CIRQUE DU SOLEIL

Creer en la magia de las canciones

El circo más famoso del mundo lleva la música de Soda Stereo a un nuevo espectáculo.

Cirque Du Soleil. Foto: Nancy Martínez
Cirque Du Soleil. Foto: Nancy Martínez
"Séptimo día". Foto: Nancy Martínez
"Séptimo día". Foto: Nancy Martínez
"Séptimo día". Foto: Nancy Martínez
"Séptimo día". Foto: Nancy Martínez
"Séptimo día". Foto: Nancy Martínez
"Séptimo día". Foto: Nancy Martínez
"Séptimo día". Foto: Rodrigo Alonso
"Séptimo día". Foto: Rodrigo Alonso
"Séptimo día". Foto: Nancy Martínez
"Séptimo día". Foto: Nancy Martínez

Lo primero que llama la atención al entrar al Luna Park es el calor casi sofocante que se siente. El lugar ya está bastante poblado (faltan pocos minutos para que arranque la función del domingo 2 de abril), y hay que pensar que esa línea de "Séptimo día" que dice que "el comienzo fue un Big Bang y fue caliente", línea elegida además para abrir el nuevo espectáculo del Cirque du Soleil, no puede ser más cierta.

No hay alternativas para refrescarse y, mientras los acomodadores llevan al público que sigue ingresando a sus asientos, y mientras los vendedores reparten pop o unas latas con la estética del show (cuestan 300 pesos argentinos, 100 menos que las remeras que se despliegan en una importante tienda a la entrada), no queda más que esperar a que las luces se apaguen y esta experiencia Cirque du Soleil empiece una vez más.

Hasta el 2 de abril la compañía canadiense ya había hecho en la capital argentina un mes de funciones (la mayoría con entradas agotadas), y le queda más de otro mes en cartel. Por si algún uruguayo quiere aprovechar esta semana de descanso, sólo quedan localidades disponibles para el domingo próximo, a las 16:00 y a las 20:00. De hecho, la demanda es tan grande que a las 72 funciones originales se le agregaron, en los últimos días, tres más: serán el 21 y 28 de abril, y el 5 de mayo; para después dar inicio a una gira internacional. Uruguay quedaría para 2018.

Y es entendible la ansiedad que hay por ver Sép7imo día - No descansaré, porque combina dos factores, dos elementos que se sabe, tienen un gran nivel: de un lado está el Cirque du Soleil y del otro Soda Stereo, una de las bandas más importantes de la música argentina y también latinoamericana. La expectativa del público fue inteligentemente fomentada por el Cirque y el entorno de Soda (desde los músicos Charly Alberti y Zeta Bosio hasta los sellos PopArt y Sony), que dedicaron más de dos años de trabajo a darle forma a esta coproducción, la primera del circo inspirada en una banda latinoamericana.

Sép7imo día es el encuentro de dos marcas potentes, y no se puede más que pensar en términos grandes y oníricos: es un sueño, es magia.

Una voz con acento francés interrumpe cualquier pensamiento para sugerir: "No pierdas el tiempo grabando en tu celular, grábalo en tus ojos", y la gente ovaciona dando muestra de lo mucho que les importa estar ahí. Ovaciona, recibe la bienvenida al planeta Soda Stereo y posa sus ojos en una jaula. Todo indica que la historia comenzará por ahí.

Séptimo día.

Tres ruedas gigantes, con pantallas en las que se proyectan imágenes de los Soda de niños, circulan entre el público; rescatan a LAssoiffé (el canadiense Noah Nielsen), que está por salir de la jaula para descubrir un mundo de la mano del riff de "Séptimo día" (la canción); y cortan rápido con esa primera imagen sombría para que todo el espacio quede lleno de luces.

Con eso, el Cirque du Soleil ya da su primer golpe. Como lo ha demostrado a lo largo de la historia, la compañía canadiense apela al impacto, a la sorpresa, a tocar esa inocencia más infantil que queda en algún lugar de cada adulto. Esa, al final, es la gran estrategia de cualquier circo, pero no todos tienen tantos recursos y tanto talento como este que está en escena y que volverá en meses a Montevideo.

Y en este show creado por Michel Laprise y Chantal Tremblay ese, el de buscar el asombro, es un recurso permanente. Sea por la logística que permite intervenir el campo poblado de espectadores sin inconvenientes, o por las luces, quizás la mejor herramienta del espectáculo porque ocupan cualquier espacio vacío —lo que logran en el enganchado de "Picnic en el 4to B" con "Te hacen falta vitaminas" y "Mi novia tiene biceps"—; o por los trucos, todo va deslumbrándonos.

Pero eso también puede ser un problema. Por momentos, Sép7imo día - No descansaré se respalda solo en eso. En la sabida efectividad del Cirque, en el entretenimiento que proporciona esa pareja dando vueltas en el aire o aquella chica que hace contorsiones dentro de una flor entre el público; y en las canciones de Soda Stereo, que más que nunca se hacen poderosas.

"Séptimo día". Foto: Rodrigo Alonso

La banda sonora del show es, en definitiva, el gran motor de la puesta en escena. El público canta canciones como "Prófugos", "Persiana americana" o "Cuando pase el temblor" —ni que hablar de "De música ligera", obviamente reservada para el final explosivo—; las canta como si estuviera en un concierto y como si Soda estuviera ahí.





















Pero Soda no está. Los cuadros del Cirque se suceden enganchados por un hilo difícil de percibir —para descubrimiento de un planeta, el relato es muy fragmentado— y se dedican, más que nada, a releer las canciones, a llevar a lo físico su significado: a generar videoclips en vivo y en directo. Eso se hace a través de metáforas literales, que pueden pasarse por alto (los raros peinados nuevos, el revólver, el misil), o pueden generar un gran momento, como en el caso de "Sobredosis de TV". El despliegue histriónico del clown Toto Castiñeiras en ese número es de lo mejor de la noche.

Hacia el final aparecen algunos guiños más emotivos y entonces la potencia de las canciones, una vez más, alzan la bandera de Soda Stereo y con ella la del Cirque, los fanáticos se sienten arropados en una historia que aunque está cerrada no quiere terminar, y entonces Sép7imo día se convierte en un sueño. En una posibilidad única de unir dos mundos diferentes, de volver a conectar con un tiempo perdido, de recuperar la ilusión. En eso el Cirque y Soda hacen una buena pareja, que como cualquiera tiene sus diferencias, pero que al final le encuentra una vuelta de tuerca.

El Cirque y otra vuelta a Montevideo.

Aunque se espera que Sépt7imo día - No descansaré pase por Uruguay en 2018, el Cirque du Soleil volverá al país este año pero con otra propuesta, una típica de la compañía. Amaluna es su nuevo show, que se realizará en el tradicional formato de carpa (esa conocida carpa azul y amarilla), que a diferencia de cuando alojó a Kooza en el Parque Roosevelt, ahora se montará en la explanada del Faro de Punta Carretas.

Allí, el circo hará funciones del 31 de agosto al 10 de septiembre, y ya empezó la preventa de entradas a través de los locales de Abitab, en exclusiva con tarjetas del banco Santander. Esa exclusividad se extenderá hasta el 24 de abril, y desde el 25 se venderán entradas en efectivo y con otras tarjetas de crédito. Los precios van de 2.040 a 8.100 pesos.

Sorteo por entradas

A partir del impacto generado por el Cirque du Soleil y Soda Stereo, Rexona lanzó su nueva campaña Acróbatas Urbanos, con el objetivo de inspirar a que las personas se muevan más en su vida cotidiana y persigan aquello que los motiva. En este espíritu, la marca invita al público a participar de una promoción para ganar entradas para una función de Sép7imo Día - No Descansaré, pasaje a Buenos Aires y estadía en base doble, y así disfrutar la experiencia completa del espectáculo. Para participar, se debe ingresar en la web rexona.com.uy, registrarse y cargar el código de cualquier producto Rexona.

Amaluna "está centrado en las mujeres, en su individualidad, su fuerza, su capacidad para superarse y, sobre todo, su belleza", dijo a El País Amelie Lavoie, company manager del espectáculo, días atrás en su paso por la ciudad. "Será un empoderamiento de las mujeres y de los hombres también, ya que se necesitan dos para crear vida", agregó.

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