Primavera 0

Otra deuda generacional saldada

Ayer se anunció que Nick Cave con sus Bad Seeds estará en el Teatro de Verano el 8 de octubre

Nick Cave
Nick Cave en escena, un ritual casi religioso. Foto: Tino Vacca

La primera vez que escuché a Nick Cave, seguramente, fue con Jorge, Gerardo y Pedro, en un pequeño garage en el Cordón, al que llegué cuando ya había sido bautizado como el “el bulo”. Allí, una tarde -¿de qué año? ¿1986? ¿1987?-, desde un cassette Sankey de los que Pedro compraba de a cajas, escuchamos From Here To Eternity y, juro, fue lo más raro que había escuchado en mi vida. Ese mismo día también escuchamos su disco de covers que era una suerte de canon personal, Kicking against the Pricks, y, juro, fue lo más lindo que había escuchado en mi vida.

Por eso, para gente como Jorge, Gerardo, Pedro, yo y tantos que descubrieron a este australiano en aquellos tiempos, es raro y a la vez bello saber que Cave y su banda eterna, los Bad Seeds, estarán el 8 de octubre en el Teatro de Verano como número central (y por ahora único) del festival Primavera 0. La noticia la dieron el sitio web y las redes sociales del artista, y fue reproducida rápidamente por Gaucho, la productora local.

El festival ya había puesto en venta las entradas (sin decir quién venía) a mitad de precio, y los early birds (o sea los más ansiosos) hicieron que se agotaran las anticipadas en horas. Desde hoy cuestan 1.750 y 2.250 pesos y están en Abitab.

Para certificar su popularidad en Uruguay, Cave también agotó entradas en el Movie para ver, este jueves 12, en simultáneo con el resto del mundo, su concierto, Distant Sky. En octubre, Cave va a estar en vivo y directo.

La obra de Cave es un sincretismo que une la tradición negra y blanca de la música estadounidense del siglo XX: en sus canciones hay rastros de blues, rock and roll, country y gospel, procesados en sus comienzos a través del rock industrial pospunk que nunca evitó un lado baladístico. Su sello personal es una combinación de esos ingredientes en dosis irregulares. Tiene mucho de Johnny Cash.

Las entradas para el show del 8 de octubre están a la venta en Abitab con precios que van de 1.750 a 2.250 pesos

Su originalidad y su ética de trabajo lo convirtieron en una personalidad del rock mundial. Sus intereses además, se extienden a la literatura (ha publicado novelas y poemarios), la música de películas (en general a medias con Warren Ellis, un Bad Seed) como El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford y Sin nada que perder, e incluso la actuación (Ghost of the Civil Dead). Es una figura cultural relevante de este tiempo.

Aunque nació (el 22 de septiembre de 1957) en Wangaratta, Victoria, Australia, un pequeño pueblo a unos 700 kilómetros de Sidney, artísticamente Cave fue un hombre de metropolis. A lo largo de su carrera ha tomado como centro de actividades ciudades como Sidney Berlín, San Pablo y Londres, donde hoy tiene la oficina a la que va todos los días durante ocho horas a trabajar en alguno de sus proyectos.

Todas esas ciudades aportaron lo suyo a la música. A Berlín, por ejemplo, llegó en 1984 después de mutar de los Boys Next Door, su banda pospunk con la que tuvo cierto éxito, a los Birthday Party, y tras una breve escala en Londres, donde editó su primer disco. Pero fue en Alemania y con los Birthday Party que Cave consiguió trascendencia internacional. La banda inluyó en distintos momentos a Mick Harvey, Barry Adamson y Rowland S. Howard.

Nick Cave
Vea el video de "Jesus Alone" del último disco de Nick Cave, "Skeleton Sky"

Su etapa más importante y la que actualmente está en vigencia es la que inició en 1983 junto a los Bad Seeds, que eran algunos Birthday Party más el alemán Blixa Bargeld. Es la agrupación que con muchísimos cambios viene al Teatro de Verano.

Su última formación conocida, y seguramente la que lo acompañará por estos lados, está integrada por Warren Ellis ( violín, mandolina, guitarra y voz), Martyn P. Casey (bajo) y un Bad Seed fundacional, Thomas Wydler (batería).

Con los Bad Seeds encontró un respaldo sólido para expresar su conocimiento enciclopédico de la música estadounidense, y sus reflexiones literarias sobre Dios (su religiosidad es una parte importante de su arte) o el amor y la maldad humana, contadas con el detalle de un cuento. Es como un Leonard Cohen influenciado por la novela gótica estadounidense, o un Flannery O’Connor punk.

Aunque por momentos aún se suele enloquecer, Cave ha cosechado mucho éxito gracias a haber firmado algunas de las baladas más conmovedoras de la música popular. Entre ellas habría que colocar “Into your Arms”, “We No Who U R”, “Where The Wild Roses Grow” que grabó con Kylie Minogue o su versión de “In the Ghetto” de Elvis Presley, que le dio uno de sus tempranos éxitos. Pensándolo bien, Cave es como un Presley al que lo hubieran dejado cantar su depresión.

Cave llega en un gran momento de su carrera, aunque después de un feo momento personal. Su último disco, Skeleton Tree, es una contundente evidencia de su poder compositor, de la madurez de su narrativa y de que, él y su banda, han aprovechado el tiempo que llevan juntos. Cave llega como parte de presentación de ese disco de 2016, en un tour que debió postergarse por la muerte en un accidente de su hijo de 15 años, Arthur, en julio de 2015. En sus shows en vivo hace alarde de un carisma casi mesiánico que es saludado con devoción por sus seguidores.

El 8 de octubre, toda esa historia se subirá al escenario del Teatro de Verano. Y muchos ahí nos daremos cuenta de que ya no habrá cassettes Sankey, pero aquellos amigos (que van a estar a mi lado), como tantos otros que nos emocionamos cuando veinteañeros, no cambiamos tanto.

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