CRÍTICA

Crítica del concierto de la Orchestra Barocca di Venezia: Buen comienzo de temporada del Centro Cultural de Música

Crítica del concierto celebrado el 25 de abril en el Teatro Solís

Orchestra Barocca di Venezia. Foto: Difusión.
Orchestra Barocca di Venezia. Foto: Difusión.

El Centro Cultural de Música presentó en su concierto inaugural a la Orchestra Barocca di Venezia, la cual interpretó diversas obras de los principales exponentes de la música barroca veneciana. Se inició la velada con la sinfonía de la ópera L’Olimpiade de Antonio Vivaldi compuesta en 1734. Esta sinfonía es una obertura propiamente dicha, ya que cumple desde el punto de vista formal con las pautas de la época, tres movimientos característicos: rápido, lento y rápido.

Luego se escuchó de Baldasarre Galuppi (1706-1785) el “Concerto a quattro nº 3 en re mayor. Este autor abordó otras formas musicales como oratorios, cantatas y numerosas obras instrumentales.

Entre estas últimas figura el “Concerto a quattro nº 3” compuesto en 1740. Esta obra no configura un “concerto grosso”, pero tampoco un cuarteto de cuerdas , está precisamente en el punto medio de ambas categorías. Comienza con un tempo “Maestoso”, lento y solemne, pasando por una fuga veloz y finalizando con un brillante “Andantino”.

Continuando con el programa ofrecieron la “Sinfonía en sol mayor” de Benedetto Marcello, encarnizado rival de Vivaldi. En estas tres primeras ejecuciones la “Orchestra Barocca di Venezia” a cargo de su concertino Gianpiero Zanocco mostró admirable control de la sonoridad y flexibilidad, en lo que se refiere a la técnica del arco, además de una perfecta sincronización y ajuste. Después de la obra de Marcello el violinista trevisano Giuliano Carmignola tomó la conducción de la orquesta desempeñándose como solista en dos conciertos para violín y en el ciclo de las archiconocidas “Cuatro estaciones” de Vivaldi .

Sus versiones pueden juzgarse de perfectas en lo que se refiere a la técnica, su virtuosismo exacerbado hizo que lamentablemente pasara por alto las indicaciones de los tempos que indica el autor, éstos fueron sumamente arbitrarios y discutibles. Los “Allegros” se convirtieron en “Prestos” y los “Largos” en “Andantes”. Además su obstinada marcación con el pie distorsionó la belleza de las obras, tornándose por momentos en un verdadero zapateo. Tal vez la causa fue que al comienzo de su actuación se suscitó un problema técnico con las luces del escenario lo cual hizo que se viera muy molesto con los responsables de la iluminación .

No obstante no podemos de dejar de reconocer el talento violinístico de Carmignola y su dominio implacable como conductor. Merece un reconocimiento especial la clavecinista Rossella Policardo que tuvo que luchar con un instrumento carente totalmente de sonoridad .Se precisa urgentemente que las autoridades pertinentes adquieran dos claves nuevos para poder ofrecer tanto a los músicos extranjeros que nos visitan como a nuestros artistas locales.

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