SONIDOS QUE ANDAN EN LA VUELTA

Crítica: En "Lover", Taylor Swift le canta al amor y a la autoconfianza

El viernes, Taylor Swift lanzó "Lover", su séptimo disco, que llega cargado de posibles éxitos y de letras personales

Taylor Swift. Foto: AFP.
Taylor Swift. Foto: AFP.

Dos años después del disco Reputation y de una enorme gira por estadios de todo el mundo, Taylor Swift lanzó Lover, su séptimo disco, un trabajo de 18 canciones con un sonido ecléctico donde le canta a la esperanza, la autoconfianza y al amor. Su séptimo álbum, que se editó el viernes, llegó con gran expectativa, luego de que se haya conocido que previo a su lanzamiento ya había vendido casi un millón de copias por adelantado. Y al escuchar el disco se nota que tiene lo necesario para ser otro éxito en su carrera, una de las más populares de los últimos años.

En Lover, Swift repite su trabajo con Jack Antonoff (uno de los seis productores del disco) y en varias canciones retoma el synthpop de finales de los ochenta con el que ya había coqueteado en el disco 1989 (2014). El ejemplo más claro es “The Archer”, uno de los adelantos del disco: sobre un colchón de sintentizadores, un tempo lento y el pulso de un bombo, Swift toma elementos característicos de la época para ofrecer una de las letras más personales del disco.

A medida que la canción avanza, la cantante habla sobre las inseguridades durante una relación amorosa en un crescendo que va generando un ambiente de suspenso similar al de “In The Air Tonight”, de Phil Collins. Sin embargo, en “The Archer”, Swift prefiere mantener al oyente atento a la letra y al clima tenso de la música en vez de incluir esos golpes explosivos de batería que hicieron entrar a Collins en la historia del pop. Esta evasión a lo esperado es un gran acierto, ya que invita a concentrarse en el mensaje de Swift, uno de los más personales del álbum.

El tono confesional vuelve a aparecer en “Lover”, la canción que da nombre al álbum. Compuesta como una balada que perfectamente podría haber sonado en la radio durante la década de los setenta, Swfit le canta a su pareja, Joe Alwyn (“¿Te conozco desde hace 20 segundos o desde hace 20 años?”, dice la letra) desde una mirada retrospectiva que se ve ambienta en una fiesta de matrimonio.

Antes de invitar al oyente a entrar en el mundo que Swift propone a lo largo de Lover, se puede escuchar “I Forgot That You Existed”, la canción que abre el álbum y que funciona como un puente entre este nuevo trabajo y su antecesor, Reputation (2017). A lo largo de ese disco y del especial de Netflix (Reputation Stadium Tour) que muestra la gira de presentación del material, hay un eje temático que une las canciones: la pérdida de la reputación y las inseguridades que generan las impresiones que uno tiene del otro.

Por eso, en la primera canción de Lover, la cantante retoma esa idea, pero en esta ocasión desde la superación basada en la autoconfianza (“Me olvidé de que existías / No es amor, no es odio, solo es indiferencia”) con un mensaje alegre para sus detractores. Esta idea vuelve a aparecer en “The Man”: “Si fuera un hombre, sería EL hombre”. Pero la canción también incluye una crítica al sexismo en la industria musical: “Estoy tan cansada de correr tan rápido como puedo / Preguntándome si llegaría más rápido si fuera un hombre”.

Hablando de géneros, la canción que tiene todo para ser un himno de la igualdad es “You Need To Calm Down”, un manifiesto pop sobre la igualdad que también es un mensaje directo para sus haters: “No estoy tratando de meterme con tu autoexpresión / Pero aprendí que estresarse y obsesionarse con alguien no es divertido / Y que las serpientes y las piedras nunca rompieron mis huesos”. En la letra contra el odio también hay espacio para las personas homofóbicas (muy bien representadas en el videoclip que acompaña la canción): “Controla tus impulsos de gritarle a todas las personas que odias / Porque la sombra nunca hizo a nadie menos gay”. En inglés suena mucho mejor.

Aparte de las canciones con un mensaje honesto y reflexivo (como “Soon You’ll Get Better”), la cantante se permite un espacio para letras más superficiales, que, a pesar de no dejar mucho, fueron ideadas con los detalles pop necesarios para asegurarse un lugar en las radios y en las listas de éxitos. “ME!” (que tiene a Brendon Urie, de Panic! At the Disco como voz invitada), ofrece un estribillo simple y muy pegadizo que se acompaña de una letra juguetona, casi tonta.

Sin embargo, al escuchar el disco -que hasta ahora es el más largo de su carrera-, se puede notar que Taylor Swift está lista para seguir manteniendo su dominio en la escena del pop mundial con una fórmula que no parece fallar: letras personales, una buena producción y muchos hits.

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