LA PROPIA DISCOTECA

"Doo-Bop", la última revolución musical de Miles Davis

Publicado luego de su muerte, "Doo-Bop" demostró el interés de Miles Davis por unir el jazz y el hip-hop en un disco que no fue comprendido en su momento

Miles Davis
Miles Davis. Foto: Difusión

Lo encontré en la batea de ofertas de Tristán Narvaja. Me bastó con toparme con el rostro serio de Miles Davis entre esa pila de CDs de Rebelde Way, David Guetta y Chayanne con tapas rotas, para llevármelo. Se trataba de Doo-Bop, el álbum en el que trabajó hasta su inesperada muerte, en 1991.

Y, como es de esperar de un artista de esas características, cada trabajo es una sorpresa. No se parecía en nada a la época de oro de Kind of Blue, ni mucho menos a la de la fusión rockera que definió Bitches Brew. Era totalmente diferente: se trataba de su última revolución musical.

Todo surgió a comienzos de los noventa, cuando el trompetista abrió la ventana de su apartamento de Nueva York y escuchó cómo el naciente hip-hop se colaba en sus oídos. Era la banda sonora de la calle. Y Davis, que siempre estaba listo para mirar hacia el futuro, llevarla a su música. Ya lo había hecho antes, cuando grabó las hermosas versiones instrumentales de “Human Nature” (Michael Jackson) y “Time After Time” (Cyndi Lauper). Ahora, la apuesta era más arriesgada.

Se contactó el productor Easy Mo Bee —una figura del hip-hop— y le propuso unir a esos géneros de raíces negras que, en definitiva, partían de la misma búsqueda: la libertad. Y hasta se animó a frasear con su trompeta sobre el rapeo de su nueva mano derecha. Todavía recuerdo mi sorpresa al escuchar por primera vez la voz de Mo Bee en “The Doo-Bop Song”. Era un sonido fresco.

Los puristas odiaron el álbum y algunas frases rapeadas como “Miles es un músico multitalentoso, que puede jugar en cualquier posición”, pero Doo-Bop marcó el camino para los interesados en unir jazz y hip-hop. Una vez más, Davis se adelantó al resto.

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