Crítica

Damon Albarn le saca provecho a su inquietud pop

Gorillaz tiene nuevo disco, The Now Now

Arte promocional de "The Now Now", nuevo disco de Gorillaz
Arte promocional de "The Now Now", nuevo disco de Gorillaz

Gran productividad la de Damon Albarn, que no hace poquito más de un año sacó Humanz, su primer disco en siete años, con Gorillaz, y ya tiene nuevo disco, The Now Now. Muchos han hecho notar que ese mismo ciclo (un disco importante y otro de menores pretensiones) lo había hecho antes, en 2010, con Plastic Beach y The Fall.

El propio Albarn avisó antes que la salida de un nuevo disco se vio impulsada por la necesidad de tener nuevas canciones para las actuaciones en vivo de la temporada. La excusa es rara porque -formados cuando empezaba este siglo, por el líder de Blur y el dibujante James Hewlett- los Gorillaz tienen catálogo para tirar para arriba de “Clint Eastwood”, su primer gran éxito, a la fecha.

En ese sentido, The Now Now funciona como una pieza de compañía de Humanz, con derecho a reclamar su independencia. Hay menos pretensiones, por ejemplo, en la lista de invitados, que acá se limita a George Benson, que aporta su clásica guitarra en “Humility” (que es la primera canción de la banda en entrar en el Top 100 en muchos años), y Snoop Dogg y Jamie Principle en la apropiadamente titulada “Hollywood”. Aparecen, además, un Blur (la otra banda de Albarn), Graham Coxon, el siempre cercano Remi Kabaka, y el productor estrella James Ford.
También se ha hecho notar cierta cercanía con Everybody Robots, el disco solista de Albarn de 2014, y la verdad que, a diferencia de la ampulosidad de Humanz, este es un primo cercano de ese antecedente.

Como siempre, Gorillaz apuesta a la amplitud musical, un concepto además muy apegado a toda la carrera de Albarn, que es capaz de hacerse el punk, el discotequero o tocar con una banda africana.

Como siempre, Gorillaz apuesta a la amplitud musical, un concepto además muy apegado a toda la carrera de Albarn, que es capaz de hacerse el punk, el discotequero o tocar con una banda africana.

Acá hay números bailables, pero también baladas casi folk como “Idaho”, hip hop en “Hollywood”, un pop sintetizado en “Lake Zurich”, una gran canción; y también están la onda Kraftwerk de “Tranz” o la densidad electrónica que esconde una balada psicodélica como lo es “One Per Cent”.

El conjunto resulta menos ampuloso que Humanz y por lo tanto, más disfrutable. Es el sexto álbum de la banda y eso lo convierte en un producto maduro de un grupo que tiene su forma de decir las cosas. A veces lo hace mejor, pero siempre hay que agradecer esa tendencia a la experimentación dentro de un formato pop.

Quizás sus seguidores de siempre encuentren que haya discos mejores, pero para el escucha ocasional es una buena manera de reencontrarse con Gorillaz, esa banda que supo cautivar a un montón de uruguayos en vivo en el Velódromo, hace poco menos de un año.

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