MÚSICA

Crítica: Tribalistas trajo su fiesta a Montevideo y se sobrepuso a los problemas de sonido

Con un repertorio de 30 canciones, el trío brasileño repasó sus 25 años de “parceria" en el Antel Arena

Tribalistas en el Antel Arena. Foto: Marcelo Bonjour.
Tribalistas en el Antel Arena. Foto: Marcelo Bonjour.

"Estamos celebrando 25 años de parcería”, dijo Arnaldo Antunes al principio de la primera visita de Tribalistas a Montevideo. El trío brasileño, formado por Marisa Monte, Carlinhos Brown y el ya nombrado Antunes, finalmente se encontró con el público uruguayo que los estaba esperando desde hace más de 15 años, cuando lanzaron Tribalistas (2002), su primer disco. “Es la realización de un sueño poder compartir esta gira con ustedes”, agregó el músico con su voz profunda, sus lentes negros y una túnica de tonos verdosos con reminiscencias orientales.

A las 21.30, los músicos salieron a escena vestidos con ropas provenientes de diferentes etnias, un manifiesto de la unión de culturas, con el objetivo de celebrar a través de la música. Esta idea se vio representada desde la primera canción de la noche, “Tribalistas”, que tuvo a los tres cantando al unísono: “Los Tribalistas ya no quieren tener razón / No quieren estar seguros / No quieren tener juicio ni religión”.

Se puede deducir que lo único que les importa es unirse a este ritual musical y dejar de lado las diferencias ideológicas. Esta propuesta se comprobó en la tercera canción, “Um só” —que sonaba mientras varias personas del público bailaban de pie—. “Somos muchos cuando estamos juntos, somos uno solo”, cantaron sobre un ritmo casi tribal.

La fiesta en el Antel Arena había comenzado. Sin embargo, los problemas de sonido en las primeras canciones le quitaron efectividad a la energía que proponía el show. A diferencia del recital de Los Olimareños —celebrado el 15 de marzo—, en esta ocasión el sonido fue de mala calidad: la voz de Antunes no se escuchaba con claridad, hubo varios acoples e incluso durante una canción se cortó el audio por unos instantes. A medida que el recital avanzó, se fue mejorando, pero no se alcanzó la calidad de sonido que requiere este tipo de show.

Sin embargo, gracias al talento y la energía del trío, el ambiente festivo no se detuvo en ningún momento. Es importante destacar el carisma de Carlinhos Brown, que además de embellecer las canciones con su kit de percusión y ofrecer unas hermosas notas agudas que sobrevolaban la melodía que construían Antunes y Monte, invitó a que el público aplaudiera, coreara y se levantara de sus asientos. Con varias referencias a la murga y al candombe, cantando “Uruguay, I Love You” sobre el final de “Amor, I Love You” e invitando a encontrar “nuestro sonido interior” en “Universo Ao Meu Redor” -y llenando el recinto con silbidos de pájaros que venían desde los asientos-, fue el personaje del show.

A lo largo de dos horas de show en el que interpretaron 30 canciones, el trío entrelazó temas de sus discos junto a otros de sus trabajos solistas. Acompañados de tres pantallas que llenaban el lugar de colores y de filmaciones del grupo, se fue consolidando la comunión en torno a la música.

Tribalistas en el Antel Arena. Video: Belén Fourment.
"Velha Infancia"  Video: Belén Fourment

Lo que hace a Tribalistas tan grande son las hermosas armonías de sus voces —se destaca la hermosa voz de Monte— y la presencia de la percusión, que generan esa vibración en el público (en total, tres músicos marcaban el ritmo con instrumentos exóticos). Durante la noche, repasaron todos sus éxitos y mantuvieron al público coreando las canciones.

Durante una serie de temas con una impronta más acústica, el público regresó a sus asientos para disfrutar de las voces de los músicos. La comunión musical llegó a su máximo punto a partir de “Infinito Particular”. Así llegaron “Trabalivre”, “Depois” -con el trío abrazado cantando y acompañados de una marea de flashes de celulares- “Passe en Casa” y “Ja sei Namorar”. Esta última levantó a todo el Antel Arena, y el público terminó con los brazos en alto bajo la dirección de Brown (“¡Vamos, Uruguay!”). El público quedó repitiendo al unísono la pegadiza frase de falsete de Marisa Monte, para pedir el bis.

Regresaron para repetir “Velha Infancia” —con Brown invitando al público a  abrazarse— y “Tribalistas”, la canción que había abierto el show. Los músicos terminaron bailando en círculo mientras en las pantallas se veía una danza de indígenas. El ritual ya se había cerrado, y el Antel Arena fue partícipe.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)