ENTREVISTA

Evaristo de La Polla: "Dar voz puede ser lo único positivo que hayamos hecho por la humanidad"

Vuelve a Uruguay un ícono del punk rock en español: La Polla Records, con una gira de despedida que el 9 de febrero pasará por el Antel Arena

La Polla Records 2019. Foto: Twitter @La_PollaRecords
La Polla Records 2019. Foto: Twitter @La_PollaRecords

Es una de las bandas más importantes de la historia del punk en español, y tras más de 15 años de inactividad, se volvió a reunir para un último adiós. El domingo 9 de febrero, junto con La Sangre de Veronika y los argentinos de 2 Minutos, La Polla Records se presentará en el Antel Arena (entradas en Tickantel), y por eso, esta entrevista con su frontman, Evaristo Páramos.

—La historia dice que los integrantes de La Polla se juntaron para hablar de los derechos de la banda, y terminaron grabando y saliendo de gira nuevamente. ¿Con qué se han encontrado, en lo humano y sobre los escenarios?

—Con una cuadrilla próxima a la ancianidad. Nos llevamos mejor ahora que de jóvenes (se ríe); estamos de cojones. No sé, hemos visto a mucha gente, un poco por encima de lo que realmente fue La Polla en su momento. Así que es curioso, como mínimo. Estoy disfrutando, aunque a veces me asfixio un poco, porque ya no tenemos edad. Y luego, a enterrar La Polla definitivamente. La Polla se acabará en noviembre o diciembre de 2020, y se acabará conscientemente, dándonos cuenta; no como la otra vez, que ni nos dimos cuenta que se había terminado.

—Esta gira supera lo que fue La Polla, y ha sido acompañada de titulares de “estrellas” y demás por la prensa española. ¿Cómo se acompasa eso con tener casi 60 y estar criando una niña, con una vida tranquila?

—Bastante tranquila (se ríe). Pues que no tengo un minutito para pensar. No sé, no puedo pensar ni en la muerte. Entre el grupo, que estuvimos con Gatillazo a la vez que ensayábamos con la banda, las entrevistas, los festis, la niña... La muchacha es muy maja.

Ni descanso ni paz, la gira, vino acompañada de un disco de reversiones, entiendo que para darle un mejor sonido a viejos temas.

—Sí, queríamos un poco de distorsión en las guitarras, sobre todo, y que sonara más parecido a lo que fue. Porque los discos nos quedaban flojos. Y aprovechando, hemos metido un tema nuevo sobre lo de siempre: el mundo y su situación (se ríe). Opiniones, nada más, ¿eh?

—Pero lo de siempre es, a decir verdad, bastante desalentador. ¿Hubo esperanza alguna vez?

—Sí, siempre. Incluso ahora mismo. Pero no veo la luz al final del túnel, y además, si al fondo hay familiares, todo mal. Porque también los han engañado a ellos. De alguna manera, estoy seguro de que detrás de la muerte, hay alguna empresa que está jodiendo a todo el mundo. Seguro que tienen un negocio post mortem.

—En “Maigenerasion” cantás: “Fuimos una amenaza, casi una revolución”. Hoy ¿cuál crees que fue su gran revolución?

—(Piensa) En un momento dado, darle altavoz a ideas que no eran nuestras. Nosotros no hemos inventado nada, obviamente; pero darle voz puede ser lo único positivo que hayamos hecho por la humanidad. Nada; el posible aporte que podamos tener, es una cosa minúscula. Hay gente que conoció cosas a través de canciones, que llevaban unas letras basadas en lo que hemos visto y leído, anterior a nosotros, y muchos eran verdaderamente inteligentes. Gente de la que nosotros sacamos las ideas.

—Enterrar a La Polla, ¿y qué pasará con Gatillazo, tu otra banda?

—Ahora mismo, no puedo ni pensar. Dos de los chavales de Gatillazo están en La Polla, y los demás viajan con nosotros, porque en su tiempo eran todos muy de La Polla, porque son más jóvenes. Están viendo qué se siente, y en realidad, sienten más ellos que yo. Siempre dicen cosas del estilo: “¡Es que tú estás siempre has estado cantando, nunca te viste de abajo!”. Están en ese plan emotivo y así que a mí, bueno... ¿Se puede decir que me hincha las pelotas? (Se ríe) Es que no me emociona en exceso; no me gusta sentir cosas en el escenario, más que echar las voces y cantar las canciones lo mejor. Y después, hacer el payaso. El rollo de emocionarte con tu público y eso, por favor: no quisiera entrar ahí jamás.

Evaristo Páramos de La Polla Records. Foto: Dani Fernández
Evaristo Páramos de La Polla Records. Foto: Dani Fernández

—Van a tocar en el Antel Arena, un lugar que parece demasiado “chulo” para una banda como la de ustedes...

—Sí, también aquí nos hemos movido en sitios similares. Es una cosa que hemos admitido y somos conscientes. Admitimos algunas cosas que La Polla jamás admitió —el recinto, los precios de entradas, el tipo de organización—, simplemente porque quisimos hacerlo. Mi madre está muy contenta, ¿eh? Nunca había ido a verme, y estuvo el otro día en Bilbao y se subió al escenario y todo. Me dejó sorprendido; sorteó la seguridad mejor que cualquier punky.

—También hay parte de su público que en los ochenta era el más anarco y rebelde, y hoy respalda a la derecha o a la ultraderecha.

—Sí, esas cosas ocurren. Yo me he encontrado con todo tipo de policías que habían estado de jóvenes en nuestros conciertos, y me he sacado fotos con ellos. Es cierto: cuando uno es joven, es más simple, tiene más fuerza. Cuando eres mayor... Me niego a llamarme viejo, pero si llego al 13 de junio cumpliré 60 años. Que si sabe hasta la Wikipedia que cumpliré 60; ¡qué vergüenza, Dios mío! Leí en un libro de Paul Auster que decía que ya  había cumplido 60 y no tenía ninguna excusa: ya era viejo. Cuando uno tiene 60, ya no es maduro: es viejo, y tiene que empezar a pensar en los pañales.

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