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Don Osvaldo trae de vuelta el legado de Callejeros y su ritual de rock barrial

La banda de Pato Fontanet toca mañana en Landia, y viene con nuevas canciones

Don Osvaldo. Foto: Archivo
Don Osvaldo. Foto: Archivo

Hace casi cuatro años, Don Osvaldo vino a Montevideo y dio dos shows que fueron vistos por casi 10.000 personas en total. Con dos fechas con entradas agotadas en el Teatro de Verano, la banda argentina y el público, una mezcla de miles de uruguayos y unos cuantos argentinos que vinieron para la ocasión, demostraron que los une un vínculo que va más allá de calidad, la cantidad o las tragedias que se interpongan.

Don Osvaldo es, para sus seguidores, una suerte de religión, una característica clave que han tenido algunas de las bandas referentes de la escena de la vecina orilla. Y su fe se promulga a través de las canciones, que son un lenguaje propio que sirve para perpetuar el mensaje que, en su momento, propagó Callejeros.

Porque Don Osvaldo es la continuación de Callejeros, la reinvención liderada por Pato Fontanet y Christian Torrejón de una banda marcada por la tragedia de Cromañón, aquel incendio ocurrido en el boliche porteño en diciembre de 2004, que dejó como saldo 194 muertos y más de mil heridos.

Fontanet y Torrejón, cantante y bajista de Callejeros respectivamente, decidieron después de 2010, cuando Callejeros llegó a su fin tras idas, vueltas e instancias judiciales, rearmar la banda bajo el nombre Casi Justicia Social, que permitía mantener la sigla CJS que venía de antes. Y después vino Don Osvaldo, que ahora regresa a Uruguay.

La cita con los fanáticos es mañana a las 21.00, en el Centro de Espectáculos Landia del Parque Roosevelt. Quedan las últimas entradas en Red UTS, a 1.500 pesos.

Para tocar en Landia, Fontanet y Torrejón recibieron autorización judicial por parte de José Pérez Arias y Marcelo Peluzzi, ya que están en libertad condicional. Fontanet fue el último de los músicos en ser liberado, en mayo del año pasado, tras cumplir dos tercios de su condena y realizar una serie de talleres en el penal de Ezeiza.

El cantante había sido condenado a siete años de prisión por lo ocurrido en Cromañón, mientras que Torrejón, al igual que tres músicos más, había sido condenado a cinco años. El baterista Eduardo Vázquez había recibido seis años, pero luego se le impuso cadena perpetua por el homicidio de su esposa, Wanda Taddei.

Además, para actuar en público Fontanet tiene que cumplir una serie de requisitos: no puede ser parte de la organización del concierto o el evento en cuestión, y no puede hacer ningún tipo de referencias a la causa.

Legado

La música, lo que queda

Dejando al margen las instancias judiciales y las tragedias, Don Osvaldo volvió a los escenarios el año pasado, y desde entonces busca mantenerse como proyecto activo y con planes de futuro.

La banda combina en el escenario, las canciones de Callejeros con las de esta nueva etapa, en su mayoría reunidas en el disco Casi justicia social, de 2015 y disponible en plataformas digitales. El repertorio en general está atravesado por las temáticas del rock barrial, los dilemas de la clase obrera que ante todo, tiene que seguir luchando aunque cueste, para mantener viva la esperanza.

De ahí que muchos de los temas se hayan convertido en himnos que son coreados a viva voz por el público que sigue a Fontanet y compañía, y de ahí también que muchas de las letras se hayan resignado tras los hechos ya comentados.

En 2018, Don Osvaldo estrenó en su canal de YouTube tres temas nuevos, firmados por Rogelio Santos (o sea, Fontanet), que serían parte de un disco que, se espera, llegará este año. Son “Siento un pensamiento”, “Evolución” y “Lo que se dice y lo que se hace” siguen la línea lírica del compositor, pero musicalmente (más allá de que son temas preproducidos, o sea que no están en una forma definitiva) muestran nuevas inquietudes.

“Evolución” es el más cercano al sonido Callejeros/CJS/Don Osvaldo, pero “Siento un pensamiento” es un punk bastante frontal, y si bien “Lo que se dice...” tiene una melodía y arreglos en la línea estética original, el planteo de la batería busca salirse de esa norma. Es probable que los tres temas suenen mañana en Landia, donde una vez más, Don Osvaldo exorcizará demonios con la ayuda de unos cuantos miles de fanáticos, que levantarán sus banderas, buscando ser “ la revancha de todos aquellos que la pelearon al lado, de cerca o muy lejos, y no pudieron reír sin llorar”.

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