CRÍTICA - CLÁSICA

Estreno demorado de una gran obra

En una carta del 31 de octubre de 1841, Schumann pedía a su amigo Robert Griepenkerl que le recomendara un texto para escribir una ópera. Le envió Lalla Rookh de Thomas Moore.

Allí, Schumann encontró la encantadora fantasía de El Paraíso y La Peri. El vuelo del verso musical y las imágenes vivientes y espirituales del poeta irlandés atrajeron de inmediato su imaginación emotiva, y el resultado no fue una ópera sino "un nuevo desvío hacia la sala de conciertos", como la llamó; más tarde la calificaríade oratorio profano. En otra de sus cartas dijo que era su mayor obra hasta entonces. Su estreno fue en la Gewandhaus de Leipzig el 4 de diciembre de 1843 con orquesta dirigida por el autor y con la soprano Livia Frege como "La Peri".

Es la historia de una peri (según la mitología persa es un ser diáfano, forjado con éter y que se nutre con el hálito de las flores) expulsada del Paraíso. Para conquistar su perdón es preciso que ella traiga el don más caro al Cielo: la lágrima de un pecador arrepentido.

Una forma magnífica de ese Sehnsucht (anhelo del deseo) que forma la esencia misma del alma y de la música de Schumann. Su temática nos recuerda mucho el canto final del Fausto de Goethe cuando dice: "Quien trabaja y se esfuerza podrá ser redimido".

El estreno de este oratorio de Schumann para Uruguay había sido programado años atrás por el Sodre, pero por diferentes motivos no pudo llegar a ser representado. Con esta presentación el Sodre cumple con el público al dar a conocer una de las obras cumbres del gran compositor alemán.

La versión que ofreció Martín García al frente de la Ossodre fue dinámica y compacta, con momentos muy emotivos. Lamentablemente, en la hora de acompañar a los dos solistas principales el excesivo volumen de la orquesta opacó sus voces, no así a los integrantes del cuarteto ya que sus potentes timbres cubrían la sonoridad de la orquesta.

El coro, brillantemente preparado por su director Esteban Louise y su colaborador Ignacio Polastri, se desempeñó con justeza, flexibilidad y musicalidad a que nos tiene acostumbrados, constituyendo el pilar más sólido de este oratorio. La soprano estadounidense Michelle Areyzaga en el rol de "La Peri" mostró un agradable timbre de voz y musicalidad pero escaso volumen. Lo mismo que el tenor argentino Darío Schmunck que ofició como "Narrador": en las partes en que se pudo escuchar su voz demostró gran calidad en el fraseo. La voz de la mezzosoprano Adriana Mastrángelo como "Narradora y Ángel" resaltó por la pureza de su timbre a través de toda la extensión de su registro, por su excelente dicción y por la comprensión total del carácter de la obra. La soprano Kaycobé Gómez con su bello timbre y potente voz, cumplió una notable labor. Esperamos poder escucharla más a menudo. El bajo Marcelo Otegui en los roles de "Gazna y Un Hombre" logró una muy buena perfomance, y por último, el tenor Gerardo Marandino en los breves pasajes en que tuvo intervención demostró dominio de la obra.

El paraíso y la peri.

Oratorio de Robert Schumann. Por: Orquesta Sinfónica y Coro Nacional del Sodre. Director: Martín García. Solistas: Michelle Areyzaga (soprano), Darío Schmunck (tenor), Adriana Mastrángelo (mezzosoprano), Marcelo Otegui (bajo), Kaycobé Gómez (soprano) y Gerardo Marandino (tenor). Dónde: Auditorio Nacional del Sodre. Cuándo: 18 de junio.

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