SUSPENSO

Fiesta popular en vilo tras año atípico: ¿qué va a pasar con el carnaval uruguayo?

Tras reunión de Daecpu, la Intendencia de Montevideo y los directores de tablados, el carnaval espera por una respuesta del gobierno

Ayer, en 18 de Julio, comenzó la fiesta más larga del mundo. Foto: Gerardo Pérez
La fiesta en 18 de Julio. Foto: Gerardo Pérez

Este contenido es exclusivo para nuestros suscriptores.

Si la referencia es el desfile inaugural de este año, que se realizó el 23 de enero, faltarían tres meses y días para el comienzo formal de un nuevo Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas. Sin embargo, un año de lo más atípico tiene a la principal fiesta popular del país en vilo: cerradas las inscripciones y con la muestra de Murga Joven en marcha, son muy pocas las certezas que el carnaval tiene de momento. Desde la interna, lo único que se afirma es que si el gobierno no habilita el 50 por ciento o más de los aforos de tablados y el Teatro de Verano, el carnaval 2021 no será viable.

Este jueves, por primera vez en lo que va de la pandemia, se reunieron una delegación de la Intendencia de Montevideo, una de Daecpu y los directores de los tablados comerciales y populares o privados y públicos, informó el sitio Calle Febrero, para poner sobre la mesa la situación actual y evaluar cuáles son los caminos a seguir para hacer, en este contexto, el mejor carnaval posible.

En paralelo, las noticias internacionales son desalentadoras. Río de Janeiro suspendió su carnaval por primera vez desde 1932, Corrientes (Argentina) hizo lo mismo; Cadiz, Gran Canarias y varios lugares de España también y así, en esa línea, Panamá, Cartagena en Colombia, Oruro en Bolivia.

El denominador común es, claro, la pandemia del coronavirus, pero en Uruguay más factores contribuyeron a la incertidumbre. En la lista están el cambio de gobierno, las recientes elecciones municipales y también un cambio de directiva en Daecpu, además de la ola de denuncias que explotó en las redes sociales sobre situaciones violencia sexual en el ámbito carnavalesco.

PRESENTE

#VaronesCarnaval y una comisión de género

Más allá de la pandemia y de los cambios de autoridades, este año para el carnaval estuvo atravesado por las denuncias nucleadas bajo el hashtag #VaronesCarnaval, que explotaron en redes sociales y siguieron en la justicia. “Daecpu repudia todo lo que tiene que ver con acosos, abusos y violaciones”, dice Jorge Ferreira.

Por eso, tras lo ocurrido se generó la Comisión de Género que presiden

Katya Zakarian de la revista Madame Gótica y Florencia Gularte de la comparsa Integración. Cuentan con asesoramiento de especialistas y ayuda de la exdiputada Glenda Rondán, y abrirán la convocatoria a mujeres carnavaleras para que se incorporen.

“Hay que educar a nuestros hijos, nietos, a nuestra gente y a nosotros mismos de la forma que tiene que ser”, aseguró el directivo.

“Si el gobierno no autoriza subir el aforo al 50 por ciento, va a ser imposible el carnaval”, dice a El País Jorge “Pucho” Ferreira, directivo de Daecpu, para resumir la conclusión central del encuentro del jueves.

“Lo primero es que el gobierno autorice (la ampliación del aforo); después hay otras articulaciones que se plantearon en la reunión que primero plantearemos en el consejo directivo y luego entre los asociados, para contestar a los escenarios comerciales y populares y a la Intendencia. Estamos hablando de cuestión de días”, señala Ferreira. Por lo pronto, la prueba de admisión del concurso se aplazó a fines de noviembre o principios de diciembre, ¿pero hasta qué momento del año puede el carnaval esperar para definir su futuro?

Mientras la conversación avanza, esta semana el presidente de Daecpu, Enrique Espert, tendría una reunión con la intendenta electa Carolina Cosse, de quien dependerá la designación de la nueva gerencia de Eventos que es, junto a Daecpu, la organizadora del carnaval y que hoy está comandada por Gerardo “Turco” Reyes.

“Somos un matrimonio; acá tenemos que sentarnos a conversar los dos y sacar lo mejor para el carnaval del pueblo”, insiste Ferreira, “porque este no es un carnaval ni de la Intendencia ni de Daecpu, es un carnaval de todos”. Lo del esfuerzo colectivo, dice Ferreira, “eso quiero que lo subrayes”.

Más allá del evento popular, lo que está detrás de esta situación es la crisis de un trabajo zafral que nuclea a casi 5.000 componentes de los diferentes conjuntos, y a unas 40.000 personas que trabajan alrededor del evento, según un estudio encargado por Daecpu a la consultora Cifra y presentado en el verano.

Por todos ellos, desde la directiva insisten en no hay que apurarse, y admiten que “el carnaval que realmente queremos no lo vamos a poder tener, y tampoco podemos ir contra una realidad”. Si bien Tenfield ratificó su apoyo, dice Ferreira, una reducción del aporte de empresas estatales y privadas parece un hecho dada la coyuntura.

futuro

Las posibilidades

Lo primero será recibir la aprobación del gobierno de la ampliación del aforo, misma aprobación que espera el sector de espectáculos en general. El colectivo Uruguay es Música ya solicitó ante el Ministerio de Salud Pública el pase directo a la fase 2 de su protocolo a partir del 1 de noviembre, que además del aumento que duplicaría la cantidad de localidades disponibles ahora, considera tener público de pie así como el despacho de bebida en barras en vasos descartables y otros detalles.

Daecpu, por su parte, descarta cualquier escenario que no sea el Teatro de Verano Ramón Collazo -el Antel Arena, por ejemplo, fue habilitado con una capacidad de 2.700 personas; el Collazo está con una de 1.200-. El Estadio Centenario que en algún momento sonó como posible escenario carnavalero también quedó de lado.

Lo otro que se descarta es hacer el concurso, sin circuito de tablados, “porque perdería la esencia del carnaval”, asegura Ferreira. “Aparte los conjuntos se solventan a partir de sus actuaciones en los tablados. Acá todos somos protagonistas del partido, no hay forma de que falte alguno. Tenemos que articular”.

La prueba de admisión podría hacerse con público, pero eso dependerá de cómo funcione el protocolo dispuesto para la muestra de Murga Joven que se realiza en el Anfiteatro Canario Luna. Actúan cuatro conjuntos por día divididos en turnos de dos; cada uno puede llevar hasta 150 invitados que son presentados en una lista, o sea que ingresan 300 personas, cuando termina el turno salen, se desinfectan todas las áreas e ingresan los otros 300 espectadores.

Y tampoco están descartados, de momento, los desfiles, aunque es la pata más compleja: el desfile en sí podría controlarse con protocolos, pero aplicar las mismas disposiciones al público que lo sigue desde las veredas parecería imposible. Sobre eso “se están evaluando posibilidades”, dice Ferreira, pero “no queremos decir que no”. Insiste, otra vez, con el esfuerzo colectivo y con mantener el espíritu optimista a pesar del panorama.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados