Historia de un disco

Cumple 25 años "Jagged Little Pill", el disco de Alanis Morissette que abrió un camino nuevo

Fue uno de los grandes éxitos de la década de 1990, pero más que eso influyó en el estado de ánimo y en el sonido de mucha música que vino después

Alanis Morrissette
Alanis Morissette en tiempos de "Jagged Little Pill"

En una posible lista de discos perfectos —esos en donde todo está donde tiene que estar, esos que se cantan de un tirón y no se olvidan sin importar el tiempo pasado entre la primera escucha y la última—, Jagged Little Pill tiene un lugar. Alanis Morissette partió el molde en los noventa y le mostró a toda una generación de jovencitas que la furia y el enojo abrasador no era solo cosa de hombres desaliñados con camisas leñadoras. Apenas con un pie en la adultez, con su melena larga y su voz magnética, la canadiense que había sido niña de televisión lanzó un hit feroz, “You Oughta Now”, apenas la punta del iceberg del disco que llegaría poco después y que el sábado cumplió 25 años. Escudada en la simpleza de la honestidad brutal, la artista sentó un precedente y cambió el juego cuando “feminismo” no era una palabra que estuviera todos los días a la vista.

En pleno auge del grunge, Alanis Morissette se convirtió en la heroína del rock alternativo. Se metió en un círculo que era exclusivo de hombres; había otras bandas con mujeres, estaba Hole y toda la agresividad de Courtney Love, ya estaban los Cranberries, Tracy Bonham, Sheryl Crow había lanzado su Tuesday Night Music Club, pero ninguna chica había logrado codearse a la par —y qué arcaicas suenan todas estas líneas ahora— con los músicos que conformaban la escena rockera de la época.

“Yo con sus canciones empecé a tocar la guitarra, mis primeros acordes fueron con ella, y ella me abrió el mundo, porque ese disco realmente generó una revolución e impulsó a un montón de mujeres”, dice a El País la uruguaya Mint Parker. “Porque sí escuchaba Nirvana, Foo Fighters sacaba su primer disco, escuchaba a los Ramones y AC/DC, pero las canciones no me quedaban bien. Y con Alanis podía cantar todas las canciones; me quedaba perfecto el tono, me salían bien”, repasa. “Esa ola de mujeres fue una patada muy importante y fue el puntapié inicial de las mujeres en el rock o rock pop, ya con una imagen más de líderes, como las que tenían los varones, de tocar y escribir de otro tipo de cosas”.

El impacto del corte “You Oughta Now” fue enorme. Sin el melodrama de las baladas y sin demasiado lloriqueo, acá una mujer le gritaba en la cara a un hombre que se hiciera cargo del lío que había dejado atrás cuando se había ido, y le preguntaba sin censura si pensaba en ella cuando se acostaba con la otra. Es un retrato preciso de esos momentos más iracundos de una ruptura, y encima tiene a Dave Navarro y Flea de los Red Hot Chili Peppers para acentuar su esencia rockera. “Si te vas” de Shakira, “Morrisey” de Leo García y varios hits de Adele —“Someone Like You”, “Hello”, “Send My Love (To Your New Lover)”— le deben un montón.

“You Oughta Now” fue, así, la alfombra roja de un álbum redondo hecho mano a mano con Glen Ballard. Ballard produjo, cocompuso las canciones y tocó guitarras, teclados y máquina de ritmos; de la armónica se encargó la cantante. La dupla se conoció y le dio rienda suelta a una química instantánea, con una dinámica de trabajo en tiempo real: escribieron y grabaron un tema tras otro, en pocas sesiones; las voces se hicieron en una o dos tomas y casi no hubo regrabación de instrumentos. La premisa fue hacer un trabajo auténtico, bien distinto a los dos álbumes anteriores que Morissette había editado (Alanis y Now is the Time, de pura adolescencia).

Jagged Little Pill es, así, una suerte de diario íntimo musical, un disco conceptual desde su narrativa sobre los descubrimientos y las decepciones propias del coming of age. Eso, seguramente, es lo que lo hace un disco tan permanente.

Y es un disco de autora. “Quiero decir, estaba escribiendo sobre lo que estaba pensando y reflexionando y reflexionando, sobre lo que me torturaba o anhelaba en ese momento”, le dijo Morissette recientemente al New York Times.

“¿Te estreso?”, es lo primero que mastica el álbum sobre la guitarra serpenteante de “All I Really Want”. Sin inmutarse, la cantante suena provocativa hasta ese estribillo en el que admite que “todo lo que quiero en verdad es algo de paciencia, una forma para calmar la voz enojada”. Encontraría esa tranquilidad a lo largo de su carrera (no paró de trabajar), pero nunca más fue tan agresiva, tan brillante y popular como en este disco.

La presión del deber ser, la cuestión existencial —“Y todo se reduce a que nadie realmente lo ha descubierto todavía”, explica en “Hand in My Pocket”—, el machismo, la fe como necesidad, el aprendizaje en plan darse la cabeza contra la pared, el amor sano, las paradojas, los obstáculos y los días malos, todo está narrado con fluidez, con crudeza y con una musicalidad notable. “Toma este momento, Mary Jane, y sé egoísta. No te preocupes por los autos que pasan, porque todo lo que importa, Mary Jane, es tu libertad” es la simpleza, la honestidad y el poder, las tres mayores virtudes de este disco.

Alanis Morissette fue una referencia concreta de que las mujeres podían triunfar en el rock así, pero sobre todo fue la encarnación de una nueva forma de decir, explícita y visceral que ya no estaba reservada en exclusiva para los hombres. En Jagged Little Pill, Morissette describió en primera persona la hoy fácilmente reconocible escena en la que algún poderoso de la industria musical abusa de una joven artista y encima se jacta de descubridor, y le dijo: “nunca pensaste que podría mostrar mis armas”.

“Ella se quejaba en las entrevistas de que la tildaban de amargada, porque decía cosas muy fuertes. En ese momento no lo veía como ahora; ahora entiendo que es el machismo, ‘ya se está quejando esta, no le sirvió el novio’. Entonces, el feminismo no estaba tan presente y ahora estamos reviendo todas nuestras actitudes y está buenísimo”, reflexiona Mint Parker. “Me influenció muchísimo; no sé si en mi música después se puede ver algo de ella, hay quienes dicen que sí -Belinda dice que sí-, pero es un disco que llevo mucho en el corazón”.

“¿Te estreso?”, es lo primero que dice Alanis Morisette en Jagged Little Pill, y “perdoname, amor, si lloro toda la tarde”, es lo último que dice, a capella, en el track oculto que cierra el disco. En el medio, se comprende un éxito comercial, la materia prima de un musical de Broadway, una pieza clave para el formidable OK Computer de Radiohead, una inspiración de muchas. Un disco entrañable, perfecto, en el que mostró sus armas, esas armas que muchas tomarían después.

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