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Eté & Los Problems y la sangre nueva: la banda estrenó formación en vivo

La banda liderada por Ernesto Tabárez cambió su integración y mostró nuevas caras en dos shows con entradas agotadas en Plaza Mateo

Eté y los Problems. Foto: Marcelo Bonjour
Eté y los Problems. Foto: Marcelo Bonjour

Fue un período lleno de dudas, de preguntas sin respuestas, de no saber cómo seguir, dijo Ernesto Tabárez el miércoles pasado en Plaza Mateo, el escenario frente a la Rambla en el que le tocó presentar a la nueva formación de su banda, Eté & Los Problems, que solo mantiene de la alineación anterior al baterista Andrés Coutinho. Fue tiempo de incertidumbre porque Santiago Peralta y Marto Moreno ya no están en este proyecto en común y porque, encima, eso se da en un año de planes caídos y propuestas frustradas.

Ante ese panorama, Tabárez y Coutinho resolvieron seguir adelante e hicieron lo esperable: ficharon a su eterno invitado Iván Krisman como bajista estable; incorporaron a la cantante y pianista Bárbara Jorcin, con quien ya habían compartido escenario en distintas oportunidades; y sumaron al jovencísimo Martín Iglesias en guitarra.

Esos fueron Los Problems que se presentaron en sociedad, digamos, el viernes 11 y el miércoles 16 de setiembre, con entradas agotadas. Esos fueron Los Problems que dejaron la sensación de que el cambio de energía potenciará a unas canciones que, sobre todo desde el éxito de “Jordan” en adelante, no han parado de conquistar público.

El repertorio del miércoles le hizo lugar más que nada a los temas de Hambre (el disco de 2018) y a un puñado que tiene lugar asegurado en los shows de Los Problems: algunas de El éxodo, la versión de “Milonga de Manuel Flores” de Eduardo Darnauchans, y “Los muertos” y la final “No sé lo que pasó”, de Vil.

Con eso, el show fue de menos a más. El arranque fue dubitativo, pero pasadas las primeras canciones la banda ganó en contundencia y llevó la noche hacia un final muy emotivo, que quizás tuvo en la canción “Hambre” su mayor pico de intensidad.

La energía de la nueva alineación se tradujo tanto en pasajes de rock furioso (“Máquina del tiempo”) como en momentos psicodélicos (“El éxodo”), y el mayor cambio —más allá de una entrega más visceral, no exenta de lógicas desprolijidades— pasó por las texturas y profundidades de las teclas de Jorcin. Esa búsqueda le dio un nuevo aire a temas como “Leine” y “Hombre lobo”, y se presentó como un terreno fértil y prometedor para el trabajo a futuro. Lo mismo con los coros (de la propia Jorcin y de Iglesias), que contribuyeron tanto a los climas como a las dinámicas.

Tras el período de dudas y luego de romper el hielo, Tabárez presentó a su nueva banda que será, dijo, “Eté & Los Problems por el resto del tiempo”. Con la música como antorcha, las canciones encontraron un nuevo camino y lo que se vio y oyó es un buen augurio de lo que vendrá.

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