LOS IBARBURU

Diálogo musical que es familiar

Los hermanos Andrés, Nicolás y Martín presentan su tercer disco, mañana en la Sala Balzo.

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Los hermanos Ibarburu. Foto: Darwin Borrelli

La última vez que los hermanos Ibarburu tocaron juntos en Montevideo fue este verano, en un boliche, repasando las canciones de sus trabajos En vivo en Medio y Medio y Huella Digital, los dos álbumes que habían editado hasta entonces. De la primera vez que lo hicieron es difícil acordarse con exactitud.

Andrés, Martín y Nicolás estuvieron siempre en contacto con la música y siempre juntos. Nacieron en familia de músicos, desde chicos empezaron a vincularse a la guitarra y a conocer a distintos artistas a través de lo que sonaba en la FM de turno que se escuchaba en su casa.

"Lo que para mucha gente fueron Los Beatles, para nosotros fue The Police. Teníamos locura, hacíamos tributos y teníamos un cantante parecido a Sting", cuenta entre risas Nicolás Ibarburu, el único de los hermanos que al final se quedó tocando la guitarra, hasta convertirse en uno de los instrumentistas más destacados de su generación."Pero aprendimos juntos y estuvo bueno, porque teníamos con quién tocar", señala Martín.

Durante un verano, el trío se fue a Punta del Este en una Mehari que conducía su madre, para tocar en la calle. La primera actividad que podría contar como profesional fue en un cumpleaños de 15. "Y fue cuando yo empecé a tocar el bajo porque conseguimos uno prestado. Teníamos solo una guitarra y Martín recién tenía una batería uruguaya", comenta Andrés. Por ese entonces, él que es el mayor, tendría 15 años y sus hermanos tal vez 12.

Más o menos en ese tiempo, fines de los 80, Andrés y Nicolás empezaron a estudiar con Pájaro Ogara, quien fuera guitarrista de La Tabaré. "Fue la primera vez que yo vi que alguien tenía una casita como con un lugar para tocar y otro para dar clases", dice el bajista. Martín fue alumno de Gustavo Etchenique.

Para ese entonces, en la adolescencia, los tres ya estaban encaminándose a un destino del que parecían no poder escapar, el de la música. Y el trío existía desde siempre, desde mucho antes de aquel cumpleaños de 15, pero terminaría formalizándose tiempo después, cuando cada uno ya tuviera un nombre conocido.

"Cuando nació este proyecto, que siempre estuvo porque siempre tocamos juntos, el motor era encontrar un lugar donde disfrutar el placer de tocar juntos. Empezó a crecer, pero el primer impulso después de haber acompañado a otros artistas, es tener la necesidad de encontrarnos tocando, que en realidad fue lo primero que vivimos", dice Martín.

Si no puede ver el video, haga click aquí.

Mañana, la historia de estos hermanos de sangre y de la música tendrá un nuevo capítulo. El Trío Ibarburu actuará a las 21:00 en la Sala Hugo Balzo del Auditorio Nacional del Sodre (ver recuadro), para presentar su último trabajo, que se llama Ultramarino.

Rutas.

Los Ibarburu viajaron a Europa a tocar con Ruben Rada, después de eso hicieron un viaje largo en plan más turístico, y después cada uno terminó viviendo en el exterior algún tiempo. Martín se radicó en Holanda, Nicolás estuvo en Argentina mientras fue parte de la banda de Fito Páez, y Andrés vive en República Checa desde hace tres años.

Primero se fue para conocer, porque un amigo vivía allá. Después decidió audicionar para entrar al conservatorio y lo logró. Más tarde conoció a su actual pareja, y ya no tuvo demasiadas excusas para no instalarse.

Aunque viaja todos los años a Montevideo, el disco Ultramarino se hizo un poco acá y otro poco en Praga, con algunos detalles concretados vía Skype.

—¿Se pierde demasiado trabajando la música por internet?

Andrés Ibarburu: Se pierde y se gana trabajando por Skype.

Martín Ibarburu: Estamos de a poquito agarrándole la onda. Me acuerdo del primer ensayo por Skype, que fue raro (se ríe). Es distinto, pero te acostumbrás.

Nicolás Ibarburu: Igual es mínimo lo que hacemos así, para mostrarnos las cosas. En las dos instancias de Ultramarino grabamos juntos. Pero la distancia activa el proyecto, porque cuando Andrés viene le sacamos todo el provecho, nos permite optimizar al máximo el tiempo.

Las composiciones de Ultramarino (y del trío en general) suelen ser de Nicolás y de Andrés, aunque siempre están tratadas entre los tres. Y siempre tienen espacios generosos para la improvisación, lo que tiene que ver con el encare de jazz de su obra.

"Hay una cosa tácita cuando hacés un disco de jazz, de que nadie estuvo arreglando lo que hizo. Siempre arrancamos en una base de los solos y la improvisación se hace, y después arreglamos cosas. Pero no es esa cosa pop de tomarse horas para corregir notita por notita, es más relajado", explica Andrés sobre la metodología.

"Se emparenta con el jazz por eso, pero nosotros no tocamos swing. Es, con un concepto jazzero, abordar el candombe, el funk y lo que salga. Cuando vas a hacer algo está bueno no ignorar lo que está alrededor", acota Nicolás.

Cuando piensan en la música uruguaya, a los dos se le vienen recuerdos distintos del impacto inicial. Para el bajista hubo un antes y un después de la muerte de Eduardo Mateo, a quien conocían del barrio pero recién empezaron a escuchar después de su fallecimiento. "En ese momento en la radio se escuchaban Los Olimareños y ese tipo de cosas, no pasaba nada más", asegura.

El guitarrista, por otra parte, tiene muy presente una época en la que Jaime Roos, cuya popularidad se había disparado con "Brindis por Pierrot", actuaba en tablados con una banda que incluía, por supuesto, al Canario Luna y a Hugo Fattoruso. "Era impactante".

Desde afuera.

El Trío Ibarburu ha tenido una buena acogida en Argentina, donde se presentan cada vez que pueden y donde siempre tienen presente una referencia de Hugo Fattoruso, uno de los tantos que les ha dedicado elogios y palabras de aliento. Es que los Ibarburu tocaron desde chicos con los pesos pesados del país (Fattoruso, Rada, Roos, Fernando Cabrera) y estuvieron a la altura de las circunstancias.

Sin embargo, todas esas palabras no son más que un mimo valorable. "Hay que sentirlo como una buena onda y no creerse mejor que nadie", dice Andrés, para quien lo importante no es ser un crack sino que valoren su trabajo. "Es como que te digan: qué lindo tu hijo. Bien, el disco que hiciste está buenísimo y vos seguís siendo el mismo estúpido", suelta.

Sus hermanos asienten, y se meten de vuelta en esta aventura de compartir un trío que, más allá de lo musical, es indisoluble.

"Tenemos tantas horas de vuelo en común y tanta sintonía que se dan cosas muy lindas, que no se dan de repente con grupos de gente con los que no tenemos tantas horas. En una época teníamos el sótano en lo de mi vieja y era... tremendo", resume Nicolás.

"Lo que se ve en este proyecto es todo eso: descubrimos la música juntos, trabajamos mucho con otros artistas, pero juntos, viajamos. Ponemos todo ahí y encontramos ese canal donde poder comunicarnos", cierra Martín.

Presentación del trabajo que ya cruzó el océano.

Ultramarino es el tercer disco del Trío Ibarburu que acaba de ser editado por Montevideo Music Group, y mañana a las 21:00 será presentado en la Sala Hugo Balzo del Auditorio Nacional del Sodre.

Este disco, que es en clave de jazz pero aborda diferentes géneros musicales a base de composiciones propias, fue grabado entre Montevideo y Praga en dos etapas del año pasado, y tuvo detalles que se tuvieron que ajustar vía Skype.

Los tres hermanos tocarán entero este flamante trabajo en el show de mañana, aunque también repasarán su repertorio anterior e incluirán alguna que otra sorpresa en el set. Los acompañará el flautista argentino Juan Pablo Di Leone, que estuvo como invitado en Ultramarino. Las entradas están en venta en Tickantel y boleterías de la sala a 300 pesos. Son sin numerar.

LOS PROYECTOS DE CADA UNO.

Andrés Ibarburu Bajista.

En República Checa, Andrés trabaja tocando tanto en restaurantes como en fiestas. Además, acompaña de manera estable a la cantante checa Zuzana Dumková, a la que ha comparado con Joni Mitchell. También toca con un artista brasileño y varios latinos.

Nicolás Ibarburu - Guitarrista.

Está tocando con Julieta Rada y Ruben Rada, con Julio Cobelli ocasionalmente y además tiene otros proyectos paralelos con distintos músicos (uno con Hernán Peyrou, por ejemplo). Prepara para fin de año un disco de canciones propias, íntegramente.

Martín Ibarburu - Baterista.

Integra la banda de Martín Buscaglia, los Bochamakers, y está trabajando con el guitarrista argentino Luis Salinas, lo que lo lleva a cruzar el río constantemente. Está de suplente en la banda Los Cuerpos, y los miércoles está en la jam de candombe de El Tartamudo.

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