FATA DELGADO

"Ahora intento hacer otra cosa"

En octubre sale el disco solista del creador de Los Fatales; lo produce el ex No Te Va Gustar, Mateo Moreno.

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Fabián "Fata" Delgado tendrá disco solista. Foto: Difusión

El Fata Delgado llega con la grabación original de su nuevo disco, Otra calle, bajo el brazo. Raro para alguien tan conocido. Por lo general, de esas cosas se encarga un cadete o un encargado de prensa.

Tal vez sea cautela: el disco no saldrá hasta el próximo 14 de octubre, pero él ya lo tiene pronto desde hace mucho. Lo deja y se va, para que lo escuche antes de hacerle la entrevista.

Unos días después vuelve a El País para hablar del disco, y de su actual momento profesional y de vida. El nuevo trabajo es un desvío de lo que viene haciendo en la música, aunque no tanto. El Fata nunca se aleja demasiado de lo que conoce y por lo que lo conocen. Como dice en una parte de la charla, "es otra calle que estoy recorriendo, que va paralela a la mía".

Aún así, es la primera vez que graba con un productor (Mateo Moreno) y sesionistas que no son del palo tropical. Y con un nivel de ambición que lo llevó a estar más de un año dedicado a Otra calle.

La música es a lo que se quiere dedicar ahora, luego de haber pasado por la televisión. "Tendría que ser una oferta muy buena para volver a la televisión. Me encanta la comunicación, pero ahora estoy enfocado en Otra calle", dice. Además, agrega, "esta es la primera vez que sale un disco mío, como solista. Yo siempre hice discos con Los Fatales, como banda. Algunos pensarán que es lo mismo, pero no es así".

Hace unos días estuvo, claro, realizando presentaciones por la celebración de la nostalgia, llevando a varias fiestas canciones que ya se hicieron querer más allá del ámbito tradicional de la música tropical uruguaya. Ahora quiere cumplir otra meta: que su música sea popular más allá de Uruguay. Por eso hizo un disco de "latin-pop", dice.

—¿Cómo surgió la idea de hacer este disco?

—Hace como cinco años que quería hacerlo, pero recién ahora pude. Las cosas a veces pasan cuando tienen que pasar. Yo lo tenía pensado así: "Si este año me quedo sin hacer televisión, me concentro en el disco". Y eso fue lo que ocurrió: dejé de trabajar en Canal 10 y me puse a hacerlo.

—Está producido por Mateo Moreno, ex No Te Va Gustar y ahora solista. ¿Cómo llegaron a trabajar juntos?

—Un día voy a los estudios Vivace para grabar un jingle y ahí me cruzo con él. Una vez, hacía tiempo, habíamos hablado de hacer algo juntos y no se había dado. Como había hasta perdido su teléfono, se lo pedí de nuevo y nos pusimos a intercambiar correos. Son esas cosas que pasan. Hay una canción en el disco que dice "No es casualidad" (se ríe).

—¿Cómo fue trabajar con él?

—Al principio hubo varias preguntas. Él por ejemplo, se preguntaba cómo podía hacer para entrar en mi mundo, en mis ideas. Y yo junté a mis músicos para explicarles que ahora haríamos algo distinto a lo que veníamos haciendo. Porque Mateo trajo a varios músicos para la grabación. Por ejemplo, todas las canciones están grabadas con batería, Martín Ibarburu en algunos temas y Roberto Rodino en otros. También están Francis Andreu, Lea Ben Sasson y Beatriz Belloni en los coros. Con Mateo tuvimos una conexión muy buena. Fue muy abierto. Él tiene mucho más comercio que lo que yo pensaba escuchando sus discos. Viene del rock aunque a mí me gusta el rock, no es lo mío. Pero es un músico completo. Se amoldó a la salsa de una manera que no lo esperaba.

—¿Y cómo hicieron para unir esos mundos?

—Yo tenía las canciones compuestas, y quería que su imaginación volara para ver qué salía. Le mandaba melodías cantadas, sin acompañamiento. Y él hacía tres o cuatros versiones distintas, para mostrarme cómo veía esa melodía. Así fuimos buscando. Algunos temas se fueron para el reggaetón, otros para el cha cha cha, la cumbia, la plena, la salsa… Tiene de todo, pero no me propuse hacer un muestrario de cada uno de los estilos. La esencia está basada en los ritmos derivados de la salsa, esos que recién te dije.

—Pero también hay una canción que se sale de ese esquema, que es más confesional dirigida a tus hijos y está solo con guitarra.

—La última canción, es cierto. Esa no tiene nada que ver con el disco. Es una canción más personal, que un día me salió. A veces estás años para componer una canción, pero esta me salió rápido. Y medio que me puse a llorar cuando la escribí. La escribí con mucho sentimiento. Cuando se la pasé a Mateo, me dijo lo mismo: que la canción lo había emocionado, y que para él era una canción para hacer solo con guitarra y voz. Las guitarras las grabó Guzmán Mendaro. Ahí muestro una parte mía que la gente no conoce. A mí me tienen identificado con la pachanga y la diversión y está bien. Me gusta ver a la gente bailar y divertirse, es lo que hago desde hace 25 años. Pero también, por la edad que tengo y la vida que llevo con mis hijos y familia, sentí ganas de escribir sobre cosas que me pasaron. Perdí a mis padres… me corrió una cosa por el cuerpo que me hizo escribir algo distinto.

—¿Es la primera vez que mostrás una parte más madura de ti mismo?

—Bueno, he crecido, tengo 49 años. Y también crecí musicalmente. Busco en mi camino cosas nuevas. Busqué nutrirme de gente que está capacitada para hacer otros tipos de música y de grabar, que no son los que yo adopté durante toda mi vida. Con Mateo encontré eso: otro sistema de grabación. Y encontré el momento justo para hacerlo.

—Al mismo tiempo, tampoco suena como si estuvieras tratando de estar a la moda, de lo que suena ahora con las bandas de cumbia cheta.

—No me quiero subir a ningún carro. Siempre tuve un problema (piensa)… O tal vez es una virtud que tengo entre los defectos que tengo: no reiterarme. Eso es lo más difícil. Cuando he hecho otros discos, me ha pasado de decir "esto ya lo hicimos en otro disco", y entonces no lo hago. Creo que algún día, de tanto probar, se tiene que dar que a alguien le guste algo mío y que eso no sea igual a los demás. Es más difícil crear que copiar, pero a mí me gusta más crear. Es más difícil que el oído se adapte a algo nuevo, pero yo también estoy pensado en oídos nuevos fuera del Uruguay, no solamente los de acá. Igual pienso que va a gustar acá. Y si gusta acá, gusta en cualquier lado, porque mirá que el uruguayo es exigente con la música ¿eh?

—¿Pensás que este disco va a sorprender a tu público?

—Tengo una identidad que fui construyendo durante 25 años y ahora estoy intentando hacer otra cosa, más emparentada con la mezcla de salsa y pop. Es un riesgo, pero estoy preparado para ese riesgo. Quiero que se escuche el disco y que se encuentre calidad musical, sin perder el comercio de los estribillos que es algo que me identifica. Mis canciones son tipo jingle (se ríe). Es mi manera de componer. Trato de hacerlo para que le guste a la gente.

—Escuchando el disco, hay una mayor presencia de tu voz.

—¿Y eso lo ves como algo que mejoró? (se ríe)

—Sí. Suena más trabajada esa parte.

—Estoy cantando mejor que antes. Cantar todos los fines de semana hace que uno crezca como cantante. Escucho cosas que grabé hace 25 años, y digo "pah, si esto lo grabara ahora, lo cantaría de otra manera". Pero bueno, en ese momento lo canté así y lo disfruté así. Ahora veo que la voz me da para más cosas. Pero lo importante es que estuve como un año y medio componiendo. No es que hice un disco en una semana. Antes hacía un disco de 15 canciones en dos meses. Ahora hice 12 temas en dos años (se ríe). Busqué los momentos, quise tomarme mis tiempos. No hice esto por una necesidad de cambiar. Yo vivo de hacer fiestas con mis clásicos todos los fines de semana. Y lo voy a seguir haciendo. Esto es otra calle que quiero que corra paralela a Los Fatales de los casamientos, que van a seguir existiendo. Creo que esas cosas pueden convivir.

—Decías antes que este es el primer disco del Fata solo. ¿Cómo fue que te hiciste solista?

—Fue medio accidental. Antes eran Los Fatales, pero a partir de abril de 2009 empecé como El Fata y Los Fatales. Desde entonces estoy solo como cantante con la banda. Antes estaban Javier Carbalo y el Alemán, que un día se fue para hacer su música y me pareció buenísimo. Me fui quedando solo de a poco. Un fin de semana, recuerdo, tenía como cuatro casamientos. Javier y el Alemán tenían una presentación en Argentina con Falta y Resto y no podían faltar. Y bueno, voy yo y la banda, pensé, y les diré que los otros están enfermos. Y no sé… vi que la llevaba bien. ¡La gente me pedía fotos! (se ríe). Y me fui a España solo, también. Vi que la garganta me daba y me largué. Tenés que cuidarte mucho más, eso sí. Porque en mi cabeza tengo 25, 30. Pero en mi cuerpo, no.

—En una parte de la entrevista decís que no querés perder "el comercio" de los estribillos, que eso es lo que a la gente le gusta. ¿Cómo hacés para no perderlo?

—Escuchando mucha música. Para este disco, cuando nos empezamos a conocer con Mateo Moreno, recordé que en 2013, en Holanda, había visto una banda solo de percusión, que me gustó. Y de ahí saqué ideas que se las comenté a Mateo y a él le encantaron y quedaron. Pero escucho mucha música brasileña, argentina… Pienso en lo que me gusta a mí, también.

—¿Cómo ves el fenómeno de la cumbia cheta?

—La música tropical en Uruguay tiene una identidad, en base a plena, guaracha… En realidad, plena fusionada con otros estilos. Eso ya es una tradición. La cumbia nueva de Márama y Rombai conquistó Argentina y me parece válido, de hecho me parece que suena bastante parecido a la cumbia argentina. No es mi estilo. Podría hacerla pero no la siento. Lo que siento yo es la plena y el candombe.

Una estructura montada para salir de gira con Los Fatales.

A medida que van pasando los años, las canciones que identifican a Los Fatales no solo ganan nuevos adeptos en Uruguay. Muchos de los que ya se fueron a vivir a otros países siguen manteniendo el vínculo con Uruguay a través de la música. Cuando Delgado viaja, lo hace al frente de un equipo de 10 personas.

"Nueva Jersey ya es como nuestra segunda casa", dice Delgado sobre dónde está el público más fiel de Los Fatales. En total, cuando sale una gira internacional, Delgado viaja al frente de 10 personas. "Delego en mi tour mánager todo lo operativo: dónde nos vamos a quedar, dónde vamos a dormir, esas cosas. Porque quiero que todos coman bien, que descansen bien, que se les pague en fecha. Las cosas básicas que a uno le gustaría que se cumplieran si lo contratan. Soy un jefe abierto a escuchar, pero lo más importante es que la gente que trabaja conmigo —que está a mi lado desde hace más de 10 años— confía en mí".

—Y a pesar de todo esa estructura, ¿te seguís sintiendo público y no solo músico?

—Un poco es así. Sigo teniendo una parte de público en mí. Pero también hay que jugársela a veces. Cuando fui a grabar "Pizza Muzzarella", en 1998, me miraban con cara rara: "¿Así se va a llamar el tema? ¿Pizza Muzarella?", preguntaban asombrados. Pensaban que no iba a funcionar por el título. Y mirá… Hasta hoy la canto.

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