John Metcalfe

De la discoteca y sus luces a la música abstracta y a oscuras

Comenzó como un rockero avant-garde en la Manchester de fines de los ‘80 y su movida de rock bailable, aglutinada en la discoteca The Hacienda, una época retratada en el film "24 Hour Party People" (2002). De ahí, al cuarteto de cuerdas Duke Quartet, y de ahí al sello de Peter Gabriel, Real World.

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Metcalfe: la apariencia y la influencia de los colores en la música.

En el camino, un montón de canciones arregladas para artistas como Peter Gabriel, Blur, Pretenders, Morrisey y Coldplay. Y ahora, nuevo disco con temas que fluyen entre la música electrónica y la contemporánea.

—¿Por qué no sacaba disco desde 2008?

—Luego de A darker sunset quise seguir editando mi música, pero muy poco tiempo después de que saliera ese disco me llamó Peter Gabriel para unos proyectos orquestales. Y lo que empezó como algo chico —tres o cuatro canciones— se convirtió en un proyecto que abarcó cuatro años (NdR: Metcalfe se refiere a los discos orquestales de Gabriel, "Scratch my back" y "New blood"). Cuando terminé de trabajar con Gabriel, tuve tiempo para componer y grabar este disco. En tiempo invertido, me llevó dos años hacerlo.

—El disco viene con comentarios para cada uno de los temas. ¿Siente la necesidad de explicar su música?

—Para ser honesto, me lo pidieron. Como se trata principalmente de música instrumental, se pensó que la gente querría saber algo más. En cierta forma, es como cuando uno va a un concierto de música clásica y le dan un programa donde está el repertorio y hay algo de información sobre las piezas, su historia, cosas así. Hay gente a la que le gusta tener esa información, tal vez como una manera de encontrar un acceso a la música. Personalmente, no es algo que me importe demasiado. Siempre fui de la idea que la música habla por sí sola. Me gusta que cada uno se haga su imagen y viva la música como le plazca. Por eso también siempre preferí la música instrumental.


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—¿Qué dicen esos comentarios?

—Son bastante específicos y cuentan cómo nacieron los temas, qué era lo que pasaba por mi cabeza cuando los compuse. También lo hice para dar cuenta de las cosas que más influyen sobre mí. Por ejempo, reacciono ante los colores de una manera muy intensa. En mi estudio, me preocupo por la presencia de los colores, porque me dan distintos tipos de energías. Más allá del significado que uno le atribuya a una pieza musical y lo articule, en mi caso se trata de un ímpetu muy fuerte que me lleva a componer y grabar de la forma que hago.

—Ha trabajado como arreglador con muchas bandas y solistas, principalmente del rock. ¿Cómo decide con quién colaborar?

—Depende de tantas cosas… Obviamente ayuda si me gusta la música que ese artista hace. También me ha pasado que me han contactado para hacer arreglos en géneros que no domino. Hace poco, me llamaron para colaborar con una maravillosa cantante de jazz, Emilie Claire Barlow. Les dije: "La verdad es que no sé nada de jazz, nunca me gustó. Nunca hice un arreglo para jazz". Estaba medio asustado (se ríe). Y me dijeron: "Sí, nos dimos cuenta. Pero queremos algo de tu mundo sonoro y de tus ideas para dos canciones". Y bueno… lo hice. Uno no aprende nada si no sale de la zona de confort.

—¿Qué le pareció el film 24 hour party people, que retrata la movida de Manchester de la que usted formó parte?

—Me gustó. Es interesante porque es una película que se hizo porque hubo gente que decidió que la época que les tocó vivir fue una "era dorada".

—Usted siempre estuvo cerca de la tecnología para hacer su música, más allá de que también toca la viola. ¿Qué piensa de la revolución tecnológica que ha expandido tanto el acceso a la música?

—Tengo un problema con eso. Obviamente, es una maravilla que tengamos tanta música a nuestra disposición. Pero eso hace que tengamos que atravesar inmensas cantidades de música "promedio" antes de llegar a lo verdaderamente excepcional. Pero lo que más me cuesta es que la música ha sido cooptada por corporaciones comerciales que están todo el tiempo transmitiéndola. No hay escape. La música está en todas partes, todo el tiempo. Hay música para todo: para ver un partido, para salir a comer, para viajar en el metro, para todos los aspectos de la vida. Luego está todo el aspecto visual de la música. Hoy todo es multimedia. Se ha perdido eso de cerrar los ojos y escuchar, estar en contacto con lo básico de la música: el sonido. Por eso he hecho conciertos en los que se apagan todas las luces y la sala queda a oscuras. Me encanta porque ahí la música es la protagonista, algo que ya no es. Hoy es siempre parte de algo.

SABER MÁS

THE APPEARENCE OF COLOUR


Artista: John Metcalfe

Sello: Real World

Año: 2015

Duración: 1 hora.

Disponible. Spotify

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