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La eterna búsqueda de los infinitos costados de la música

Entre reconocimientos, Buenos Muchachos prepara su Teatro de Verano.

Es la primera vez que Buenos Muchachos toca tan temprano en la mañana. Son más o menos 11:30 y en una Trastienda semivacía pero a oscuras, como si fuera de noche, la banda brinda un showcase con tres potentes canciones de Nidal. Son "Si Barre", en la que Marcelo Fernández toma el protagónico en la voz (que por momentos se parece tanto a la de su hermano); la tremenda "A mi manera" y "Tonight", que en vivo brilla con luz propia, y fuerte.

"Buenas noches, muchas gracias", dice Pedro Dalton a modo de chiste cuando termina con "A mi manera", un poético pero desgarrador canto de guerra y de reivindicación.

Es la gran pieza de esta pieza en sí misma que es el último disco de la banda, que el 8 de abril se presentará en el Teatro de Verano. Las entradas anticipadas ya están en venta en Red UTS, desde 400 pesos.

Los Buenos, los periodistas y algunos fans nos encontramos en La Trastienda para charlar de este show, del que participará como invitada la banda de Nico Barcia, Hotel Paradise; y para ser parte de la entrega de dos Discos de Oro: uno por Colección Histórica, el doble álbum recopilatorio editado a fines de 2013, y otro por Nidal, que tiene apenas unos meses.

"No podemos creer que ya tenemos cinco Discos de Oro", dice el guitarrista Gustavo Antuña a El País, y a su lado Dalton señala que, más allá del "cuadrito" conmemorativo, lo increíble es saber que hay tanta gente que tiene su disco en su casa. Y Nidal, como cualquier álbum de Buenos Muchachos, no es sólo un disco: es un objeto, una pieza de arte.

En La Trastienda, la banda tocó un set de tres canciones y recibió dos Discos de Oro.
En La Trastienda, la banda tocó un set de tres canciones y recibió dos Discos de Oro.

Los músicos dicen que están "recontra agradecidos": por un lado por este reconocimiento, y, por otro, por volver al Teatro de Verano. Estuvieron allí por única vez en 2011 (en solitario, antes lo hicieron con los Pixies), cuando presentaron el show Puro humo, y aunque económicamente no fue rentable, los vieron 3.500 personas y guardan un recuerdo más que bueno. Esperan quedarse con una imagen tan o más positiva después del 8 de abril; el saldo económico no les importa.

"Y esa vez era invierno, había tres grados", repasa el baterista José Nozar, quien aguarda una temperatura más acorde a Nidal: otoñal pero con cierta calidez, como el repertorio.

El mayor desafío de este recital será llevar "un disco íntimo", que fue grabado en conjunto en una casa del balneario Solymar, a un espacio grande y abierto como el Ramón Collazo.

Aunque todavía no tienen claro cómo lo harán, los Buenos están trabajando con el artista Gustavo Genta para crear una escenografía que sea como un "nidito", que les haga sentir el calor del hogar en el que llevaron a cabo este proceso.

Más allá del espacio físico, coinciden en lo que tienen que hacer el 8, donde presentarán un bloque con Nidal en su orden original, y otro "infinito" de canciones de su historia: "tocar como siempre tocamos".

Cada disco es diferente en Buenos Muchachos; cada vez que se plantean grabar los músicos tratan de no repetirse, de encontrar una punta distinta de la cual tirar para llegar a destino. Con Nidal lo hicieron, encontrando variantes en el concepto y en el camino.

"Lo que hicimos fue intentar que si éramos siete músicos, que cada uno hiciera su parte y fuera eso el disco. En otros nos ha pasado que sobregrabamos mucho las guitarras, las baterías; acá tratamos de despojarnos, de hacerlo más libre y trabajarlo desde el ensayo. Las canciones se formaron con lo que cada uno aportaba, y logramos un resultado que nos dejó muy contentos", dice Antuña.

"Lo que más nos gusta es buscar otro costado de cómo hacer la música, el disco. En este caso fue eso, pero tuvimos ideas primarias: que fueran 10 canciones, que cada canción fuera un personaje. Cuando ponemos una misiva ya sabemos que van a cambiar pila de cosas, porque no somos solamente eso", señala Dalton. "En este disco dejamos de lado la maqueta, en la que cada uno logra meter su cucharita de manera fría. Lo mejor es tocar como una banda".

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