entrevista

Gabriel Peluffo: "'De barro y asfalto' es un disco demasiado honesto"

Este miércoles a las 21.00, el cantante de Buitres muestra su faceta tanguera en Bluzz Live

Gabriel Peluffo
"De barro y asfalto", otra faceta de Gabriel Peluffo: Marcelo Bonjour

Durante la grabación del último disco de Buitres, Gabriel Peluffo se reencontró con el repertorio de tangos y milongas que lo acompañó durante toda su vida. En De barro y asfalto, su primer trabajo solista, el cantante se anima a dejar de lado el sonido de las guitarras eléctricas para grabar un repertorio completamente acústico que lo ayudó a descubrirse “por primera vez”. Este miércoles a las 21.00, presentará esta nueva faceta en Bluzz Live .

—Leí que la idea de hacer De barro y asfalto nació en Argentina, mientras estabas grabando Canciones de una noche de verano, el último disco de Buitres. ¿Cómo recordás el comienzo del proyecto?

—El dueño del Estudio Del Abasto, Alvaro Villagra, aparte de ser sonidista y operador, es un melómano que escucha todo tipo de música y que le grabó a Ricardo Iorio su disco de tangos [Tangos y milongas, 2014]. En una de las pausas de la grabación, me mostró “En la vía”, el tema que Ioro grabó con los hermanos [Juan Carlos y Jorge] Cordone. Me preguntó si me gustaban los guitarristas, y como le dije que sí, los invitó a venir y a las dos horas ya estábamos en la cocina del estudio probándonos. Yo cantaba y ellos tocaban; hicimos varias canciones hasta que llegó “Romance de barrio” y se generó una especie de magia.

—El disco está grabado enteramente con el acompañamiento de guitarras. ¿Qué encanto encontrás en el sonido del instrumento?

—Siempre que había amagado con cantar tango, estaba seguro de que tenía que ser con guitarras. Ese es el lugar donde me sentía seguro y sabía que podía empezar por ahí. Cuando escuché por primera vez las guitarras en el estudio y vi cómo mi voz se relacionaba con el instrumento, empecé a descubrirme por primera vez. Creo que fue un gran acierto hacer el disco de esta manera, es muy despojado pero tiene una riqueza arreglística enorme.

—Además genera otra libertad al momento de cantar: no está la percusión ni el bajo, entonces la voz marca la canción.

—Como cantante, el no tener la rítmica de la batería y el bajo es complicado. Si bien hay un montón de libertades, y los tiempos de la interpretación no son rígidos, los temas van para atrás y para adelante todo el tiempo. Así se va generando una especie de danza entre los guitarristas y el cantante.

—¿Le das espacio a la improvisación cuando cantás? Por ejemplo, alargar la última sílaba de un verso o contraerla...

—Creo que finales son los más difíciles, pero todas las canciones del disco son demasiado honestas. Muchas fueron grabadas en primera versión. De barro y asfalto es un disco demasiado honesto, eso quiere decir que es bueno.

—Leí que “Trenzas” fue la primera canción con la que notaste que el proyecto iba por un buen camino. ¿Cómo decidiste agregar el tema a tu repertorio?

—”Trenzas” me lo sugirieron los hermanos Cordone. Ya lo conocía, pero cuando lo escuché con más detenimiento me di cuenta de que me encantaba. Nunca me había detenido mucho en la letra, pero es una poesía hermosa que mezcla un poco lo que es la definición de arrabal, que es esa mezcla de frases campesinas con citadinas. Además, los hermanos Cordone tuvieron la diferencia de hacerle un arreglo para mí.

Gabriel Peluffo. Foto: Captura de YouTube
"Trenzas" - Gabriel Peluffo

—Uno de mis temas preferidos es “En la vía”. ¿Qué te interesó de la canción?

—Es un tema Riveriano [por Edmundo Rivero] que quería poner sí o sí. El problema con el lunfardo es que hay letras que tienen misoginia. Hablan de cosas que se tomaban con humor pero son terribles porque hablan despectivamente de las mujeres, de los afrodescendientes y de los laburantes. “En La Vía” es una letra distinta porque habla de un guapo que llora. El tipo es reduro pero está destrozado por una mujer.

—¿En algún momento trataste de incluir algo de la influencia del tango en la música de Buitres?

—Sí. “La plegaria del cuchillo”, que está en el primer disco [Buitres después de la una], era medio tanguero. Rantifusa también tiene varios temas donde coqueteo con el lunfardo, pero después sentí que no podía abusar de eso y lo dejé.

—¿Qué te provoca cantar un tango sobre el escenario? ¿Sentís que es una experiencia emotiva?

—Es tremendo lo que me genera estar ahí con el silencio y con tanta gente expectante a lo que está pasando. Para mí es un paisaje completamente diferente y trato de abstraerme un poco para poder interpretar. A veces prefiero que la luz me deje siluetas un poco difusas por delante y evitar los rostros tan reconocibles.

—Todo lo contrario a los recitales de Buitres...

—Claro, con Buitres prefiero mirar las caras, pero acá no tanto porque cada vez que canto quedo demasiado desnudo.

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