Los premios de una larga ceremonia

Fiesta sin fin que tuvo premios, tributos y algunas polémicas

Kendrick Lamar y Taylor Swift arrasaron con los Grammys; Lady Gaga brilló.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Lady Gaga homenajeó a Bowie con una actuación que se llevó gran ovación. Foto: Reuters

Lady Gaga consigue, con lo que ha hecho hasta ahora, que la atención esté siempre sobre ella. En la 58a entrega de los premios Grammys celebrada el pasado lunes, no fue la excepción. Cuando apareció en la alfombra roja, con el pelo naranja y un atuendo alejado de la sobriedad de los últimos tiempos, se supo que algo grande iba a pasar.

Y pasó. La cantante homenajeó a su máximo ídolo, David Bowie, con una actuación intensa y compleja en la que cantó (muy al estilo Bowie, algo que se le puede criticar porque era homenaje y no imitación), actuó y también bailó. Fue uno de los grandes, sino el gran, momento de una larguísima ceremonia.

Gaga recreó personajes de la carrera del británico, quien falleció el pasado 10 de enero, y cantó una decena de canciones. Incluyó "Space Oddity", "Rebel rebel" y "Heroes", y demostró cuán profesional y talentosa es.

Su actuación despertó amores y odios, sin embargo; al hijo de Bowie, Duncan Jones, y a varios medios internacionales, no les gustó. Pero de este lado fue de lo más brillante de la noche.

Otro de los puntos altos fue la participación de Kendrick Lamar. Con 11 nominaciones, el rapero estaba destinado a ser la gran estrella de la noche, y lo fue.

Lamar se convirtió en el primer rapero de Los Angeles en ganar un Grammy a Mejor Álbum de Rap en la historia por su brillante To pimp a butterfly. Además, consiguió el galardón por Mejor Canción de Rap por "Alright", aunque perdió en dos de las categorías más fuertes: Disco del Año y Canción del Año.

La Canción del Año fue Thinking out loud de Ed Sheeran, una balada súper romántica que, aunque no era lo esperado, se impuso a Alright y a Blank Space de la omnipresente Swift.

El álbum ganador fue, una vez más, 1989 de Taylor Swift. Digo una vez más porque ya es costumbre que el gran disco de la princesa pop sea noticia por sus galardones y sus éxitos de venta. Será difícil que la estadounidense pueda igualar lo que logró con este, su quinto trabajo.

Swift fue la elegida para abrir la noche con Out of the woods, con una actuación de poco impacto y nada diferente a lo que se le ha visto en este tiempo.

Más allá de eso, fue junto a Lamar una de las grandes triunfadoras de la noche. Se llevó los gramófonos por Mejor Video Musical con Bad blood, canción en la que colaboró el rapero; y Mejor Álbum Pop Vocal.

Como si fuera poco, les recordó a todos que es una heroína de las causas nobles (¿se acuerdan de la batalla moral y comercial que le ganó a Apple?), cuando le respondió a Kanye West.

El cantante ha tenido más de un cruce con Swift, al que le acaba de sumar un nuevo y polémico capítulo con su canción Famous. En ella canta: "Siento que Taylor y yo podríamos tener sexo/ Yo hice famosa a esa zorra".

"Como la primera mujer que gana dos veces el premio a Álbum del Año, quiero decirle a todas las mujeres que habrá gente que intentará boicotear su éxito o atribuirse sus logros", enunció en su discurso cuando subió a buscar la estatuilla.

"Pero si se centran en su trabajo y no dejan que esas personas entorpezcan su camino, un día se darán cuenta de que lo habrán logrado gracias a su esfuerzo y a la gente que les quiere", agregó. Claro, los presentes la ovacionaron a lo grande.

La banda Alabama Shakes, una de las sensaciones del momento, también tuvo sus reconocimientos en la noche de los Grammys.

Mejor Performance de Rock, Mejor Álbum Alternativo, Mejor Canción de Rock y Mejor Ingeniería en Álbum No Clásico fueron los cuatro triunfos de este grupo formado en 2009 en Alabama, que además tuvo una buena actuación en vivo.

El exitazo Uptown funk de Bruno Mars y Mark Ronson se quedó con el galardón de Grabación del Año; es curioso, porque la canción de 2014 parece un hit pasado, pero sigue triunfando en todo el mundo. Mars y Ronson también vencieron por este tema en la categoría Mejor Performance Grupo/Duo.

Uno de los premios más controversiales fue el de Mejor Artista Nuevo. Se lo llevó Meghan Trainor, la de la canción All about that bass, y no pudo contener las lágrimas. Si bien esa composición se transformó en un éxito pop radiable, la cantante Courtney Barnett debería haber sido la ganadora.

Barnett, una cantante indie australiana, lanzó uno de los mejores discos del año pasado: Sometimes I sit and think, and Sometimes I just sit, un trabajo fresco, poderoso y rebelde.

Además, Drones de Muse se impuso como Mejor Álbum de Rock; The Weeknd ganó por Mejor Álbum Urbano Contemporáneo por Beauty Behind the Madness, y Mejor Performance R&B por Earned it; y Justin Bieber consiguió con Skrillex y Diplo el de Grabación Dance por Where Are Ü Now.

La banda neoyorkina Snarky Puppy, que el 10 de marzo se presentará en el Teatro Solís, consiguió el gramófono a Mejor Álbum Contemporáneo Instrumental. Y entre los más importantes, no podemos olvidar a los latinos: el Mejor Álbum de Rock Latino, Urbano o Alternativo fue Dale de Pitbull, y el Álbum Pop Latino fue A quien quiera escuchar, de Ricky Martin.

Shows.

La ceremonia de los Grammys es una extensa andanada de presentaciones (algunas en vivo y otras no) que dura casi cuatro horas, y en el medio intercala un pequeño puñado de premios. La mayoría se entregan en la preceremonia, esa que no se transmite por televisión.

Además del homenaje de Gaga a Bowie y de las actuaciones de Kendrick Lamar y Taylor Swift, la noche tuvo una emotiva pero comentada presentación de la británica Adele.

La cantante interpretó All I ask acompañada de un piano, y aunque su actuación fue increíble, se llevó varias críticas. Es que una falla técnica (que Adele luego aclaró por Twitter) la desconcentró, y la hizo desafinar en algún momento. Nada que Adele no pueda superar.

Además, Justin Bieber sorprendió tocando la guitarra y cantando Love Yourself, y se lució con Where are Ü now?.

Hubo tiempo para homenajear a Lionel Richie, reconocido como Persona del Año; y para recordar a Lemmy Kilmister, que estuvo a cargo del supergrupo Hollywood Vampires que, entre otros, integran Alice Cooper y Johnny Depp. También a B.B. King y a Maurice White de Earth, Wind & Fire.

Fue mucho condimento para una ceremonia colorida, pero demasiado larga.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)