QUEEN

Una gala con la reina del rock

A punto de cumplirse 25 años de la muerte de Freddie Mercury, en los complejos Movie hoy va Queen: A Night in Bohemia.

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"Bohemian Rapsody" marcó un quiebre en la carrera de Queen . Foto: Difusión.

Por estos días circuló la noticia que un estudio, realizado por un grupo de expertos de varios países europeos, descubrió algunos datos interesantes en el canto de Freddie Mercury. Primero, que fue un barítono que se dedicó a cantar como tenor, y segundo, que manejaba un fenómeno curioso llamado "subarmonía", en el que no solo vibran las cuerdas vocales cuando emiten sonido, sino también los tejidos.

En conclusión, el estudio comprobaba que Mercury era normal, pero que había encontrado algunas herramientas extraordinarias para hacer de su voz una marca registrada.

Pero no es necesario reconocer cambios de voces, subarmonías ni estar al tanto de los últimos estudios; ni siquiera atender las listas que dos por tres aparecen en los medios. Freddie Mercury (nacido Farrokh Bulsara) fue uno de los mejores cantantes de rock que ha existido hasta ahora.

Y claro, con una voz así de singular y poderosa, Queen contó con una ventaja notable para convertirse también en una de las bandas más importantes de todos los tiempos. A partir de cuatro músicos virtuosos, inventó un estilo que nadie ha podido repetir: el de un rock pomposo, grandilocuente y extravagante; un rock con ribetes pop glamorosos, pero siempre pesado.

Los complejos Movie pondrán en pantalla hoy por única vez Queen: A Night in Bohemia. Se trata del recital que la banda dio en el Odeon inglés en 1975, uno muy importante en su historial, además de un minidocumental que se centra en el disco A Night at The Opera y en la canción "Bohemian Rhapsody". Se verá en Portones, Punta Carretas, Nuevocentro y Montevideo Shopping solo a las 20.30, y las entradas cuestan 300 pesos.

Es una buena oportunidad para repasar los orígenes de Queen, para meterse en el estudio y espiar cómo era el proceso creativo de la banda y para reencontrarse con Freddie Mercury, una figura irreemplazable y significativa que se ha hecho extrañar.

Tiempo.

Un muchachito quiere estudiar astronomía, otro electricidad, otro odontología y otro diseño gráfico. Están en Inglaterra a fines de la década de 1960, pero la inquietud de la música empieza a surgir y deciden darle una chance. Así empieza una banda que luego sería Queen, un nombre que Freddie Mercury eligió porque le resultaba "extravagante" y tenía que ver con muchas cosas que le andaban en la cabeza.

Con los años, se convertiría prácticamente en una figura de la realeza musical. Haría de la elegancia y de la altanería dos elementos claves para manejarse en el escenario, donde consiguió una pisada que pocas veces se ha visto. Además de ser un intérprete incomparable, Mercury se transformó en un ícono: lo que demostraba con su poderosa voz lo acompañaba con un despliegue brutal, como si cada show fuera una obra de la que siempre era el protagonista.

Y nunca un protagonista modesto: siempre uno transgresor, que se encargó de llamar lo suficientemente la atención según el contexto y la circunstancia. En la década de 1970 fue un divo que impactó con los atuendos más extravagantes posibles, en los ochenta se reinventó como un rockstar de menos opulencia, de jeans, remeras y championes. Y mientras se cambiaba de ropa, se encargaba de publicar con Queen canciones memorables: "We will rock you" o "We are the champions" en 1977 en News of the World, "Another one bites the dust" o "Crazy little thing called love" en The Game en 1980, "Radio Ga Ga" o "I want to break free" en The Works de 1984, y otras tantas más en el genial A Kind of Magic de 1986.

"Escribo una docena de canciones por día, pero siempre primero las melodías. Con las letras se me da muy mal", dice Mercury en una de las entrevistas que se ve en Queen: A Night at Bohemia. Sin embargo, de su puño salió el tercer single más vendido en la historia de Reino Unido y una que nunca falta en las listas de las 100 mejores canciones del rock: "Bohemian Rhapsody".

Bohemia.

El show del Odeon de 1975, el que se exhibe esta noche en los Movie, fue fundamental para Queen: acababa de editar A Night at The Opera, su disco mejor recibido hasta ese momento, y la BBC la convocó para dar un show de Navidad que sería transmitido en directo por televisión. Era la primera vez, además, que Mercury, May, Taylor y Deacon tocaban para tanta gente.

Y esa fue la primera vez que hicieron en vivo "Bohemian Rhapsody", uno de los temas trascendentales de su repertorio, que varios dolores de cabeza les dio. No fue la versión completa sino una combinada con "Killer Queen" y "The March of the Black Queen", pero el público la recibió con emoción. El documental que acompaña a este show muestra lo que pasaba en el estudio cuando se grababa esa canción, cómo fue el proceso de construcción de esa pieza de cinco minutos y 55 segundos.

"Toma tres de la "cosa" de Freddie", se escucha en un momento. Se escuchan también las risas de Mercury, tratando de armar algo con sentido en su afán de mezclar tres canciones que tenía compuestas, superponer melodías, cumplir todos sus caprichos. En su afán de salirse con la suya, porque nadie (menos él y sus compañeros) quería publicar un sencillo de seis minutos.

Al final, "Bohemian Rhapsody" marcó un quiebre en la carrera de Queen y es una pieza única en su especie: una canción sin estribillo, con seis secciones distintas que la hacen una obra en sí misma, con una instrumentación y una sonoridad muy complejas, y un conmovedor solo de guitarra de May. Mucho para haber sido grabada solo por los cuatro integrantes de la banda.

Queen, que se mantiene activa con May y Taylor a la cabeza (en setiembre estuvo tocando en Argentina con el vocalista Adam Lambert de cantante invitado), perfeccionó un estilo y lo dejó grabado en el tiempo. Mercury y su rapsodia bohemia son fundamentales para ese logro.

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