Hablan Por La Espalda cuenta sus 20 años de historia a través de una biografía 

Fermín Solana: "la banda nos mantiene vivos"

Hablan Por La Espalda es una gran familia. De esas en las que los integrantes son muy unidos y en la casa siempre hay algún amigo que pasó a saludar. Esa es la sensación que queda después de leer Paracetamol 500: Manual de giras, resacas y amistad de Hablan Por La Espalda.

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"En una banda, todo es aprendizaje", afirmó Solana. Foto: A. Colmegna.

En 20 años que lleva el grupo pasaron varios miembros, se hicieron amigos de distintas bandas, hicieron giras por Europa, por Argentina, Brasil y otros lados. En esos viajes se embarcaban ellos y los amigos, haciendo de fotógrafo o de lo que sea para justificar su presencia.

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Y durante esos años acumularon anécdotas que parecen haber sido sacadas de un libro de las giras de los Rolling Stones o los Sex Pistols. Pero les pasaron a ellos y por eso su líder, Fermín Solana, creyó que eran dignos de tener una biografía.

—¿Te parece que este libro sirve para cambiar una idea que tiene la gente de Hablan Por La Espalda?

—La intención es tratar de desnudar la banda lo más posible, contar qué es tener una banda en Uruguay.Supongo que en cada país es distinto. Nosotros nos juntamos porque éramos unos colgados con el tema de la música y el factor ideológico al principio era vital.

—El libro muestra una Montevideo que tal vez no muchos conocen, una de fanzines y anarquistas adolescentes, ¿Creés que fuiste un pibe inusual?

—Tal cual, eso lo explico en el libro, con mi hermano con el tema de que teníamos familia en Brasil, eso nos abrió mucho la cabeza con respecto a las cosas a las que teníamos acceso, música que acá no existía. Nos familiarizamos con eso, revistas de rock, revistas de skate, todo eso pegó fuerte desde muy chicos. También tuvimos la suerte de ir dando y conectando con la poca gente que acá estaba metida con esos géneros musicales, esos cortes de pelo, esas ideas.

—La banda es como una familia enorme, ¿no?

—Sí, salado, es una familia grande que echó raíces y se expandió a otros lugares. Pero por más que algunos hayan agarrado para otros lados, es una alianza que sigue hasta hoy, es muy fuerte. Cuando Hablan... toca están todos ahí, muchos de ellos de toda la vida, siempre en primera fila.

—¿Qué implica pertenecer a esa familia?

—Hubo gente a la que tocar en la banda le impactó por el lado negativo, a otros por el positivo. Es una banda intensa que vive la música de la misma manera. Hay una disciplina: un compromiso gigante con ensayar, con estar, no abandonar y con salir de gira, aunque ahora no lo estemos haciendo tanto.

—El vivo también era muy intenso.

—En un momento estábamos bastante pasados de rosca, yo lo estaba. Así entendíamos el rock: una experiencia entre sadomasoquista de catarsis demente y sensualidad llegando al punto de lo grosero. Llegué a cantar desnudo más de una vez. Otros sentían tanto una parte de una canción, que agarraban un pedazo de botella y se cortaban el pecho. Mucha gente no lo entendió y no le cayó bien. Eso nos trajo problemas.

—Viéndolo ahora, ¿te parece que se iban mucho a los extremos?

—Creo que estaba bien así. Ahora no es como antes, pero doy fe que el show de Hablan es el más intenso que podés ver en Montevideo. En un momento también hubo un cambio en la forma de entender la música, que podíamos transmitir mucho de lo que ya transmitíamos a través de la forma de tocar.

—En el libro se resalta mucho el concepto del "dejar todo".

—Para mí lo que prevalece más es el término "hardcore", intensidad. A todo o nada. Pase lo que pase hay que dejar la vida ahí en el escenario y en todo lo que hacemos. No hacemos nada a medias.

—Técnicamente también mejoraron.

—Sí, en una banda todo es aprendizaje. Si escuchás ese primer disco, no es que sonara mal, era como queríamos sonar, era mucho más aguerrido. Todos vamos creciendo, pero no nos gusta el término madurar. Maduro es sinónimo de aburrido, como que vas dejando la emoción de lado. Y el grupo lo que tiene es que nos mantiene vivos, nos mantiene encendidos, entusiasmados. Estamos convencidos de que tenemos algo para transmitir, que a veces es medio difuso, no se entiende qué es. Pero me parece que la gente cuando lo ve lo capta, y cuando lo escucha lo capta.

—¿Como autor tenés ganas de seguir publicando?

—Sí, yo soy un escritor. Justo ayer estaba viendo unos videos de la gira de la banda por Europa y Pedro Luque hacía como unas entrevistitas y me preguntaba mi profesión, yo le contestaba: "escritor". Escribir es lo que hago y voy a hacer siempre, como periodista y escritor. En este momento me siento muy aliviado de haber podido sacar esto.

—¿Qué te provocó haber escrito el libro?

—Fue mucha emoción. Me reinspiró con respecto a la banda, darme cuenta de todo lo que vivimos. Yo no me doy cuenta de todo lo que vivimos y hay tanto que no está. Soy un agradecido de lo que es mi vida y de lo que es la banda.

Hablan Por La Espalda en vivo. 
Hablan Por La Espalda en vivo. 

La celebración de una temporada intensa.

El 2015 es uno de los años más importantes de la banda. Cumplieron 20 años, sacaron un disco, Sangre, que lo pagó enteramente la gente, sus fans y salió Paracetamol 500: Manual de giras, resacas y amistad de Hablan Por La Espalda.

Todo eso merecía una celebración y el lugar para hacerlo es La Trastienda. El grupo presentará hoy oficialmente Sangre.

Ese disco es uno de los más destacados de su discografía —algunos podrán decir "mejor"—.

A nivel técnico hay un gran crecimiento, pero sin perder eso del rock conceptual que tenían sus trabajos anteriores.

Para los que le escapa al hardcore y el rock más pesado, Sangre, es, sin dudas, el disco para acercarse a Hablan Por La Espalda y de ahí ir recorriendo el camino hacia atrás.

El show tendrá la intensidad característica de la banda, pero en una versión más moderada. Comienza a la las 21:00 y las entradas cuestan $350 y $450.

Una colección de anécdotas que se escribieron en el fotolog.

—¿Cómo fue el proceso de escritura?

—La mayoría de estas historias las escribí en un blog, que en realidad era un fotolog que lo llevé durante años, entre el 2004 y 2009. Lo usaba un poco como espacio de difusión de la banda pero también de expresión personal de mi escritura. Ahí yo iba subiendo fotos, que la mayoría eran de Pedro Luque, que era el fotógrafo oficial de la banda. Yo escribía lo que me acordaba o lo que me surgía al ver las fotos, no seguía una línea. Cuando surgió hacer el libro lo que fui haciendo fue ordenarlo un poco, reescribiendo otras y escribiendo nuevas. Me fui dando cuenta de que había anécdotas buenas que no estaban o detalles que omití por un tema de que en ese momento no podía decir ciertas cosas y que ahora no me molesta decirlas.

—¿Ahora no te da vergüenza?

—Mis viejos están curados de espanto, a esta altura y después de 20 años de Hablan Por La Espalda, con lo que implica, el estilo de vida. Son personas que apoyan a muerte todos los emprendimientos míos y de mi hermano, confían en nosotros, a pesar de que elegimos caminos un poco retorcidos por algún lado y ásperos para padres convencionales.

Paracetamol 500: Manual de giras, resacas y amistad de Hablan Por La Espalda fue editado por Estuario y ya está a la venta.

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