Ahí estuve

La fiesta llena de energía adolescente de Ángela Torres y Natalie Pérez en Montevideo

Crónica del concierto que dieron las dos argentinas en La Trastienda

Ángela Torres
Ángela Torres en La Trastienda. Foto: Adrián Barboza

"¡Cuántas somos!”, dice Natalie Pérez en un momento, y tiene razón. Hasta entonces no me había dado cuenta, pero presto atención y de golpe, sólo veo cabezas de chicas. Desde el piso de arriba de La Trastienda, se divisa a algún muchacho y también algún padre de niñas o menores de 15, pero pocos varones más. El resto es una audiencia femenina, la misma que tiene a Pérez y a Ángela Torres como referencias en redes sociales, la misma que las siguió y sigue en sus últimas telenovelas, Las Estrellas y Simona respectivamente.

Lo que pasó el sábado en Montevideo es prueba fiel de cómo internet infiere en los intereses del público, sobre todo del público millennial y centennial, y de cómo puede condicionar los movimientos de la industria musical. Es claro: dos chicas argentinas, actrices conocidas para las generaciones más jóvenes y con incipientes carreras de cantantes, agotaron entradas en una sala con capacidad para unas mil personas, más o menos. Y lo lograron con apenas dos canciones propias editadas cada una.

Por momentos, sobre todo cuando estuvo Torres sobre el escenario (en la primera mitad del show, después de una apertura a cargo del local Joaquín Bardanca), daba la impresión de que no importara lo que hicieran, porque sus fans ya estaban alucinadas sólo por verlas. Los gritos, a veces alaridos, fueron tantos y tan presentes que ni siquiera el potente canto de la protagonista de la telenovela Simona los podía callar.

Sobre esos gritos, una de las argentinas del momento cantó “La vida rosa” —su segundo single (el primero no estuvo en el repertorio), un tema pop de esos que se quedan pegados por días—, una de las baladas de Simona, temas de la película La La Land, y hits pop de turno como “Havana” de Camila Cabello o “Downtown” de Anitta.

Acompañó todo con entusiasmo adolescente y carisma, siempre con un pañuelo verde atado al micrófono. Sin palabras al respecto, Torres respaldó con ese gesto que hay que valorar, el reclamo por el aborto legal que tanto ha sacudido a Argentina en el último tiempo, un reclamo que al otro día de ese show tiñó la ceremonia de los premios Martín Fierro, y dos días después, la Plaza de Mayo.

Pérez fue recibida con la misma calidez que su colega, aunque la energía estuvo más moderada por la tendencia acústica de su set, que se basó en dos guitarras y un bajo. Con eso, la actriz hizo sus dos canciones “Algo tiene” y “Lluvia”, y presentó más temas propios que serán parte de su primer disco, con tinte folclórico pero corazón pop.

Hay que valorar que una chica que es un fenómeno así de masivo, le haya llevado a esta audiencia juvenil una versión tan linda de “À Primeira Vista” de Chico Cesar.

Juntas, las dos hicieron “Lento” de Julieta Venegas y “Revolvió” de Bebe —a tono con lo femenino de la noche—, y otra versión de “Algo tiene”, como broche final. En ese tramo compartido, Torres preguntó si alguien de la sala estaba enamorado, y la respuesta al unísono tuvo que ver con su comentada relación con Agustín Casanova, respuesta a la que ella respondió con risas.

Entre más gritos y selfies que de inmediato estuvieron en las redes sociales, La Trastienda, sala roquera de la ciudad, vio pasar a una fiesta pop y muy contemporánea, y a dos chicas que están pisando fuerte, y que hacen un trabajo más que digno para aspirar a que su fama no sea sólo un fenómeno. Al público ya lo conquistaron.

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