carrera es posible encontrar mi preocupación por asociarme a ideas, conceptos e interpretaciones del mundo y de la vida”, explicó Gil a El País.

Uno de los ejemplos más claros es la trilogía Re, formada por los álbumes Refazenda, Refavela y Realce, donde el músico plantea una revalorización de la vida cultural brasileña, la cultura negra y de la belleza. Estos discos están llenos de ejemplos de otra de las cualidades del músico: su registro vocal, que, hasta hace unos años, se definía por su gran manejo de los matices. Al escuchar canciones como “Não chore mais”, “Pai e mãe” y “Samba do avião” se puede comprobar esta idea.

Entre la calidad de sus letras y de su voz hay un aspecto que generalmente queda opacado: su manera de llevar el ritmo en la guitarra. Inspirado en la música nordestina, Gil tiene un gran manejo de la batida de guitarra, que lo pone al nivel de los grandes músicos brasileños. Es recomendable que quienes asistan al recital del Sodre puedan poner foco en este aspecto y se dejen llevar por el ritmo que propone con su instrumento.

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