El líder de My Morning Jacket sobre el nuevo disco del grupo

Para encontrar la voz divina en las cascadas

Un charla con Jim James, cantante y líder de My Morning Jacket sobre Dios, la naturaleza y el nuevo disco de la banda, "The waterfall"

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Jim James con su guitarra y sus canciones; es una de las voces más singulares del rock.

A tres años de cumplir dos décadas de historia, My Morning Jacket es una de las bandas más prestigiosas del rock más o menos alternativo. "Más o menos" porque es complicado ubicar a Jim James y los suyos en una corriente.

Más allá de la inmutable y rica voz de James —una que sería imposible en el rock uruguayo con su rechazo visceral al registro vocal alto—, la banda ha recorrido tantos lugares que todo intento de clasificación tiene el fracaso como único destino. El grupo puede entregarse a largas e intensas zapadas y pasar luego a melodías pastorales que remiten al Neil Young de Harvest, sin perder identidad ni estilo en el camino.

My Morning Jacket acaba de publicar The waterfall, el primero de dos discos que la banda completó en un período de mucho trabajo e inspiración (el año que viene saldrá el próximo álbum de esas sesiones) y James recibe la llamada de El País en su casa en Kentucky.

"Fue el disco que más tiempo nos llevó a hacer", explica. "Cuando terminamos teníamos canciones para dos discos y determinar el orden de las canciones fue raro. Como darle forma a una gran escultura abstracta. Uno no sabe qué forma va a tener cuando termina, sino que va sacando de aquí y de allá, tallando hasta estar contento con el resultado. Uno va tallando hasta que la cosa misma te dice cómo quiere ser".


Si no puede escuchar las canciones haga click aquí

The waterfall llega luego de un prolongado período negativo para James. En 2008, el cantante y compositor se accidentó (se cayó del escenario) y entró en un estado que él mismo definió como "oscuro" en otras entrevistas. Empezó a salir de las sombras con un disco solista Regions of light and sounds of God (2013). La alusión a Dios en el título de ese disco impone la pregunta: "¿Que si soy un persona religiosa? Me siento una persona espiritual, pero no suscribo a ninguna religión. No me imagino a Dios de una manera pictórica. En el primer tema del disco, "Believe", hablo de eso: uno debe tener libertad para imaginarse a Dios, pero jamás podremos entenderlo. Aún así, está en todas las cosas. Dios es amor y Dios es música", dice este sureño de barba frondosa y voz tímida.

La espiritualidad de James tiene —también— un componente natural, como queda claro cuando habla del segundo sencillo del disco "Spring (Among the living)". "Esa canción es sobre la sensación de una nueva vida, de renacimiento. Como cuando cambian las estaciones. Aquí en Kentucky podemos llegar a tener inviernos bastante brutales, muy grises y con mucha nieve. Muchas veces podés llegar a sentir que no llegarás hasta el final del invierno. Y de repente llega la primavera y todos tus sentidos se recargan. Uno empieza a sentirse como un ser humano de nuevo, vivo. En esas cosas pensaba cuando compuse la canción".

La naturaleza también está presente en el título ("La cascada") y la tapa del disco: "Grabamos el disco cerca de Oregon, y ahí hay muchas cascadas muy hermosas y la imagen del agua cayendo me venía una y otra vez a la cabeza. A veces pienso que la vida es como una cascada de cosas que constantemente van cayendo sobre mí", dice James, que cierra sus reflexiones espirituales volviendo la música: "Siempre he querido reflejar un punto de vista optimista o esperanzador. Esa es una de las cosas que más me gustan del gospel. La vida puede ser muy dura pero siempre tiene esa corriente de esperanza que te levanta cuando lo necesitas. Espero que la gente sienta eso cuando escucha nuestra música", dice antes de despedirse.

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