MÚSICA

Crónica: Nathy Peluso ofreció un recital memorable en La Trastienda

La cantante argentina se presentó el domingo en La Trastienda y logró una perfecta comunión con su público

Nathy Peluso ofreció un recital enérgico en La Trastienda. Foto: Melissa Correa.
Nathy Peluso ofreció un recital enérgico en La Trastienda. Foto: Melissa Correa.

"Los recitales son el alimento base de un artista”, le dijo la argentina Nathy Peluso a El País en la previa de su recital del domingo en La Trastienda. Mientras que una gran cantidad de montevideanos se preparaban para ver el final de Game of Thrones, en la sala ubicada en la Avenida Daniel Fernández Crespo, el ambiente se estaba armando para uno de los recitales más enérgicos y versátiles en lo que va del año.

Cuatro plantas tipo palmera -como esas que ambientan el videoclip de “Feels”, de Calvin Harris-, luces verdes y un humo espeso iban generando el clima perfecto para quienes estaban esperando el primer recital de la cantante de 24 años en Montevideo. Mientras tanto, los bajos fortísimos de clásicos del hip-hop como “In Da Club”, “HUMLBLE.”, “Move Bitch” y “The Next Episode” retumbaban en el pecho y hacían mover al público -en su mayoría femenino-, que sabían que el escenario es el lugar donde la propuesta de Peluso termina de cobrar sentido.

Minutos antes de las 21.30, las luces cambiaron a un rojo intenso —como ese vestido que la cantante usó durante todo el show— y la banda, formada por seis músicos, salió a escena. En los parlantes, que minutos atrás emitían hip-hop a todo volumen, emergió la voz de Charly García, David Lebón, Pedro Aznar y Oscar Moro cantando “La grasa de las capitales”. Mientras la banda se acomodaba frente a sus instrumentos, se veían varios celulares en alto, que estaban listos para captar ese momento y transformarlo en historias de Instagram.

Batería, bajo, guitarra y teclado empezaron a sonar sobre esa grabación de 1979 y la transformaron en una especie de jam que terminó de crear el clima para darle paso a la repetitiva y melancólica frase de teclado -perfecta para sonar en un solitario club de jazz a altas horas de la noche- sobre la que se construye “Estoy triste”, que abre La Sandunguera, el EP que consolidó a Peluso. La argentina salió a escena ovacionada por el público, y aunque la canción está marcada por un tono depresivo, los aplausos y el canto de los asistentes se encargaron de resignificar el mensaje.

Moviéndose por todo el escenario y rapeando casi enfurecida, la cantante logró que esa tristeza se transformara en celebración y en comunión con su público. La energía con la que se movía por todo el escenario se veía perfectamente representada en los expresivos gestos de su rostro, que al igual que una bailaora flamenca, lograban transmitían dolor, sensualidad, felicidad y hasta éxtasis con expresiones que rozaban la exageración. Todo acompañado por una fusión de acentos (argentino, caribeño y español), que terminan funcionan como una herramienta para aprovechar al máximo la sonoridad de cada palabra y le dan personalidad al personaje de La Sandunguera, el alter ego que la argentina adoptó el año pasado y que lleva a cada escenario.

“¿Están preparados para un poco de manteca caliente?”, preguntó Peluso con un acento caribeño antes de lanzarse sobre “Hot Butter”. Mostrando su gran capacidad vocal, la cantante empezó a vocalizar sobre una base soul que de a poco fue mutando a un rap tranquilo.

El recital del domingo estuvo marcado por un constante diálogo entre géneros. Así, pasó del hip-hop (“Alabame”, “Natikillah”) al trap (“Corashe”) y del bolero (con una versión de “Ya no estás más a mi lado corazón”) a la salsa (“La Sandunguera”), acompañada por el baile de un público que cantó y celebró cada canción.

“Somos afortunadas de poder disfrutar de este día lleno de música y alegría”, dijo Peluso antes de cantar “Esmeralda”, una de sus canciones más conocidas. Y tenía razón, porque lo del domingo en La Trastienda es uno de esos recitales que quedan en la memoria gracias a la intensa relación que se genera entre el artista y el público; todo construido sobre el gran manejo que Peluso tiene de su voz y de los movimientos de su cuerpo, que lograron que la energía no decayera en ningún momento.

Pero lo más significativo son sus letras, que retratan a una mujer fuerte que nunca teme a mostrarse independiente. “¿Acaso no deberías perder el miedo a vos mismo para evitar el fracaso? Te hace falta corashe”, coreó el público durante el momento más emotivo de la noche. Al terminar la canción, Peluso le agradeció emocionada a los asistentes por tanto apoyo. Como le dijo a El País, esas instancias son las que alimentan al artista.

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