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El documental sobre Maluma muestra el ascenso del músico latino más popular

YouTube estrenó "Lo que era, lo que soy, lo que seré", un documental sobre el cantante colombiano

Maluma. Foto: Difusión.
Maluma. Foto: Difusión.

"Todos quieren ser el centro de atención, pero la persona normal no entiende lo difícil que es”, asegura Maluma -nacido con el nombre de Juan Luis Londoño- en el documental Lo que era, lo que soy, lo que seré, que fue producido por YouTube y estrenado el miércoles en la plataforma digital. “Entregué cuerpo, alma y corazón a mi carrera musical”, asegura el cantante colombiano.

El foco del documental -que alcanzó el millón de visitas en menos de 24 horas desde su estreno- está puesto en mostrar que el éxito de Maluma es fruto de un arduo trabajo. “Sacrifiqué todo: mis amigos, mi familia”, dice. “Ese fue el precio que tuve que pagar para convertirme en lo que soy en día”, explica el músico de 25 años, que en mayo editó 11:11, su cuarto álbum. Con 1508 millones de reproducciones en YouTube por “Felices los 4”, 42 millones de seguidores en Instagram, 27 millones de oyentes mensuales en Spotify y 23 millones de fanáticos en Facebook, ya se consolidó como el artista latinoamericano más popular del momento.

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En Lo que era, lo que soy, lo que seré, dirigida por Jessy Terrero, se intercalan entrevistas al protagonista y a sus familiares, amigos y colegas, donde se repasa el ascenso del cantante de éxitos continentales como “Borro cassette”, “Corazón”, “Cuatro babys”, “El perdedor”, “El préstamo”, “HP” y “Mala mía”.

La adolescencia del colombiano se dividió entre el fútbol y la música, sus dos pasiones. Al principio, todo parecía indicar que sería deportista -y según se muestra en varias entrevistas, tenía las cualidades para llegar al fútbol profesional-; sin embargo, la música terminó imponiéndose en su vida.

Según explica el cantante -cuyo seudónimo surgió de la unión de las iniciales de los nombres de su padre, su madre y su hermana-, hubo un momento que definió que el destino de su carrera: un concierto de Don Omar, Ivy Queen y Tego Calderón. “Cuando llego allá, veo el escenario y me enloquezco. Conocía las canciones y me doy cuenta de que quiero hacer eso con mi vida. Lo tenía en mis venas”, asegura en una escena del documental.

En 2010, tomó la decisión. “Quiero dejar el fútbol”, recuerda que le dijo a su padre. “Para él fue el baldazo de agua helada”, describe. “Cuando le dije que quería ser músico de reggaetón, casi se me infarta por un momento”, continúa entre risas. Aunque sus padres lo aceptaron, el apoyo principal vino de su tía, que a los 16 años le financió la grabación de su primera canción, “Farandulera”, un tema grabado con bajo presupuesto -y abuso de autotune-, que se convirtió en un éxito en Medellín, su ciudad natal.

Así, el adolescente comenzó una agotadora campaña por darse a conocer en Colombia. A través de material de archivo, se lo puede ver cantando en fiestas de colegios y en cumpleaños de 15, para desarrollar su actitud sobre el escenario, una de sus mayores virtudes. Aunque la puesta en escena era de lo más humilde -el músico recuerda que en una ocasión llegó a cantar con un megáfono a falta de micrófono-, en esas imágenes se podía encontrar a un joven con ganas de comerse el mundo.

A medida que fue adquiriendo experiencias, puliendo su voz y su puesta en escena -y renunciando a varias de sus relaciones-, empezaron a llegar los éxitos. Según recuerda, la canción “Obsesión” (2011) lo terminó de poner en el mapa musical y allí empezó un camino que hasta hoy no parece tener límite: en ocho años pasó de girar por toda Colombia en una van y dormir con ocho personas en un cuarto de hotel, a grabar con Madonna y agotar el Madison Square Garden.

Este nivel de éxito no hubiera sido posible sin la estrategia de marketing a cargo de su discográfica, Sony Music. Cuando el colombiano se mudó a Miami tras presentar “La temperatura” en los Latin Grammy de 2013, una serie de empresarios se enfocaron en la globalización del joven. Uno de los primeros pasos fueron las colaboraciones con Ricky Martin (“Vente pa ca”) y Shakira (“Chantaje”), y el abordaje de otros estilos por fuera del reggaetón. Así llegaron las baladas y el trap, aunque vino acompañado de las polémicas -que no dejó de ser publicidad- por la letra machista de “Cuatro babys”. Sin embargo, parece que por ahora nada puede detener al colombiano, que cada vez genera más éxitos alrededor del mundo.

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