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Cuando la gente no puede esperar

Vivimos en una época donde nadie quiere (nadie puede o nadie debe) esperar por na-da. Cuando una película llega a las salas de cine ya hace meses que está disponible para descargar en algún rincón de la red. Todo tiene que ser ahora.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
El último disco de Madonna se filtró en la web y se suma a otros casos recientes.

Netflix se dio cuenta de esto y por eso acertó entregándole al público las temporadas completas de sus series para descargar. Pero en la música todavía hay desconcierto y los piratas informáticos lo aprovechan. Es raro, muy raro, que el día de su lanzamiento un álbum no esté ya disponible para descarga en algún lugar.

La madrugada del miércoles Rebel Heart, el decimotercer disco de estudio de Madonna previsto para salir al mercado el 10 de marzo, se filtró en su formato deluxe de 25 canciones. "¡Sacúdanme mi p... cabeza! Vivimos en un mundo loco. Con todo lo que sucede en el universo solo deberíamos vivir para amar", escribió Madonna en sus cuentas de Twitter e Instagram. Y la reacción no es descabellada si se tiene en cuenta que su pelea contra la piratería lleva meses.

A fines de noviembre del año pasado la artista se encontraba en África colaborando con su ONG Raising Malawi cuando se produjo la primera filtración, 40 segundos del tema que da nombre al disco. Semanas después, el 17 de diciembre, amaneció con cientos de notificaciones de sus propios fans que le avisaban que gran parte del disco ya estaba en la web; esta vez eran nada menos que 13 maquetas inacabadas del disco. El 90% del trabajo del álbum veía luz de manera ilegal y en versiones no oficiales. Un verdadero desastre que obligó a la artista y su equipo a adelantar un mes la salida del disco, prevista inicialmente para abril de este año.


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Madonna y su manager Guy Oseary respondieron enseguida: la artista terminaría seis canciones del disco y las pondría a la venta por iTunes en menos de una semana, antes de que el grueso de los empleados de Apple se fueran de vacaciones por las fiestas. Una movida drástica que buscaba salvar algo de lo mucho que ya se había perdido. Este golpe de timón ideado por Oseary (quien había sido el encargado de lanzar sorpresivamente y de manera gratuita el Songs of Innocence de U2 poco antes) rindió sus frutos y los seis temas de Rebel Heart —Living for love, Devil pray, Ghosttown, Unapologetic Bitch, Illuminati y Bitch Im Madonna— lideraron las listas de iTunes en más de 40 países. Todo parecía volver a su cauce, pero no: el 23 de diciembre se filtraron 14 maquetas más. En enero un israelí fue detenido en Tel Aviv bajo la acusación de robar temas inéditos a los músicos y después venderlos en internet, según publicó el 21 de enero el diario Yediot Aharonot. La denuncia partió de un representante de Madonna, lo que condujo al FBI a una búsqueda por todo el mundo.

Y esta semana ocurrió una más, la madre de todas las filtraciones, un tsunami informático que sirvió en bandeja todo el trabajo de Madonna. El margen de maniobra para la discográfica Interscope, a esta altura, es prácticamente nulo. No se puede hacer otra cosa que volver a adelantar la fecha de salida del disco o lanzarlo de manera instantánea por iTunes.

Epidemia.

Las leaks están azotando la industria del disco. Frente a esto, los artistas, productores y sellos toman diferentes medidas. En 2013, Beyoncé lanzó su disco homónimo de un día para el otro y en multiformatos; el año pasado, U2 lanzó el mencionado Songs of Innocence también sorpresivamente por iTunes, descargándoselo automáticamente a todos los usuarios, medida que generó enormes críticas (Bo- no hasta salió a pedir discul-pas) pero también enormes ganancias.

El 17 de enero pasado, cuatro días después de su anuncio y cuatro meses antes de su publicación, Vulnicura, el último disco de Björk, apareció en varios sitios de descargas ilegales. Pero la islandesa no esperó y a los dos días ya lo mandó publicar completo por iTunes, y fin del asunto.

En Uruguay, el Cuarteto de Nos también padeció esto en 2009 cuando maquetas de su disco Bipolar aparecieron en la red. "En aquella época apareció en YouTube un disco Bipolar del Cuarteto con una tapa que no es la original y una canción menos", recuerda Roberto Musso en conversación con El País. "Después empezamos a tener más cuidado. Salís del estudio y te llevás las canciones en un pendrive para escucharlas, lo dejás en algún lado y andá a saber. Cuidamos mucho quién tiene las canciones y a quién se las mandamos antes de que el disco esté. Hoy por hoy es mucho más fácil que se filtre".

El Cuarteto, además, está ahora en streaming en Spotify, algo que para Musso es una ventaja. "Lo veo como superpositivo. Hay países donde la gente nos conoce por ahí".

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