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Daniel Piazzolla:"Yo necesité tocar la música de mi abuelo"

Escalandrum, el sexteto instrumental que comanda Daniel Piazzolla, nieto de Ástor Piazzolla, referente en el tango rioplatense, se presenta este martes a las 21:00 en el Teatro Solís junto a la Orquesta Filarmónica de Montevideo.

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Daniel Piazzolla Foto: Archivo El País

Desde Buenos Aires, Pipi conversó con El País sobre el legado familiar, los desafíos a la hora de fusionar el jazz y de su historia con los Premios Gardel.

—El proyecto actual de Escalandrum es llegar a una ciudad y tocar con la orquesta local. ¿Qué significa para ustedes hacerlo en Montevideo?

—Estamos muy contentos porpoder tener la experiencia de tocar con esta orquesta tan prestigiosa. Ya hemos hecho este concierto con la orquesta de Santiago de Chile, con la de Rosario, y esta buenísimo poder, con una agrupación de jazz, hacer estos encares y homenajear a mi abuelo. Igualmente, el proyecto principal es hacerlo con todas las orquestas de las provincias de nuestro país (Argentina), y eso va a arrancar después de mitad de año. Nos gustaría poder interactuar con las orquestas pero también hacer ciclos de clínicas de aprendizaje, enseñar. Además vamos a ir a Brasil a la Virada Cultural (es el festival más importante que se realiza en San Pablo), y a fines de julio hacemos una gira grande por Europa. Vamos a estar en España, Italia, Francia y Portugal, y en varios shows va a cantar con nosotros Concha Buika (prestigiosa cantante española de jazz y flamenco).

—¿Cómo recibe el público europeo la propuesta del sexteto?

—Es genial, porque ellos van a ver una banda de jazz y se terminan encontrando con que tiene un sonido diferente, de nuestras latitudes.

—¿Cuál es ese sonido diferente?

—El sonido de Escalandrum es un sonido que venimos trabajando hace 15 años, de jazz urbano con influencias de tango, folclore, candombe de ustedes, la música de Brasil. Todas son cosas que sentimos y hemos escuchado y que están en el aire. Naturalmente eso tiene que producir un efecto, y nosotros trabajamos para que suceda de manera implícita.

—¿Cuál es la mayor dificultad que enfrentan a la hora de hacer arreglos de jazz con todas esas influencias?

—El mayor desafío es que si no conocés la raíces de todos los estilos que estás encarando, no funciona. Es muy importante conocer el folclore y el tango nuestro, y conocer del jazz para poder hacer algo que no suene duro. Eso implica un trabajo de investigación, de mucha escucha de parte de cada uno.

—Fueron nominados a los Premios Gardel 2015 en la categoría Mejor Álbum de Orquesta de Tango Instrumental por el disco Las cuatro estaciones porteñas. ¿Qué significa eso para usted?

—Está buenísimo porque nunca habíamos estado nominados por tango. Nosotros tenemos ocho discos, seis de composiciones originales y dos que son homenajes a mi abuelo. Este segundo es un disco en el que hicimos las estaciones porteñas de mi abuelo y en el que aproveché para invitar a amigos; por ejemplo, invité a mi papá para tocar percusión. Pero además fuimos nominados por Producción del Año, cosa que me encantó porque es algo groso, fijate que estamos con Axel y Vicentico. Estamos contentos de que Escalandrum sigue dando que hablar, porque no nos dormimos en los laureles.

—Además no es común que en este tipo de premios se reconozca a la música instrumental, que no se escucha en la radio.

—Totalmente, es muy raro que esto suene en la radio. Además hay gente que nos vota y yo no sé quiénes son, les agradezco que nos tengan en cuenta. En 2012 ganamos el Gardel de Oro, el premio más importante de nuestra industria discográfica —cosa que nos dio una gran sorpresa, el día que pasó casi nos morimos de un infarto— y fue la primera vez en la historia que pasaba que un grupo instrumental ganara. Esto nos sirve a todos porque abre puertas, inspira, es una llamada de atención: si están mirando para nuestro lado es porque hay algo del otro que no llena.

—Paralelo a Escalandrum está el proyecto Pipi Piazzolla Trío, que próximamente sacará un nuevo disco. ¿Qué trabaja en esa propuesta?

—Es un grupo más chico y laburo muchos aspectos rítmicos, cosas que trabajo hace mucho y que aprendí de un gran maestro que fue para mí Ralph Humphrey, baterista de Frank Zappa. Es un experimento en el que estoy tratando que todo suene de manera natural y fluya, y está bueno; además es interesante porque no es una formación típica, es sólo saxo, guitarra y batería. El disco nuevo sale el 1 de mayo en el Club del Disco, donde vos te asociás y los estrenos los tenés un mes antes que salgan, y en junio sale a la calle.

—Mientras muchos artistas tratan de separarse de su familia y evitar ser "hijo de" o "nieto de", usted le dedica buena parte de su trabajo a la obra de su abuelo Ástor. ¿A qué se debe?

—Lo que pasa es que yo toco la música que a mí me gusta, y hago la música de él porque a mí me gusta. Escalandrum tenía once años de vida y jamás habíamos hecho un tema de Piazzolla, pero en un momento sentí la necesidad de hacerlo. A mí me encanta tocar su música, y sentí que lo podíamos hacer diferente, pero sin perder su esencia estilística.

—¿Con qué se va a encontrar el público que este martes vea a Escalandrum y la Orquesta Filarmónica de Montevideo en el Teatro Solís?

—Se van a encontrar con un homenaje a Ástor Piazzolla distinto; vamos a hacer algunos temas solos y después se va a sumar la Orquesta, con la que vamos a ensayar el mismo martes. Va a ser todo sin bandoneón, sin instrumentos típicos y con un poco de improvisación. Se van a encontrar con un grupo que ensaya mucho, que tiene un ensamble muy pulido. Y a eso se le suma que vamos a hacer música de mi abuelo.

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