ROGER HODGSON

"Crear es un proceso mágico"

El exlíder de Supertramp es una máquina de hacer hits; los tocará en Uruguay, el lunes 13.

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Hodgson se divierte dándole hits al público. Foto: Difusión

La lista canciones exitosas que escribió Roger Hodgson, primero para Supertramp y después para usufructo de su carrera solista es impresionante: "Breakfast in America", "Logical Song", "School", "It’s Raining Again", "C’est Le Bon", "Dreamer", "Even in the Quietest Moments", "Take the Long Way Home", "Goodbye Stranger", "Give a Little Bit", "In Jeopardy". Pocos compositores pueden hacer alarde de un repertorio así, que marcó a una generación y que aún sigue siendo escuchado en las radios. Todas ellas y unas cuantas más estarán en Montevideo, el lunes 13 de marzo cuando Hodgson se presente en Montevideo en el Teatro de Verano (con entradas desde 1.400 a 2.700 pesos). La gira se llama, Breakfast in America que es el nombre no solo de un tema sino también de uno de los discos más exitosos de Supertramp, una banda que no solo era un montón de canciones bonitas. Sus álbumes tendían a lo conceptual y mezclaban la sensibilidad pop de The Beatles (principalmente las del lado de Paul McCartney) con una pretenciosidad muy medida que los vinculaba con el rock progresivo. Hoy quizás cueste visualizarlo pero fueron de las bandas más grandes de su tiempo convocando todo tipo de público. En Uruguay fue muy popular y varias de esas canciones animan cualquier fiesta de la nostalgia que se precie de tal.

A pesar de que sus primeros éxitos para Supertramp los escribió hace más de 40 años, que dejó la banda en 1982, que abandonó el negocio de la música durante 15 años y que su último disco solista es de 2000, Hodgson es un artista muy popular con giras mundiales que suelen agotar localidades.

Hodgson habló con El País sobre la magia de escribir canciones y qué piensa de las bandas tributo a su música.

—Cuando se lo ve en vivo siempre está pasándola bárbaro. ¿Cómo hace para mantener ese espíritu?

—No podría hacerlo si no me estuviera divirtiendo. Soy un tipo con suerte: tengo el mejor trabajo del mundo. Me gusta la gente, me gusta viajar y estas canciones que escribí son tan especiales que no envejecen. Y como mucha gente en todo el mundo tiene una gran conexión con ellas, me gusta mucho entregarles esa experiencia. Y además disfruto mucho cuando toco esas canciones.

—¿Cómo era la escena musical en su juventud?

—Era un adolescente cuando aparecieron los Beatles y no solo cambiaron mi vida, sino la de todos. Y si eras un músico, mostraron lo que era posible hacer con la música. Antes de los Beatles la música, de alguna manera, era unidimensional. Ellos fueron valientes y experimentales y así ampliaron los límites de lo que era posible hacer. Para mí fue crecer pegado a la radio esperando su próxima canción. Y estaban los Rolling Stones, los Who, Traffic, los Kinks. Había tanta música maravillosa. Y eso me inspiró para hacer mi música: tomé su ejemplo y traté de configurarlo en lo que quería hacer con Supertramp.

—Pero la banda tenía un sonido distintivo. Era pop, sí, pero tenía arreglos progresivos. ¿Cómo encuentra su sonido?

—No es un proceso mental. Nunca sé qué clase de canción va a salir. Crear es un proceso muy mágico, como que doy un paso al costado y ocurre la magia. No empieza como un proceso mental. Es como meditar: me pierdo en el sonido del instrumento que estoy tocando (un teclado, un gran piano, una guitarra) y me enamoro del sonido que se consigue. Y ahí es cuando ocurre la magia. Mis manos tocan un acorde, lo escucho y me digo: "es hermoso". Y ahí lo repito, y antes que me dé cuenta ya se creó algo. Esa es la razón por la que estas canciones son eternas: vienen de ese lugar tan hermoso y mágico. Y sé la diferencia cuando está esa magia o no está. Por eso hay canciones que no toco.

—O sea que a pesar de haber escrito tantos éxitos, no hay una explicación racional de cuál es el secreto de una buena canción pop.

—Sólo puedo hablar por mí y en mi caso pasa por la inspiración. Algunos artistas plásticos dicen que en algún momento, la obra se pinta a sí misma. Y lo mismo puede decirse en la música pop, la clásica o el rock. Siento que soy un instrumento de algo que es más grande que yo, quizás de Dios. Me siento bendecido de tener esta habilidad.

—¿Y recuerda los momentos en que se dio esa magia en canciones como "Logical Song" o "School"?

—Solo de algunas canciones. Recuerdo que "Even in the Quietest Moment" la escribí en una montaña en la que estaba acampando solo. Miraba las estrellas, todo estaba tan tranquilo y ahí surgió la canción. "Logical Song" la escribí en un período de un año o dos, pero la primera palabra que surgió fue "liberal".

—Usted fue famoso muy joven. ¿Cómo lidió con el éxito?

—El éxito puede ser complicado para un artista: es fácil perderse. Porque ahí aparecen las presiones de la compañía discográfica, del público e incluso de uno mismo ("tengo que hacer una canción como The Logical Song, empieza uno a decirse). Es muy fácil alejarse de ese lugar mágico del que hablaba. Porque si uno está preocupado por otras cosas, eso no sucede. Para mí, el éxito fue muy desafiante y no sólo a nivel musical. Estoy contento de haberme tomado un descanso cuando me fui de Supertramp, cuando me di cuenta de que ya era tiempo y cambié a otra fase de mi vida. Criar a mis hijos, por ejemplo. Salirme de la industria musical fue muy bueno para mí. Era un desafío pero a largo plazo fue beneficioso: al volver a los escenarios, 15 años después, tenía otra autoconfianza como artista.

—Hace mucho que no saca un disco solista. ¿Tiene planes de hacerlo?

—Me encantaría, pero hoy mi principal obstáculo es el tiempo. Para aquellos que quieren escuchar cosas nuevas lo que hago es tocar una o dos canciones nuevas en el show y, con suerte, algunas estarán disponible en Internet. Vivimos en tiempos diferentes y hoy mi prioridad musical es poder dar en un concierto estas canciones que significan tanto para tanta gente. Y son muchos más que los que quieren escuchar cosas nuevas. Aquellas son canciones con las que crecieron y significan mucho para ellos. Y como entertainer, les quiero dar el mejor show posible.

—En el mundo, hay muchísimas bandas tributo a Supertramp. ¿Las escucha? ¿Y qué piensa del concepto de banda tributo?

—(Se ríe) Algunas son muy buenas. Y me siento honrado que a la gente le gusten tanto mis canciones como para juntarse y tocar mi música.

—Y todas encuentran alguien parecido a usted para ocupar su lugar.

—Eso es imposible. (Se ríe)

—Ya estuvo en Uruguay en 1998...

—Sí, es mi segunda vez. Y creo que toco en el mismo lugar. La última vez, mi camerino era un viejo ómnibus escolar. Lo único que sé es que estuvo muy bueno y que el público disfrutó mucho. Desde entonces, quería volver.

La segunda visita de un favorito de Uruguay.

Roger Hodgson ya estuvo en Uruguay el 15 de diciembre de 1998 en el Teatro de Verano. Ahora vuelve al mismo lugar como parte de su gira Breakfast in America, que en su fase sudamericana incluye conciertos (algunos agotados) en ocho ciudades de Brasil, Buenos Aires y Montevideo.

La banda que lo acompaña está integrada por algunos viejos compañeros de ruta. Allí estarán el multiinstrumentista Aaron Macdonald, Kevin Adamson en teclados y una base rítmica integrada por dos sesionistas que vienen juntos desde hace mucho tiempo: Bryan Head en batería y David J. Carpenter en bajo. Las entradas para el show del lunes 13 están en venta en Red UTS, Redpagos y Tienda Inglesa, con precios que van desde 1.400 a 2.700 pesos.

Uno de los grandes grupos de los setenta.

Hubo un tiempo en que Supertramp era sinónimo de rock de grandes estadios (repletos), discos dobles y éxitos radiales.

Formado en 1969 como una inversión del millonario holandés Stanley August Miesegaes, Supertramp se consolidó, ya sin ese capital como un dúo integrado por el fundador Rick Davies, y Hodgson, quien llegó a la banda en 1970. Su primer gran éxito fue en 1974 con el disco Crime of the Century donde estaban "School" y "Dreamer". Después de una serie de buenos discos que los mantuvieron en ascenso, en 1979 se convirtieron en los más grandes de su época gracias a Breakfast in America y canciones como "Goodbye Stranger", "Take the Long Way Home" y "The Logical Song". Su disco en vivo, Paris, fue un megasuceso. Pero Hodgson se fue por diferencias con Davies. Tras 15 años de ausencia inició una carrera solista que luego concentraría en sus canciones para Supertramp.

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