MÚSICA

Freddie Mercury: El rey inmortal de la enorme voz

El cantante de Queen y el mejor de la historia del rock, cumpliría hoy 70 años.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Pablo Padin, vocalista y pianista, aprovecha su similitud con Freddie Mercury.

Fue de esas figuras capaces de atravesarlo todo: tiempo y espacio, fronteras y generaciones, gustos y géneros musicales. Cualquiera sabe quién fue Freddie Mercury como sabe quién fue John Lennon o es Mick Jagger (la excepción viva), porque sus leyendas empezaron a escribirse con letra grande hace demasiados años atrás.

Freddie Mercury, con ese porte imponente, ese bigote espeso y unos atuendos siempre llamativos, construyó una imagen de las que quedan grabadas para siempre en cualquiera que la vea. Y además fue el mejor cantante de rock de todos los tiempos, líder de una de las bandas más grandes de todos los tiempos y autor de una cantidad asombrosa de canciones clásicas. Todo suena grandilocuente pero es que de eso se trata.

Hoy, Mercury cumpliría 70 años y el mundo vuelve a hablar de él como cada vez que se llega a algún número redondo: los 30 años de su último concierto, que se celebraron hace pocos días; o los 40 años de "Bohemian Rhapsody", que se cumplieron a fines de 2015.

Es que siempre vale la pena hablar de él, porque fue uno de esos íconos que con el tiempo se van valorando más: porque no hay nadie que ocupe ese espacio vacío, porque no hay algo que se le compare a "Bohemian Rhapsody" o "We are the champions" o "Show must go on", y porque fue un performer de características únicas.

Por algo en 2010, una encuesta hecha por el diario británico The Sun lo "condecoró" como Rey del Rock. Opiniones y polémicas aparte, algo de eso hubo en su vida breve.

Rockstar.

Farrokh Bomi Bulsara era un niño sumamente blanco, de dientes grandes, que había nacido en una remota región de Tanzania en el seno de una familia que era devota de Zoroastro, considerado el primer profeta de la historia. Y que quería ser artista, en lo que pudo trabajar recién cuando los Bulsara se mudaron a Inglaterra.

Mientras probaba suerte en la música vendió ropa, fue mozo y conoció a Brian May y Roger Taylor, con quienes formaría Queen a principios de los setenta. Para ese entonces ya había decidido ser, para siempre, Freddie Mercury.

Para esa época los Beatles ya se habían separado y mientras los Rolling Stones estaban entre la popularidad absoluta y el estancamiento, grupos como Led Zeppelin, Pink Floyd o Deep Purple acaparaban la atención, y David Bowie se convertía en Ziggy Stardust. Y estaban los Who con sus óperas rock, por supuesto.

De todo eso tomó elementos Queen y fue construyendo un monstruo extraño que tenía rock arrollador, pop barroco, puestas en escena teatrales, una connotación operística y esa obsesión por hacer armonías vocales. Y se convirtió en un fenómeno a partir de 1975, con A night at the Opera y "Bohemian Rhapsody".

El gran titiritero de esa suerte de Frankestein artístico fue Mercury, que con el paso del tiempo fue desarrollando sus condiciones naturales de frontman talentoso y provocador. Cada gesto suyo en el escenario fue de empoderamiento, de declaración de principios, de coraje: podía aparecer vestido de arlequín o sin remera, apenas con un apretado pantalón blanco o un diminuto short; o podía pasearse ante miles de personas en Wembley —memorable concierto—con una capa y una corona de reina. Porque ese era él, aquel que levantaba el puño para gritarle al mundo que no todo es una cama de rosas pero que, a pesar de todo, se puede ser campeón del mundo. Y todos se lo creían.

Épica.

Hay en Spotify una colección de Queen a la que resulta difícil creerle que pueda tener tantas buenas canciones. Están "Another one bites the dust", "Dont stop me now", "Somebody to love", "We will rock you", "Friends will be friends"... Son 51 temas en total.

¿Se lo escucha menos a Queen ahora? ¿Es una banda que quedó reservada para ciertas generaciones y sólo para quellos fanáticos de la música? Spotify, por mantener la referencia, dice que hay casi 10 millones de personas que por mes entran a su servicio para escuchar a la banda, que en el Reino Unido sigue siendo la más vendida (ver recuadro).

Es que a Freddie Mercury no se puede renunciar, aunque haya muerto hace 25 años y el estilo musical de Queen ya sea vintage. Nadie ha logrado transmitir tanta emoción como él. Por eso sigue siendo el rey.

El gran éxito de ventas de Reino Unido es de la reina

Hasta julio de este año el disco Greatest Hits de Queen, editado en octubre de 1991 y que incluye 17 canciones, sigue siendo el más vendido en la historia de Reino Unido.

Con 6.120.000 de copias vendidas y siendo 20 veces Disco de Platino, supera casi por un millón de copias al Gold: Greatest Hits de ABBA, que aparece segundo. Más abajo en esa lista vienen el Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band de los Beatles, 21 de Adele y (Whats the Story) Morning Glory? de Oasis, para completar el Top 5. En el décimo puesto aparece Queen otra vez, con el Greatest Hits II.

"Innuendo", un gran disco de despedida

Este año David Bowie lanzó Blackstar el día de su cumpleaños 69, y dos días más tarde falleció: venía luchando contra el cáncer hacía un año y medio pero el público nunca lo supo. Claro, ahora es obvio que las canciones eran de despedida.

Con Freddie Mercury pasó lo mismo: en febrero de 1991 Queen lanzó Innuendo y en noviembre falleció el cantante, después de haber seguido dando conciertos y demás. Murió al día siguiente de confirmar en un comunicado que tenía sida, después de que los rumores de la prensa se hicieran cada vez más y más insistentes.

Innuendo es, más allá de esta carga emotiva extra, una gran obra en la que aparece "Show must go on", un himno de perseverancia que compuso Brian May y con el que Mercury se despidió a lo grande.

El otro gran guiño es "These are the days of our lives", que es de Taylor y habla con nostalgia de un pasado donde todo era mejor, menos conflictivo y problemático que ahora. De ese tema es el último videoclip que filmó el cantante, al que llegó ya extremadamente deteriorado pero que aprovechó para decirle por última vez al mundo, que lo amaba. Mercury bajó su propio telón, y hasta hoy se lo extraña.

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