Disco

Una docena de canciones que hacen sentir bien

"Claroscura", el nuevo disco de Aterciopelados es una maravilla de ritmo y conciencia

Aterciopelados
Aterciopelados, una banda llena de libertad

Solo quiero que esta música te acaricie como el viento te caliente como el sol y te sepa a melocotón”, dice Aterciopelados en la encantadora “Play”, la canción que abre Claroscura, el primer disco de los colombianos en 10 años. Nunca está de más volver sobre esa consigna aunque el dúo la viene practicando desde hace más de 20 años, cuando surgieron como una usina de rock latinoamericano que no le tiene miedo a abrevar de lo popular y de lo experimental en la misma medida. Son la pura libertad.

Claroscura calza perfecto en la discografía de Andrea Echeverri y Héctor Buitrago, quienes han sido espíritus inquietos desde siempre, lo que han dejado en un protocolo musical, ético y estético de gran cuidado y exhuberante buen gusto tirando a un original hippie chic. Todo eso siempre ha funcionado para entregar un producto original, bien pensado y, principalmente, lleno de buenas vibraciones, de esas que andan haciendo falta. Han sabido denunciar algunos males actuales y han sido voceros de la defensa del medio ambiente.

Todo eso está tan presente ahora como en los tiempos de “Bolero falaz”, el primer éxito que los proyectó más allá de los circuitos underground colombianos. Y Claroscura trae el alivio de saberlo tan tercos, divertidos y con buenas canciones como siempre.

Aterciopelados
Vea el video de "Play", una de las canciones de "Claroscura", el último de Aterciopelados

Hay, como es rutina en el dúo, sonidos de todos lados. Cosas electrónicas más tranquilas (“Play”, por ejemplo) o más bolicheras (“Tu amor es”). Hay vallenato contra la violencia machista (“Ay Ombe (Vamos a relajar el pony)”, una balada bien aterciopelada (“Tumbao”), toques andinos (“Soñemos un bosque”), blues (“Piernas” en la que Etcheverri dice “aunque tenga celulitis, amo mis piernas”) y hasta un homenaje a Juan Gabriel con una versión ya conocida de la bonita (como casi todo lo que hizo el mexicano) “He venido a pedirte perdón”.

Cinco de las 13 canciones del disco las produjo Cachorro López que sigue siendo el mejor a la hora de convertir lo personal en algo atractivamente comercial.

Pero acá lo que importa es Aterciopelados. Después de una separación que habilitó proyectos solistas de Etcheverri y Bruitrago, es bueno verlos en plena forma y fórmula. Y eso siempre ha significado hacernos bailar, tararear, verlos (el vestuario que lucen en el video de “Play”, por ejemplo es una delicia, por ejemplo) y encima despertarnos conciencia de algunos de esos males que algunos plantean con palabras difíciles. Ellos lo hacen con unas letras sencillas y unos estribillos conquistadores. De eso se trata.

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