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Crónica: Auténticos Decadentes dio, en el Auditorio, una fiesta llena de lecciones

La banda presentó "Fiesta nacional" el lunes en el Auditorio del Sodre, e hizo bailar a toda la sala

Auténticos Decadentes en el Auditorio del Sodre, 2019. Foto: Mauricio Rodríguez
Auténticos Decadentes en el Auditorio del Sodre, 2019. Foto: Mauricio Rodríguez

El lunes arrancó con lluvia, frío y todo dado como para que nadie tuviera demasiadas ganas de nada. No pensé, cuando salí de casa esa mañana, que de noche vería uno de los shows internacionales que más me entusiasmaron este año, y no pensé nunca, a decir verdad, que un día escribiría eso hablando de Los Auténticos Decadentes. Esta nota podría empezar de otras maneras, pero la arranco por ahí porque parece una buena forma de resumir lo que casi 2.000 personas vivieron en el Auditorio del Sodre: hacía rato que no veía a un público tan expresivamente feliz.

La vuelta de los Decadentes fue con Fiesta nacional, espectáculo que inauguró la vuelta de los MTV Unplugged y que replicaron con precisión. El escenario se convirtió, por un rato, en esa cantina porteña armada para la grabación: hubo guirnaldas de luces, chapas de colores y así.

Pasadas las 21.20, parte de los Decadentes atravesaron la sala levantando el estandarte de La Murga Tuta Tuta, e intercalaron en su formación a los hermanos Cardozo de Agarrate Catalina y a Denis Ramos, trombonista de No Te Va Gustar. Ahí, nadie necesitó de indicaciones para levantarse de sus butacas y bailar cada vez que la canción lo requería (y esto pasó una y otra vez), ni para aplaudir sin parar hasta que el telón se cerrara definitivamente.

Los que bailaron y aplaudieron superaban, en gran mayoría, los 30 años. El grueso del público estaba entre los 40 y los 50, pero también había una cantidad de gente mayor, de 70 u 80, tal vez no tan movediza pero sí muy sonriente, que llamaba la atención en la platea. A veces se pierde la cuenta de lo muy transversales que han sido los Decadentes. Y ahí hay que reparar un rato porque el lunes, mientras Cucho Parisi y Jorge Serrano se repartían las canciones —en el rubro cantante también hace su aporte Diego Demarco—, lo que iban desfilando eran canciones sumamente abarcativas, además de populares, que ese es otro escalón.

Auténticos Decadentes en el Auditorio del Sodre, 2019. Foto: Mauricio Rodríguez
Auténticos Decadentes en el Auditorio del Sodre, 2019. Foto: Mauricio Rodríguez

Decadentes cantó por la alegría y el espíritu festivo, por los excesos, el amor y el desamor (la gran mayoría, de “El gran señor” a la menos conocida “Como la abeja y la flor”), el dilema de la madurez, la muerte (“Viviré por siempre”), la soledad y hasta la crisis económica y social (estuvo “Gente que no”). Ese repertorio ha sido el de radios comerciales apuntadas a públicos amplios, el de casamientos y cumpleaños de 15 de cantidad de generaciones, y el de hinchadas de fútbol, porque es posible que no haya ninguna banda que tenga más temas temas adoptados por los barrabravas del mundo, que esta.

Y ese repertorio, salvo contadas excepciones, es un grandes éxitos, porque también es probable que no haya otra banda de habla hispana, sin exagerar, que tenga tantos hits. Tan así, que en el show no estuvieron “Entregá el marrón” o “La marca de la gorra”, que no resisten la agenda de derechos actual (igual que “Vení Raquel”, que sí sonó pero en versión instrumental); “Diosa”, “Ya me da igual”, “No me importa el dinero”, “Cyrano” y “Auténtica”.

A la felicidad transmitida, a la amplitud sencilla de sus temáticas y a la abundancia de éxitos, hay que sumarle el gesto distintivo de la noche, que define el espíritu que un grupo de amigos que pasó de exceso de caradurismo en los festipunks a demostración de talento y mérito en un auditorio como el Adela Reta (por momentos fueron ¡17! en escena). Mientras eran observados por parte de la troupe No Te Va Gustar y por Ruben Rada, que estaba entre el público, los Decadentes invitaron al escenario a Marcos Motosierra, una pieza del rock uruguayo que en esencia, tal vez esté más cerca de este plantel que cualquiera de los antes mencionado. Marcos aprovechó la ocasión y, vestido de gala, hizo su habitual desempeño desenfadado mientras cantaba “Sigue tu camino”.

Le aportó, si era posible, un toque más de color a una fiesta que ya rankea alto entre los shows internacionales del año. Porque cuando hay tanta canción capaz de hermanar a gente tan distinta y capaz de haber sobrevivido el filtro del tiempo, ¿acaso se precisa algo más?

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