Está a la venta el nuevo disco de Buceo Invisible

Un disco nacido en la sala de ensayos

Buceo Invisible nació hace 18 años como una necesidad de un grupo de amigos, que se dedicaban a distintas ramas del arte, de hacer algo en conjunto. También como una búsqueda artística y como una forma de escaparle a una adultez de asados y partidos de fútbol.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Desde su creación en 1997, el colectivo artístico se reúne al menos una vez por semana.

Hoy ya son un colectivo artístico con sus formas y propuestas establecidas y ya van por su cuarto disco, El pan de los locos (Bizarro, 2015).

—¿Cómo se creó Buceo Invisible?

Marcos Barcellos: Al principio partió de las ganas de trabajar juntos siendo que nos dedicábamos a cosas diferentes. Algunos escribíamos poesía, otros canciones y otros pintaban cuadros. Entonces nos planteamos qué podíamos inventar. Nos empezamos a reunir todos los domingos. Teníamos un laboratorio muy subterráneo y estuvimos nueve años sin que nos conozca casi nadie y sin sacar un disco.

Diego Presa: Nos conocemos hace treinta años y somos lo más parecido a una familia que hay. Nos ha marcado mucho personalmente y artísticamente, Buceo Invisible me ha acompañado en toda mi vida adulta.

MB: En aquel momento fue una línea consciente de cómo vamos a envejecer. Esto fue una pelea contra la inercia que lleva al varón a los parrilleros.

Después de casi veinte años de reunirse por lo menos una vez por semana y de un permanente intercambio artístico cambió la dinámica de composición y en el Pan de los locos fue un trabajo conjunto de toda la banda.

—¿Cómo fue el proceso de grabación?

DP: En los discos anteriores yo llevaba la canción más terminada y a partir de ahí venía el aporte de ellos. En este disco empezaron a salir cosas de manera conjunta en la sala de ensayos. Hay cosas que realmente no me acuerdo a quién se le ocurrió. Esta manera de tocar juntos decidimos que se pudiera reflejar en el disco, no hacer grabar de a varias capas. El grupo apuntó a rescatar ese sonido que se logra solo cuando tocamos juntos.

—¿Qué peso tiene la estructura en el Pan de los locos? Porque comienza con canciones con más típicas y luego lo instrumental va ganando peso.

MB: Tiene un sentido de obra, no tanto de colección de canciones, por eso se resignaron cosas que estaban buenas porque en la globalidad no aportaban. El disco tiene varios sentidos de orden, hay diálogo entre las canciones, hay cosas que conectan de forma subterránea los temas, como algunas palabras, algunos títulos. Es importantísimo el orden.

DP: La canción está muy presente pero también trabajamos con otro tipo de estructura musical, con la palabra y la poesía. Eso nos permite también probar algunos caminos que se van del camino de la canción, a cosas más instrumentales. En este disco están más desarrollados los climas, nos dimos más espacio para eso.

¿Por qué Pan de los locos? Tiene varias lecturas

DP: Esa es la idea

MB: Es como un verso de un poema. Tiene su potencia, tiene una condensación, sugiere bastantes cosas. Cada uno puede navegar en ese concepto y encontrar sus propias conexiones. Lo que termina cerrado sobre sí mismo, con todos los sentidos agotados no produce búsqueda. Tiene que ver con algunas anécdotas, tiene que ver con la locura no en términos clínicos sino de lo creativo.

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