RICKY MARTÍN

La fórmula del éxito de un galán multifacético

El cantante sumó otra función en Montevideo para 2016.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
El cantante suma presentaciones, trabajos en televisión y la composición de nuevas canciones. Foto: archivo El País

Está claro que el público uruguayo extrañaba a Ricky Martin. La última vez que había pasado por Montevideo (en el Conrad de Punta del Este estuvo el año pasado) había sido en 2011, y cuatro años puede ser mucho tiempo.

En menos de un mes las entradas para el recital que dará el 14 de marzo de 2016 en el Velódromo Municipal se agotaron, y la producción optó por agregar una nueva fecha, para el 15 a las 21.00. También tuvo que agregar fechas en Buenos Aires.

La venta de entradas para este nuevo show comenzó el viernes a la medianoche en Red UTS. Los precios son los mismos que para la anterior: cuestan 1.430 pesos las más baratas (son de tribuna) y 8.500 las más caras (las de los palcos que quedan frente al escenario). En el medio hay variedad de precios.

Para esta nueva fecha, a diferencia de la anterior, no habrá beneficios para Club El País y tampoco preventa.

One World Tour es la gira que traerá a Ricky Martin a Uruguay. La empezó en abril en Nueva Zelanda y Australia, donde ha ganado fama porque es jurado del reality show The Voice; la siguió por América del Norte y en 2016 la retomará en la región sudamericana.

El puertorriqueño se ha establecido en el mercado latino y atraviesa un gran momento, con hits que renovaron su repertorio. "La mordidita", "Adiós" y "Disparo al corazón" son parte de A quien quiera escuchar, disco que lanzó este año y por el que fue nominado a los Grammy Latino, y compite ahora en los Grammy.

La operación matemática para resolver el misterio de su éxito es sencilla: belleza, talento y canciones pegadizas. Esas herramientas ha sabido manejarlas estratégicamente, con simpatía pero con habilidad.

Ricky Martin no deja de ser un hábil negociante, empresario de su propio producto. De aquel jovencito pelilargo que empalagaba con sus baladas ("Fuego contra fuego", por ejemplo) queda sólo la galantería. Se ha ido desprendiendo de sus zonas cómodas para ganar mercados; se fue volcando al baile, a la mezcla del pop y el reggaetón, y fue incorporando el inglés a sus letras.

Desde el gran suceso que le significó "Livin la vida loca", donde todo eso confluía, la tarea del boricua de convertirse en un cantante cada vez más internacional y menos latino, lo que también ha hecho Enrique Iglesias, ha sido trabajada con seriedad y dedicación.

Los resultados han sido buenos y en ellos también pesó que haya aceptado, como él mismo dijo en una carta, su homosexualidad. A partir de ahí se convirtió en un ícono; para muchos en un ejemplo. Este año felicitó por las redes sociales al relator uruguayo Martín Rodríguez, a quien llamó "hombre valiente" por decir que es homosexual, y éste respondió: "Apenas si te copié y a pequeña escala".

Sin embargo, él pasó por alto esa instancia de mediatización y siguió adelante con su emprendimiento: el de ser un artista lo más completo posible, que canta, baila y genera un feeling notable con su público que es cada vez más amplio. Con la parcialidad uruguaya se verá en marzo, y será por partida doble.

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