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Una fiesta de cumbia pop para público menudo

A las afueras del Velódromo se podía sentir una atmósfera similar a la que rodea al lugar antes de un show internacional del estilo Violetta, Casi Ángeles o Lali Espósito, con niños al borde de las lágrimas de la emoción por la proximidad a ver a sus ídolos.

El abrazo de Camila Rajchman y Fer Vázquez. Foto: Darwin Borrelli.
El abrazo de Camila Rajchman y Fer Vázquez. Foto: Darwin Borrelli.
La banda se vistió con camperas para la nieve mientras tocaban "Adios". Foto: Darwin Borrelli.
La banda se vistió con camperas para la nieve mientras tocaban "Adios". Foto: Darwin Borrelli.
Fer Vázquez y Agustín Casanova cantan juntos. Foto: Darwin Borrelli.
Fer Vázquez y Agustín Casanova cantan juntos. Foto: Darwin Borrelli.
Márama bailando. Foto: Darwin Borrelli.
Márama bailando. Foto: Darwin Borrelli.
Foto: Darwin Borrelli.
Foto: Darwin Borrelli.
Rombai en el Velódromo. Foto: Darwin Borrelli
Rombai en el Velódromo. Foto: Darwin Borrelli
Foto: Darwin Borrelli.
Foto: Darwin Borrelli.

Por eso no podían faltar los vendedores aprovechando el público infantil para venderles remeras, vinchas, pegotines y relojes, como suele pasar en ese tipo de recitales. Pero, el sábado pasado, los encargados de hacer llenar el Velódromo no fueron argentinos, sino los uruguayos de Márama y Rombai.

Niños —la mayoría niñas— de entre siete y 12 años eran la mayor parte del público, aunque también había adolescentes y gente adulta. Algunos lo escucharon desde afuera, pegados a las rejas. Otros, desde alguna parte de la pista de ciclismo. Y los más afortunados en las VIP que costaban alrededor de mil pesos. Pero todos gritaban por igual cuando Agustín Casanova amagaba con salir o cuando Camila Rajchman y Fer Vázquez se acercaban a las tribunas.

Los encargados de abrir la noche fueron los de Márama, liderados por Agustín Casanova y apoyados en la alegría contagiosa y simpatía del cantante. Tal vez, por momentos, la emoción se tornaba excesiva y era prácticamente imposible que el chico de 21 años cantara una canción entera sin decir "¡Gracias Uruguay!" o pedir coros.

De todas formas la actuación de la banda tuvo pocas cosas para reprocharles. Mostraron tener buen nivel técnico, carisma y un número decente de canciones, distintas entre sí —sobre todo por un tema que tenía un aire reggae— y encima muy bailables, que a fin de cuentas es lo que caracteriza a este género.

No faltaron los hits "Bronceado", "Tal vez" y "Nena" que para las 22.00 generó un ambiente de boliche que le dejó el público servido a Rombai como para que lo remataran.

Tanto Casanova como Rajchman y Vázquez se mostraron emocionados por estar llenando un lugar como el Velódromo teniendo en cuenta que hace apenas un año que tocan. En ese sentido se mostraron sinceros y humildes, como dos grupos de amigos que no pueden creer lo que les está pasando. "Ustedes tal vez se olviden de nosotros, pero nosotros nunca los vamos a olvidar", dijo Casanova, teniendo en claro que puede que no lleguen a ser más que una moda.

Aunque las dos bandas producidas por Fer Vázquez mostraron que tienen intenciones de permanecer en los oídos de la gente.

Rombai, que es la más criticada a nivel musical, tuvo una mejora significativa desde su desastrosa primer presentación en la televisión en el programa Día Perfecto. Rajchman dijo que estuvo tomando clases de canto y eso se le nota: se la vio mucho más afinada y segura, aunque fue ayudada por una corista. Eso, sumado al recambio de músicos que tuvo la banda —el sonado despido del baterista y la incorporación de un guitarrista profesional—, confirman esa sensación de que el grupo quiere profesionalizarse.

Al principio Camila se mostró tan desbordada por la emoción de ver a tanta gente que se puso a llorar al final de la canción con la que abrieron, que fue su hit "Locuras contigo", pero fue ganando fuerza a lo largo del show e incluso se animó a un tema a capela.

Al verla en vivo se entiende más cuál es su función: es la chica simpática a la que le encanta la fiesta y anima lo que sea. Es la parte lúdica de la dupla vocal y eso le sale muy bien. Por otro lado, Vázquez es quien tiene una voz destacada y el que enloquece a las chicas. En el caso de Márama, Casanova también cumple las dos funciones.

Desde que se anunció el espectáculo surgió la duda de si era el momento de hacer un Velódromo, teniendo en cuenta de que ninguno de los dos grupos tiene un disco estrenado y que Rombai no pasa las seis canciones. Por un lado, fue oportuno como forma de capitalizar el éxito que están teniendo en los boliches y en YouTube. Pero, por otro lado les faltó madurez.

Después de ver el espectáculo, aún no queda claro si tendrían que haber esperado o no. Los momentos de charla entre ellos, de diálogo con el público y videos en la pantalla gigante se volvieron excesivos, en un intento bastante evidente por estirar lo máximo posible el show.

A pesar de esto, Márama y Rombai dieron lo mejor de sí para callar a los críticos y reafirmar su intención de permanecer en los escenarios.

Un Velódromo es una responsabilidad grande y ellos estuvieron a la altura con su cumbia pop familiera y divertida.

Márama y rombai

Fecha: 14 de noviembre. Lugar: Velódromo Municipal - Público: 15.000 personas. Duración: 120 minutos.

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