Obituario

La despedida temprana de una voz inolvidable

Dolores O'Riordan era una voz que llenó de fiereza femenina la década de 1990

Dolores O'Riordan
Dolores O'Riordan, 1971-2018

Hoy que la música popular parece dominada por mujeres, es más difícil estimar en su justa medida la aparición de Dolores O’Riordan en la escena musical. Al frente de The Cranberries, su banda por los últimos 25 años, le aportó fiereza y a la vez vulnerabilidad femenina a la década de 1990.

Ayer, O’Riordan, quien en su carrera vendió más de 40 millones de discos, falleció a los 46 años por motivos que, al cierre de esta edición, aún se desconocían. La cantante estataba grabando en Londres y su muerte fue repentina. La noticia fue seguida por condolencias en las redes sociales de famosos, colegas y fanáticos.

O’Riordan, que había nacido en la localidad irlandesa de Limerick en 1971, se integró a los Cranberries (por entonces una banda local que atendía como Cranberrie Saw Us) en 1990 y ya desde el primer disco esa fama local se volvió global. Everybody Else Is Doing It, So Why Can’t We?, el disco debut, incluía “Linger” y “Dreams”, los dos primeros éxitos del grupo, co-escritos por O’Riordan y el guitarrista Noel Hogan.

Linger, Cranberries
Vea el video de "Linger", el primer gran éxitos de The Cranberries

No Need to Argue, el siguiente disco, tenía todo para ser grande, incluyendo “Zombie”, una suerte de grunge combinado con Radiohead (y algo de Sinead O’Connor) sobre la guerra en Irlanda del Norte en el que la voz desgarrada de O’Riordan era un grito de guerra y un llamado por la paz. 
El disco se abría con “Ode to my Family”, una canción de amor que mostraba la faceta más delicada de la cantante presente en sus primeras canciones. No Need to Argue es, lejos, el disco más logrado de Cranberries.

Gran parte de ese logro, se debe a Stephen Street (que venía de trabajar con The Smiths) y que había conseguido captar esa combinación de fiereza y ternura que O’Riordan resumía perfectamente en su aspecto rockero elegante.

Para el tercer disco, las ambiciones que llegaron con el productor Bruce Fairbarn (que venía del rock más mainstream) terminaron alejando al grupo del gusto popular en directa relación con la pérdida de personalidad que delataba esa etapa más rockera.

La banda siguió trabajando intermitentemente los últimos 20 años, intentando incluso sin suerte, un regreso junto al productor Stephen Street en Wake Up and Smell the Roses de 2001 que no fue todo lo exitoso que se esperaba.

En algunos de esos largos asuetos de la banda, O’Riordan editó un par de discos solistas que, más allá de algunas canciones interesantes (y la producción de Youth), tampoco sedujeron al gran público.

En el último tiempo, la cantante, que hacía tres años había sido diagnosticada con trastorno bipolar, había regresado con Cranberries y respaldado la salida de un disco —Something Else, de reversiones de sus canciones más famosas— con una gira mundial suspendida en mayo del año pasado por la salud de O’Riordan quien padecía severos dolores de espalda.

La sobreviven tres hijos de su matrimonio de más de 20 años con Don Burton (un tour manager de Duran Duran), un montón de canciones inolvidables y un montón de admiradores de la fiereza y la ternura que estaban en sus canciones y, dicen, también en ella.

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