MÚSICA

El día que aprendimos todo

El 22 de noviembre de 1986, Sumo arrasó Montevideo

El eterno femenino de una imaginativa pintora
1986: Sumo en su única actuación en Montevideo. Foto: archivo El País

Quizás no haya sido el mismo impacto cultural que tuvo el recital (que también vimos con mi amigo Jorge) de Mano Negra en AFE pero, vamos, yo vi a Sumo en el primer Montevideo Rock y eso, además, de revelar mi vejez, no me lo saca nadie. Fue el 22 de noviembre de 1986, y, aunque un día antes habíamos visto ahí a Legiao Urbana con un siempre mágico Renato Russo, cuando un tipo apareció en escena con una máscara y puso en funcionamiento una máquina de rock, dejó a todos con la mándibula por el piso. Era Luca Prodan y conocerlo, a la distancia por lo menos, era quererlo.

No me acuerdo de Pettinato esa noche pero, de hecho, era un detalle de un momento que iba más allá de sus propios protagonistas. Las epifanías, además, no tienen actores secundarios.

Poco antes, en un programa de Radio Independencia que se llamaba 9 AM, presentaron "La rubia tarada" y eso fue otro shock. Nunca nadie había escuchado algo así. Y ahí sí había un saxo, que acompañaba a todo eso que desencadenaba en la voz de Luca Prodán refregándole a la Argentina su propia hipocresía.

Es difícil imaginar para esta gente tan superada en que nos hemos vuelto, el impacto que fue Sumo. Nadie había hecho eso, y era punk y era pop y tenía al mejor frontman que una banda podía soñar.

Que Pettinato, un personaje tan raro, reinterprete a su manera (tan influenciada por el free jazz, por ejemplo) esa música tan espirituosa es lo único que se podía hacer. Una revolución solo se puede desafiar desde el atrevimiento, nunca de la complacencia. Eso también nos lo enseñó Sumo.

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