Sara Sabah presentará el viernes su nuevo disco, Cerca

Encontrarse a sí misma con canciones de otros

No tengo mucho tiempo real", dice Sara Sabah. Entre que se levanta a las seis de la mañana, despierta a sus hijos —Tiago de 8 y Martín de 3— para llevarlos a la escuela, da clases de canto en la Escuela Multidisciplinaria de Arte Dramático para los actores en formación, hace las tareas del hogar y ensaya con su banda, su día está repleto y el cansancio se siente.

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Sara Sabah está "muy contenta" con su flamante disco. Foto: Amalia Branaa.

Por eso le resulta tan importante que sus músicos estén en la misma sintonía: Federico Righi, Horacio Di Yorio y Cachi Bacchetta son padres, y aunque Benji Barreiro no, "es re de familia". Con panoramas así, es más fácil enfrentar las dificultades de coordinar los ensayos para el prelanzamiento de Cerca, su nuevo disco.

El próximo viernes 24 de abril Sabah y sus músicos adelantarán este nuevo álbum, casi todo de versiones de canciones ajenas, en el Centro Cultural de España. "Este disco fue una consecuencia de un montón de cosas que fueron sucediendo, y fue un trabajo muy tranquilo porque no nos corría nadie", explica la cantante a El País. "Y yo estoy más grande", dice.

El repertorio de Cerca lo armó en principio con el guitarrista Sergio Fernández, quien por ejemplo la ayudó en la elección de "Adiós a la rama" de Ruben Rada. Además hay canciones de Urbano Moraes, Hugo Fattoruso, Leo Maslíah, Gelson Oliveira, Eden Ahabez y suyas, a la fuerza: "mi idea era que no hubiera nada mío, pero me la erradicaron", comenta entre risas. Igualmente, la inclusión de tres temas propios le permitió matizar la dificultad de apropiarse de composiciones ajenas, algo que a ella le cuesta "elaborar". "Intento elegir lo que me gusta y olvidarme de lo demás", señala.

Así como no cree tener el don nato de versionar a otros, tampoco le resulta tan fácil componer. "Rara vez las canciones nacen todas de mí, melodía y letra. Componer juntos con Fede y Horacio es lo más lindo, porque dependés tanto de lo que le pasa al otro", dice, e indica: "me divierto mucho haciendo letras y no soy muy exigente conmigo. Tiro mucho también, descarto montones".

Sabah se reconoce como insegura, y eso fue lo que la llevó a destaparse como solista cuando ya era una treintañera. Desde pequeña la música se le presentó como algo natural, formó parte de coros y acompañó en ese rol a músicos de la talla de Ruben Rada y Jorge Schellemberg, además de haber sido un miembro estable del cuarteto vocal La Otra, donde tenía más protagonismo pero compartía responsabilidades en cuanto a la toma de las decisiones —y ella asegura que le gusta ser dependiente—. "Yo estaba muy cómoda siendo parte de otras bandas", admite quien para iniciar su carrera en solitario tuvo otra dificultad: "no sabía exactamente qué quería cantar, y me gustaban muchas cosas".

Tampoco tiene tan claro lo que quiere hacer ahora, que ya lleva seis años con su proyecto personal. Disfruta mucho de darle clases a los futuros actores y de la ventaja de vivir, de alguna manera, de la música; disfruta dedicarse a sus hijos y ver cómo el más chico tiene una suerte de fascinación con los sonidos y los instrumentos, y cómo el más grande ya empieza a elegir qué escuchar; disfruta del jazz, de las buenas voces, de ser fanática de los argentinos Pedro Aznar y Liliana Herrero, y de que suceda "algo más que una buena voz" cuando oye a algún artista.

Sabah disfruta y se toma sus tiempos, porque no hay nada que apurar. "En este momento este disco me tiene muy contenta por el trabajo que hicimos; tiene una cierta calma, es un disco tranquilo, tiene menos banda y más guitarras, es más maderoso. Pero yo no cierro ninguna opción".

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