Música

Una decena de artistas rindió tributo a Carbajal, El Sabalero

Agadu produjo el homenaje a José Carbajal, El Sabalero, que se realizó el miércoles en el Auditorio Nacional del Sodre y el mérito mayor no fue poner a una decena de artistas en escena interpretando su obra, sino haber ofrecido un espectáculo entretenido, sin muchas palabras y con la cuota justa de emoción.

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Un puñado de artistas abordó la obra de José Carbajal. Foto: A.Martínez.

A veces los homenajes dan cierto escozor porque pueden utilizarse incluso con fines panfletarios, a favor de una institución o caer en lugares comunes y morbosos.

Sin embargo, el presidente de Agadu, Alexis Buenseñor solo subió al escenario para entregar una placa a la familia de El Sabalero y quien se dirigió al público fue la viuda del cantautor, la holandesa conocida como Anke. Entre otras cosas, reveló que se filmará una película sobre la vida del trovador nacido en Juan Lacaze. "Hace más de 40 años, cuando lo conocí en Amsterdam me enamoré de este hombre tan tierno. Hablaba de su querido Uruguay y de Villa Pancha y recién en el 84 cuando se podía volver llegamos a Juan Lacaze y ahí me di cuenta de lo que significaba José en Uruguay", confesó emocionada, segura de que "en este momento él está sonriendo".

El resto de la hora y media de homenaje contó con las actuaciones de diversos intérpretes. Y con exhibiciones en pantalla gigante de fragmentos del último concierto que ofreció Carbajal en el Teatro Solís, narrando la historia de sus canciones más populares. También hubo algunos testimonios en video: Sebastián Teysera de La Vela Puerca, el músico Hugo Ortiz y el periodista Jorge Yuliani hablaron de su entrañable amigo. "Si hubiera un aparato que midiera la uruguayés, El Sabalero habría marcado diez", fueron algunas de las frases que provocaron aplausos espontáneos. Para Yamandú Cardozo, el homenajeado "es el hermano mayor de aquel que se anime a transitar la canción popular" porque además "al escucharlo el mundo vale un poco más la pena".

"Es lindísimo que el tiempo no se nos pase, que se quede en nosotros para siempre y se nos ponga a vivir en la ternura y entonces rescatar esas cosas. Esas pelusitas dulces y chiquititas con las que hacemos el montoncito de amor que tenemos para darnos. Yo no quiero rincones vacíos en mi alma", se escuchó en la voz áspera de Carbajal. Nunca se trató solo de lo que decía sino de cómo lo decía. Y su figura aún es tan vívida, que el fragmento del espectáculo del Solís con la introducción e interpretación de A mi gente que se exhibió, fue un real festejo y no un momento triste. Porque claro está, que un homenaje de estas características al mismo tiempo que evoca y trae al presente materializa más que nunca a la ausencia física, lo insustituible, lo que no tiene reversa.

"Las canciones se cantan con el corazón y no con la cabeza", decía Carbajal excusando a Los Olimareños y a todos los que se equivocan en la letra de A mi gente, un tema sin estribillo que nunca entendió porqué prendió tanto a nivel popular.

El concierto comenzó con el título que compuso Jorge Nasser, Chamarra Pal Sabalero, interpretada por él, el acordeonista Víctor Amaral y Alejandro Carbajal, hijo del artista. Continuó con Laura Canoura a cargo del bolero Los amigos, acompañada por la última banda que lo secundó: Palito Elissalde en guitarra, Eduardo Elissalde en batería, Carlos Ferreira en percusión, Leo Anselmi en bajo y Fernando Goicoechea en piano. Luego fue el momento de Alberto Wolf y una emocionante versión de No te vayas nunca compañera. Esto dio paso a Lea Ben Sasson y una cuerda de tambores que levantó el espíritu con Tanto canto tanto tengo, mientras que a Mauricio Ubal le fue reservada la melancólica Todo jazmín.

Alejandro Carbajal hizo suya Pal abrojal y Mónica Navarro aportó una Chiquillada cargada de ternura. Roberto Darvin se declaró Borracho pero con flores, Tabaré Cardozo hizo Yacumenza y Agarrate Catalina La Flota. En el final todos juntos se movieron a ritmo de A mi gente.

José Mujica y Lucía Topolansky disfrutaron del espectáculo desde el palco presidencial del Auditorio. El mandatario también asistió al acto en Juan Lacaze que se realizó tras el fallecimiento del artista, hace cinco años. En el teatro —que agotó su capacidad de 1.900 butacas— había gente de su pueblo y también algunos de los personajes que mencionan sus canciones. Las entradas se distribuyeron en forma gratuita en los días previos. Durante los ensayos los músicos creían que sería "la noche de los pañuelos" porque el llanto resultaría inevitable. Sin embargo, lograron con buenas actuaciones y sobre todo con actitud luminosa, que el homenaje sea disfrutable, un buen muestrario de artistas diversos y no una angustia permanente.

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