MÚSICA

Fiesta cancionera y americana

Reseña del recital de Kevin Johansen en el Teatro Solís, el jueves pasado.

Kevin Johansen en el Solís. Foto: Marcelo Bonjour
Kevin Johansen en el Solís. Foto: Marcelo Bonjour
Kevin Johansen en el Solís. Foto: Marcelo Bonjour
Kevin Johansen en el Solís. Foto: Marcelo Bonjour
Kevin Johansen en el Solís. Foto: Marcelo Bonjour
Kevin Johansen en el Solís. Foto: Marcelo Bonjour
Kevin Johansen en el Solís. Foto: Marcelo Bonjour
Kevin Johansen en el Solís. Foto: Marcelo Bonjour
Luciana Mocchi en el show de apertura. Foto: Marcelo Bonjour
Luciana Mocchi en el show de apertura. Foto: Marcelo Bonjour

Una banda negra con bordes dorados cruzaba el telón solemne del Teatro Solís y le avisaba al público que Mis Américas sería el protagonista de la noche. Estaba claro, es el disco que Kevin Johansen venía a presentar y el que su público estaba esperando, junto con clásicos de toda su discografía; y fue el título que la iluminación tuvo cuidadamente en cuenta durante las más de dos horas de concierto, integrándolo a la puesta en escena.

Pero antes de que Johansen y Mis Américas empezaran a rodar, hubo tiempo para escuchar un pequeño set de Luciana Mocchi, que acompañando con la guitarra su vozarrón y sus canciones de estructuras curiosas, cautivó al público. Mocchi, cantautora de la nueva camada, mezcla de poeta urbana y cantora arrabalera, hizo temas de su reciente Mañana será otro disco, y se fue ovacionada.

La ovación la consiguió con mérito propio, sí, pero también porque el público estaba particularmente efusivo y así permaneció todo el concierto. Quedó claro que Johansen, con su voz de locutor y su pinta de tipo bonachón para el que todo está siempre bien, ha generado un diálogo cálido con los fanáticos que lo siguen de este lado del río, y que el jueves agotaron las entradas del Solís para acompañarlo.

Johansen recorrió toda su discografía pero hizo particular acento en su último álbum, del que entraron en el repertorio la mayoría de los temas, en los que destaca la presencia de su hija Miranda como corista y segunda voz. "Es como el día", tema que cantan a dúo, que abre Mis Américas y abrió el show, es una preciosura.

Y recorrió por ende una cantidad de ritmos —cumbia, bachata, milonga, bolero, electropop, rock—, lo que le permitió a los The Nada, lucirse. Si bien son completamente funcionales a lo que propone Johansen, sus músicos tienen grandes posibilidades de demostrar, en un concierto de este tipo, lo buenos y versátiles que son. Además, la inclusión del violín de Javier Casalla (integrante del ensamble Bajofondo) fue un toque inteligente que le aportó sofisticación a las versiones.

Con ellos, el cantautor completó un espectáculo contundente (por momentos agotador, porque Johansen presenta cada tema con una anécdota no da respiro), que fue mezcla de grandes éxitos con temas nuevos, mezcla de baile y risas con baladas melancólicas.

Es una combinación que, está claro, a su público le encanta: Johansen ya lo sabe y les da lo que quiere, y eso se agradece con efusividad.

Kevin Johansen + The Nada

Músicos: Juan Manuel Álvarez (bajo), Zurdo Roizner (batería), Andrés Reboratti (flauta, saxo y glockenspiel), Maximiliano Padin (charango, ronroco, cavaquinho), Pedro Onetto (teclados y acordeón), Javier Casalla (violín), Miranda Johansen (coros). Apertura: Luciana Mocchi. Dónde: Teatro Solís. Cuándo: Jueves 9 de marzo. Presentación del disco Mis Américas vol. 1/2.

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