ENTREVISTA

Germán Daffunchio, de Las Pelotas: "La situación de Argentina es extremadamente triste"

Antes del show de esta noche en la Sala del Museo, Germán Daffunchio charló con El País sobre las canciones de Las Pelotas

Las Pelotas
Las Pelotas

Esta noche, a partir de las 21.00 la banda argentina Las Pelotas repasará sus discos y presentará nuevas canciones en la Sala del Museo (entradas a la venta en Abitab). Días atrás, la banda liderada por Germán Daffunchio publicó “Dando vueltas”, un rock enérgico que hace referencia a la situación actual de Argentina. A lo largo de los años, la visita del grupo  a Montevideo se fue volviendo un clásico. Surgida en 1988 tras la disolución de Sumo, la banda se convirtió en uno de los más convocantes y reconocidos de Argentina. Su octavo álbum, Esperando el milagro (2003), fue elegido por la revista Rolling Stone como uno de los mejores discos argentinos de la historia. De ese disco nació “Será”, que esa revista también seleccionó como la mejor canción argentina de la década de 2000.

Ahora están por editar su nuevo disco, que será el sucesor del exitoso Brindando por nada (2016). Antes del show de esta noche, Daffunchio charló con El País y aseguró que el próximo adelanto de su disco va a ser “bien salado”. El cantante y guitarrista también se refirió a los casos de abuso en la escena del rock argentino, cómo el género está evitando la crítica social y recordó los 10 años de Despierta, el disco que marcó un nuevo comienzo para la banda.

—Esta noche vuelven a presentarse en Montevideo. ¿Cómo analizás tu relación con el público uruguayo?

—Mirá, con tu pregunta es muy fácil caer en la demagogia (se ríe). Pero es espectacular, nos gusta mucho ir. Obviamente hay muchos amigos y muchos músicos amigos. Para nosotros esta diferencia de fronteras es una ilusión. Me gusta mucho la gente, loco, de verdad. Cada vez que vamos a tocar allá estamos felices. Vamos a mostrar cosas nuevas, que siempre está bueno. Es doble la felicidad.

—Ustedes suelen grabar discos entre show y show, pero con este se alejaron de los escenarios para concentrarse en el estudio. ¿Cómo fue el proceso?

—Con los años nos pusimos más obsesivos y más pretenciosos en la búsqueda de la música. Todos los discos anteriores los hicimos entre medio de shows, pero este tuvo mucho tiempo de composición. Hay mucho trabajo atrás y eso nos apasiona. Está buenísimo porque tenés el famoso proceso de la “hoja en blanco”. Para componer hacés una búsqueda interna: salís a caminar por la ciudad y ves la agenda en busca de poesía. Justo coincidimos con toda la hecatombe de Argentina, así que. .. sobrevivimos (Se ríe).

—Escuché “Dando vueltas”, la nueva canción, y me dio la sensación de que hablabas de esa hecatombe. La letra dice: "Cuál fue la razón, Por qué fuiste ahí, cómo les creíste” y “estoy aquí, dando vueltas siempre y no cambia nada”.

—(Se ríe) Mirá, vas a tener que escuchar el disco porque viene poderoso. El segundo corte va a ser bien salado...

—¿Cómo se va a llamar?

—Nadie fue”. El nombre dice todo (se ríe). Lo que te quería decir es que uno trata de expresar las cosas que siente, ¿no? Al escribir le quiero dar la posibilidad a la gente de que cada uno se imagine lo que quiere, ¿entendés? Porque cuando vos contás una letra, por ahí la persona la había relacionado con otra cosa. Es como escuchar el tema de Deep Purple, "Smoke on the Water", y cuando te lo explican decís: "Nooo, no me digas que se trataba de eso, la concha de tu madre". No me mates la historia (se ríe). De una manera siento que lo que uno dice no es propiedad de uno, es como el inconsciente de uno: está diciendo cosas que en realidad nos están sucediendo a todos. La situación de Argentina es extremadamente triste. Es increíble pensar que un país que tiene provincias tan grandes como varios países de Europa, 400 mil o 500 mil personas se estén cagando de hambre. La historia de Argentina está mal contada, es como un cuento y estamos viviendo los mismos procesos todo el tiempo. Es muy triste porque recuerdo a mi padre teniendo dos trabajos y a mi madre tres. Era simplemente lo mismo que está pasando ahora... Hay círculos de poder y ellos están felices mientras que los demás están cagados de hambre. Hay algo que están haciendo mal desde siempre.

—¿Sentís que cambió tu manera de interpretar alguna letra tuya al mirarla en retrospectiva?

—Sí, muchas veces. Nosotros componemos con total libertad cada uno y por eso cuando canto por ahí improviso letras y hay muchas veces que esas letras salieron del inconsciente. Además muchos temas nuestros que son muy viejos, que todavía siguen siendo actuales: siguen hablando de lo que está pasando y sigue pasando. Hay un montón.

—Como "Capitán América".

—Exacto. "Corderos en la noche" y "Saben" también. Por un lado me llena de orgullo porque es como que la visión que tuviste estaba bien, pero por otro lado es triste (se ríe). Hay que ser consciente que desde siempre Sudamérica fue un territorio que querían tener lo más virgen posible y con mayor cantidad de ignorantes posibles para dominarlo fácilmente. La gente está muy influenciada por los intereses de andá a saber de quiénes. Por eso, el desafío que tenemos los músicos es poder comunicarse con la gente.

—¿Sentís que el rock refleja lo que está pasando hoy en Argentina?

—(Canta) "La clave del éxito es mantenernos dormidos".Por más de que la gente lo sabe, la mayoría no quiere escucharlo, prefiere un reggaetón que hable de las ganas de coger que tiene. Entonces quiero decir que... no sé qué quiero decir. Me olvidé de la pregunta...

—Te preguntaba sobre el rock y la realidad argentina.

—Sí, gracias. Está la historia de esta famosa guerra contra el sistema, de lo que es comercial y no. El mundo se devoró a todo y al rock también. Los grupos jóvenes tratan de hacer su pequeña revolución, y los que son más masivos, luchan contra esta cosa de que la música empieza a ser un producto que vendés. Está más producido y se va perdiendo la esencia. El rock está en cada uno, hay que ver qué es, porque no sé si el mundo necesita sexo, drogas y rock and roll. Podés hacerlo pero me parece que los tiempos van cambiando (se ríe).

—En una entrevista dijiste que muchos artistas tendrían que estar presos hace tiempo. Días atrás se condenó a Cristian Aldana por abusos sexuales. ¿Sentís que esto puede marcar un precedente?

—(Silencio) Es muy peligroso lo que me estás preguntando porque hay una especie de inquisición: cualquier palabra que digas puede ser usada en tu contra y después podés recibir un juicio. En el rock no solamente hay abusos, hay muchísimos artistas que si no estuviesen protegidos tendrían que estar presos. No quiero hablar más del tema porque creo en los principios de cada uno. Es algo extremadamente delicado y en este país hay una especie de caza de brujas del “cuidado con lo que decís”. En mi caso, estoy completamente en paz y feliz. Que cada uno se haga cargo de lo que hizo en su vida. Lo que sí, hay mucha gente, como los curas en Argentina y el mundo, que según un estudio de un filósofo alemán, la segunda comunidad gay más grande del mundo. Entonces, saquémonos la careta: el padre Grassi está condenado por abuso infantil y todavía le siguen diciendo padre. Es una locura. Hay gente que lo hace y tendría que estar presa, pero sigue libre porque tienen impunidad y protección. Es así de simple, después que cada uno se haga cargo de sus actos.

—Se cumplen 10 años de Despierta, un disco bisagra para el grupo: es el primero sin Alejandro Sokol. ¿Cómo recordás ese nuevo comienzo?

—Hubo que levantarse del fondo y empezar de vuelta. De alguna manera, ya lo había vivido con Luca después de Sumo. Creo que eso me fortaleció. De repente el pelado se murió, Sumo desapareció y nadie creía en nosotros. Era imposible que de un grupo famoso se hicieran dos bandas y que a todas les fuera bien. Fue una lucha de años y años. De alguna manera, pensás: "Wow, loco, ¿me la voy a bancar o no?". Es un sacrificio recontragroso. Lo mismo pasó con Despierta, fue un disco bisagra. Es un disco que me encanta, te confieso. Cada trabajo nuestro tiene una historia y tiene latidos de nuestro corazón puestos. Cada uno me lleva a esa época, afortunadamente son recuerdos de lucha y de pasión de esta cosa que seguimos haciendo. Casualmente, hoy a la mañana me desperté cantando un tema de Despierta...

—¿Cuál?

—"Que estés sonriendo". No me preguntes por qué, pero por suerte puedo escuchar un tema nuestro y me pone bien (se ríe). Hay músicos que graban un disco y no lo quieren escuchar nunca más. Me siento orgulloso: todo lo que hicimos a lo largo de nuestra vida me sigue gustando.

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