Entrevista

Eté & Los Problems lanzó el disco del año, y Ernesto Tabárez habla de los detalles

La banda de rock estrenó hoy Hambre, su cuarto disco y uno de los más esperados de 2018 a nivel nacional

Eté & Los Problems. Foto: Fernando Ponzetto
Eté & Los Problems. Foto: Fernando Ponzetto

Después de El éxodo, Eté & Los Problems se refunda en un disco bautizado Hambre, el cuarto de su historia, que es de los mejores discos de rock uruguayo lanzados en mucho tiempo.

Disponible desde hoy en plataformas digitales, el disco gana, en comparación con su antecesor, tanto en silencios como en instrumentación, variedad, desnudez y complejidad. Es la obra definitiva de Ernesto Tabárez, que charló con El País sobre los detalles de Hambre.

—La sensación que me dejó Hambre es la de estar ante algo grande, algo que va a quedar para siempre. ¿Eso te pasa?

—En todos los discos me pasa; no sé si tanto como esta vez. Siento que es un disco que tiene canciones de asimilación más lenta, y eso conspira un poco, quizás, con el éxito que pueda tener. No tiene “Objetos perdidos” o “Jordan”.

—El único hit obvio es el corte “Los eucaliptus”; es la pieza pop.

—No sé. Yo no lo puse por eso. La elección de un corte es multicausal; tiene que entrar en el tiempo más o menos pretendido para un corte, y tiene que ser una canción que represente al disco. Y este disco es muy difícil de representar, porque tiene muchas puntas. Terminé eligiendo “Los eucaliptus” porque pensé: ¿dónde termina todo esto que fue El éxodo? Invitando a la gente a comer, es lo que hace la gente cuando se muda. “Los eucaliptus” fue la última que entró al disco, y para mí es la que le da la forma final.

Los eucaliptus
CANCIÓN | "Los eucaliptus", de Eté & Los Problems

—“Al menos para vos” es la canción menos Eté del disco, y es muy poético que el mensaje de la refundación sea con esa impronta musical tan distinta.

—Es la que abre el lado B del vinilo, que va a salir. El disco empieza anhelando fundar algo, y el lado B empieza desde otro lugar. Y esa canción, a Los Problems les costó mucho tocarla.

—Tiene una “suavidad” que no es propia de Los Problems.

—¡La odian! Las cosas que tuve que escuchar para poder sacarla adelante… Esa canción fue un alivio para mí. La escuchaba todo el día, y cada vez que se me complicaba algo, me ponía los auriculares y sobrevivía. Entonces no la podía dejar afuera. Una canción que te alivie es un montón para dar. Y la peleé con Los Problems a morir; hasta que no estuvo la última mezcla terminada, no la bancó nadie. “¿Vientos, Ernesto? Vientos no”. Pero me parece que en cada disco se resignifica qué es una canción de Los Problems: Los Problems es lo que nosotros hagamos.

"Una canción que te alivie es un montón para dar"

Ernesto TabárezMúsico

—Más allá de la diferencia entre las dos caras del disco, Hambre empieza donde termina: abajo del árbol, con gente.

—Sí, es el mismo lugar, pero en un estado muy distinto. La segunda estrofa de la primera canción dice “Bajo aquel árbol que está allá, tengamos una fiesta”, y el disco termina teniendo la fiesta. Logramos fundar algo.

—Pero la alegría no es completa: la chica de “Bailemos”, el tema final, nunca te mira.

—Pero podemos bailar, tenemos una razón para hacerlo. Eso está basado en una escena de Las uvas de la ira, el libro que inspiró El éxodo; hay un baile rural y una escena de gente colgando unas guirnaldas, y básicamente toda la canción existía para contar lo de las guirnaldas. La llegamos a grabar para El éxodo, no lo logramos, y un día se la mostré a Jaime (Roos), a ver si me ayudaba a encontrar el problema, y Jaime me dijo: “Sobre esta piedra construirás tu próximo disco”. Y le hice caso. Casi queda afuera de este, pero lo logramos.

—Hay una guitarra bien Jaime en la última parte de “Ascensor”.

—Esa es la guitarra de Jaime. Nosotros tenemos un amplificador que era de Jaime, que se lo compramos, y yo quería esa guitarra para otra canción que no fue, “Los arquitectos”. La Rickenbacker de Jaime era la guitarra perfecta para ese tema que no salió —grabamos como 20—, y después estábamos grabando “Ascensor” y tuve la visión de que había que grabarla con esa guitarra. Y como teníamos el ampli, la guitarra, y Jaime le dejó las marcas de donde él lo ponía, pusimos todo así, lo acomodamos a algo más roto, tiré el primer acorde y fue como: oh, estamos en casa.

—Toda la deformidad final de ese tema es un viaje. Pasa de milongón a comparsa demente...

—Es hermosa, ¿qué otra palabra puedo usar? Cuando grabamos los tambores, no lo podía creer. Porque el disco tiene varias canciones que están construidas de un modo tal, que no funcionan hasta que están listas. Por eso capaz que siento que va a costar que el disco entre: por lo que me costó. No sé. Lo que espero es que lo que el disco tiene para decir, que es un montón, llegue. Y me parece que es un disco para momentos más difíciles de las personas. Lo intuyo porque es un disco para un momento muy difícil mío. Mientras hacía este disco, me estaba odiando como nunca me había pasado: me caía muy mal, era muy difícil vivir conmigo siendo yo, y es un disco que hice para salvarme de eso. Pero las formas que uno encuentra para atravesar la locura son infinitas: lo importante es salir de ahí, y este disco lo logró. Lo peor del disco no está dicho, está en el silencio.

—Y a la vez sigue siendo un disco tan urgente como El éxodo, más allá de que el proceso fue más largo y engorroso, si se quiere.

—Bueno, eso es un éxito del laburo. Es una alegría que lo sientas así, porque de hecho un miedo que tuve con el disco es que por momentos era inatravesable, demasiado espeso. También un montón de cosas que yo pienso del disco, están contaminadas de lo que fue el disco e mi cabeza y no en la realidad. Ahora va a salir, me voy a ir, voy a tratar de no escucharlo, volveré y veré qué hice.

Eté & Los Problems. Foto: Difusión
Eté & Los Problems. Foto: Damián Vicente

—¿Hay un guiño al tema de Misión imposible en “Newton”?

—Terminado sí, puede ser. El tema de Misión imposible es de Lalo Schifrin, pero en realidad eso se deformó de otra cosa que yo tenía. Tenía una frase entera, de la que quedó solo eso, pero no hay ninguna relación. Aunque si vos la escuchás la hay, porque las relaciones son lo que uno escucha.

—Es curioso cómo siendo un disco tan atravesado por un viaje a Alemania, es el disco más local de Los Problems.

—Una cosa lleva a la otra. “Leine” es una canción que yo escribí al lado del río Leine, que es un río minúsculo —la ciudad no, es como de lata de galletitas—, un río helado. Yo me iba a ir de viaje por Europa cuando termináramos la gira, y terminé destruido, con ocho euros, y ahí, en una madrugaba, cantaban los cuervos, pensé en el río y la única música que podía tener eso, era esa que es completamente local. Y además no es ninguna cosa. El otro día la escuchábamos con Fernando (Cabrera) y decíamos que es una música local, un 6x8 de la cuenca del Plata. No es un chamamé, no es una litoraleña…

—Tiene la melancolía, el dramatismo de la zamba...

—Sí, tiene olor a cuenca del Plata, y eso tiene que ver con Alemania, con estar lejos. Yo nunca me había ido tan lejos, y eso te acerca a lo que vos sos. Y yo re soy eso. Mi viejo toca mucho folclore, tango, zambas lindas, entonces a la hora de rescatarme y encontrar de dónde arranco a refundarme, tenés que ir a lo que vos tenés adentro. Y estaba todo ahí.

"Pero las formas que uno encuentra para atravesar la locura son infinitas: lo importante es salir de ahí, y este disco lo logró"

Ernesto TabárezMúsico

—Y es una canción donde lo emocional le gana a todo lo demás, al género, a la estructura.

—Yo se la mandé a la directora de la casa donde me quedé en Alfeld, y me dijo (busca en el celular): “It’s a strong song, it’s just melancholic and lonely. But I don’t know”, porque no entiende una palabra. Pero lo entendió: hay melancolía, hay soledad y es fuerte.

—Hay pila de imágenes recurrentes en este disco: el árbol, el fuego, la manada, el lobo, y todo lo que eso evoca. Es un microuniverso dentro del universo Eté.

—Sí, eso se vuelve real para mí. Cuando hago un disco entro ahí, ese es mi mundo. El resto son personas, no sé en qué hablan. 2017 fue un año donde realmente me alejé de los mortales, de mis amigos; me sentía un lobo solitario que tenía que traer una presa, para ser aceptado de nuevo en la manada. Y me lo tomé en serio, porque además es la única forma que tengo de hacer un disco: tomarme en serio el universo que creo.

Objetivos

“Hambre”, un álbum para sublimar y sostenerse

“Si logré sublimar lo que me pasaba, el disco va a llegar a las personas; si sólo logré contar lo que me pasaba a mí, no. Esa es la gran diferencia. Yo hice todo para, de todo eso, sacar un elemento compartible por las personas, que me deje a mí afuera, y deje adentro las sensaciones que tuve. Si lo logré, va a llegar, y si no, es que al final me estaba solo contando a mí. Y siempre el objetivo final del disco es salirme de mí: vos estás en el centro mientras lo hacés, pero después tenés que poder correrte y tiene que quedar eso para siempre. Cuando yo me vaya y me ponga a hacer otro disco, ese disco tiene que sostenerse. Yo creo que lo logré, por eso también es tan difícil empezar a compartirlo. ¿Qué pensará la gente?”, se pregunta Tabárez al respecto. Hambre está desde hoy en plataformas digitales, y luego será editado en CD, en vinilo por Little Butterfly Records, y seguramente en casete.

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