Pa’ntrar en calor presenta nuevo disco hoy a las 21 en el Teatro de Verano

Festejo pilladamente tropical de una banda que hace bailar

Gente que viene del carnaval, hace música tropical y tiene un público de rock: así de raro y así de particular es el combo de Pa’ntrar en calor. La banda que ya tiene 10 años de historia acaba de editar Pilladamente tropical, su disco más logrado hasta ahora, y lo presenta esta noche en el Teatro de Verano.

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Tropicales y uruguayos: conceptos antes incompatibles, pero hoy ya no.

Esta presentación se combina con la tradicional fiesta de fin de año que Pantrar en calor viene planteando desde 2010. Por lo tanto, el show de hoy a las 21.00 tendrá dos bloques definidos: uno en el que tocará íntegramente su flamante trabajo, y otro de sus clásicos temas. Las entradas están a la venta en Abitab a 250 pesos.

"Es agite con clase", dice medio en broma, medio en serio, el vocalista Felipe Castro a El País, explicando la propuesta.

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Con Damián Dewailly y Martín Angiolini formó Castro este proyecto, tomando como punto de partida la música de Ruben Blades. "Decimos que Blades es una manera de ver el mundo; hace música tremendamente divertida con mensajes que te calan hasta el fondo", señala.

De una manera muy propia, Pantrar en calor se las ingenió para darle una vuelta de tuerca a esa visión del mundo que los inspiró. Sus canciones a veces son graciosas, a veces hablan de temas serios, pero siempre tienen un sabor bien caribeño.

Y sin embargo, la banda no deja de estar dentro de la palestra de la música tropical uruguaya, "un género en sí mismo" según Castro y sus compañeros. Ellos son parte de la palestra, pero la miran con respeto.

—Ustedes tienen eso del careta que sale de la nada a hacer música tropical, pero con el buen trato y el virtuosismo.

—Totalmente. La banda ha crecido en cuanto a sonido y eso tiene que ver con el respeto, la obsesión con sonar cada vez mejor. Seguramente yo exagere respecto a mis compañeros, pero es una banda que suena muy bien y a calidad musical me animo a hacerla lidiar con cualquier banda de cualquier género. Suena bien y acompañado del caretaje se forma una linda mixtura, un lindo guiso, como decimos nosotros.

—Y están mucho más cerca de lo tropical como folclore, esa cosa más caribeña. Acá lo tropical es más un divertimento.

—Exactamente, pero cada vez más se está transformando en un folclore. Aunque mirá, cuando nosotros ganamos el Graffiti a Mejor Disco de Música Tropical, que te aseguro fue todo un honor porque le ganamos a Los Fatales, a Antillano... Y el Fata dijo a Martín: "hay gente que me dice que ustedes ganaron el disco de música tropical y no saben dónde queda el Sud América". Error. Nosotros sí sabemos dónde queda el Sud América, yo particularmente iba, escuchábamos Tropicalísimo. Pero recién en este tercer disco nos animamos a hacer una plena. Y no era por desprecio, era por el respeto enorme que le tenemos a la plena uruguaya, y que nos da mucho temor meternos ahí.

—Pantrar en calor también se diferencia por sus textos. La mayoría de las canciones tropicales uruguayas son románticas o más fiesteras, no hay algo como cumbia de protesta. Quizás "La cumbia del orto".

—Tal cual. Cumplían siempre desde la alegría. A nosotros nos pasó una cosa muy importante que fue tocar el 1 de mayo, con la intención de quitarle solemnidad y darle alegría. Y ver tipos en un momento tan importante de la clase trabajadora bailando, y poder hacerlo uno, realmente fue increíble. Pero por suerte, de la gente de la música tropical lejos de ver que somos un opuesto, lo único que recibimos es cariño. Ojalá nos inviten a los bailes, nos encantaría. Nosotros tenemos un público más rockero.

—Más allá de la influencia de Ruben Blades, ¿con qué intención nació Pantrar en calor?

—Con salir del carnaval. Los primeros covers que hicimos eran en bossa nova, era para hacer algo diferente. Hacíamos "Cheques" de Spinetta, por ejemplo. "El pescador" fue la primera cumbia que tocamos, y la mezclábamos con "Yendo de la cama al living", que después se fue. Hasta que vinieron las congas y los timbales, y cambió todo.

—¿Y hoy qué es?

—Un guiso, una mezcla de un montón de cosas. Y suena Pantrar en calor.

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