Música

La emoción como instrumento

Darnauchans caló hondo en algunas generaciones del público uruguayo; aunque no haya sido un fenómeno de masas, su influencia no se puede negar. Canciones del zurcidor, el espectáculo que cuatro cantoras uruguayas hicieron en 2012 y repitieron el pasado jueves en el Auditorio, es una muestra de eso.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Foto: Francisco Flores.

Canciones del Zurcidor ***

Cantantes: Laura Canoura, Maia Castro, Mónica Navarro y Ana Prada. Músicos: Andrés Bedó (piano, coros y arreglos musicales), Roberto De Bellis (bajo y contrabajo), Pablo Meneses (batería y percusión). Lugar: Auditorio Nacional del Sodre Dra. Adela Reta. Fecha: jueves 15 de octubre.

Poco más de una hora fue necesario para que la carga emotiva de sus canciones se hiciera sentir sobre el público que casi llenó la sala, y sobre las intérpretes. Laura Canoura, Maia Castro, Ana Prada y Mónica Navarro condujeron esa emoción, generando con la complicidad del trío de músicos climas muy intensos.

Las cuatro juntas abrieron el show con "Dicen los cantores" y nervios visibles, pero a medida que fueron proponiendo distintas versiones, algunas solistas, otras en dúo y sólo las últimas entre todas, el espectáculo fue acomodándose.

Más allá de la importancia de que la obra de Darnauchans se revalorice y se mantenga viva, lo interesante de Canciones del zurcidor es cómo cada una de estas mujeres logra imponer su sello particular, y cómo cada una puede lucirse interpretando textos que muchas veces son oscuros y pesados.

Prada fue dulce, Navarro teatral, Canoura dramática y Castro intensa; un combo de actitudes que logró que la noche fuera efectiva a pesar de algunos tropiezos (distracciones propias de un show con cuatro cantantes en distintas combinaciones y demasiadas cosas en el escenario, entre instrumentos, atriles con letras y sillones).


Esta reedición de Canciones del zurcidor tuvo un par de hitos memorables. Uno fue la interpretación que Canoura, mentora del espectáculo, hizo de "Pago". Sentada en un sillón sacó la canción desde un lugar muy chiquito hasta el más alto de la noche, merecedor de un generoso y largo aplauso.

Y otro, u otros, fueron los que protagonizó Maia Castro. La más joven de las cuatro está destinada a cosas grandes, canta cada día mejor y en escena tiene una presencia que abruma. Es delicada, sutil pero a la vez agresiva; se hizo cargo de "Balada para una mujer flaca" e hizo erizar pieles.

De cualquier manera, su presencia no desdibujó a sus tres compañeras, que desde la emoción más sincera abordaron la obra de Darnauchans una vez más.

El público se fue murmurando canciones del Darno, y no hay mejor señal que esa para confirmar que un show fue un muy buen show.

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