MÚSICA

Despojada historia de vida en 10 canciones

A pesar de que sólo tiene 36 años, Conor Oberst tiene una de las más largas carreras del folk rock americano.

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Conor Oberst. Foto: Difusión

Empezó a los 14 y es lo más cerca que la Americana, estuvo de tener un niño prodigio. Ya con su banda Bright Eyes, fue considerado una suerte de Bob Dylan adolescente, una condecoración que tampoco le quedaba tan grande.

No ha parado de trabajar ya sea como solista, con algunos proyectos más compartidos (Desaparecidos, fue el último) y algún otra buena idea de perfil más alto (el supergrupo Monster of Folk con Jim James, M.Ward y Mike Mogis). Es un cancionista experto, conocedor de un género que abarca el folk, el rock, el country y hasta el punk y sus letras son atractivamente raras.

Su nuevo disco, Ruminations, lo encuentra en pleno forma y en formato mínimo. Son una decena de canciones en los que su frágil voz se acompaña apenas con un piano, una guitarra acústica o una armónica. Es el Nebraska, el disco acústico de Springsteen, de Oberst.

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El album, su séptimo solista, fue grabado en 48 horas junto a Mogis quien lo viene acompañando desde hace años en un crudo invierno de Omaha, su ciudad natal. Es una colección de canciones muy íntimas en la ejecución y en el contenido de las letras. Oberst ha vivido tiempos personales convulsionados en los últimos tiempos y eso se nota acá. En "Little Uncanny", por ejemplo, menciona un montón de personalidades muertas (Oliver Sacks, Sylvia Plath, Robin Williams, Christopher Hitchens), una señal preocupante.

Siempre es un poco doloroso ver un artista despojado y en plan franqueza. Oberst consigue, así, otro gran disco.

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