Momento

El coro que emocionó a todo un estadio

¿Cómo fue el encuentro de Roger Waters con los niños que cantaron en su espectáculo?

Giraluna
Another Brick in The Wall por el coro Giraluna

A cada lugar en el mundo donde vamos conseguimos chicos locales para que canten “Another Brick In The Wall (part 2)”. Estos chicos, sus chicos, fueron increíbles. Nos vimos por primera vez esta tarde y lo hicieron de manera brillante. Vamos a darle un gran aplauso”, dijo Roger Waters tras interpretar la canción más famosa de su repertorio ante un Centenario repleto.

Tras un mes y medio de ensayos, en la tarde del sábado el coro Giraluna tuvo su primer encuentro con el músico inglés. Ana Campoleoni, directora de Giraluna, dijo a El País que le sorprendió que si bien había una coach que repasaba las indicaciones que se le había dado al coro, el que se encargó de armar la puesta en escena y corregir a los cantantes fue Waters.

“Se hicieron dos pasadas y además habló con cada uno de ellos. Les explicó que para él, esa canción era la parte más importante del show y que todo el mundo la iba a estar esperando”, contó Campoleoni. “Además les dijo que ellos iban a ser lo más importante del show y que la canción es emblemática”. Tras el ensayo, el ex Pink Floyd los felicitó y les dijo que los esperaba para el show.

A las siete de la tarde, dos horas antes del recital, comieron junto a los músicos que acompañan a Waters en la gira Us + Them. Uno de los miembros del coro, que estudia en la UTU, el bachillerato Figari, habló con los músicos sobre la experiencia de tocar en vivo. “Fue un encuentro impresionante”, resume la directora.

Los niños aparecieron en escena vestidos con los tradicionales overoles naranja y la capucha de los detenidos por la Guerra al Terrorismo. En determinado momento se despojaban del atuendo y mostraron una remera negra en la que se leía “Resist”. Los niños bailaron una coreografía, cantaron el estribillo de la canción y se despidieron ovacionados y, se les notaba, felices.

Entre los numerosos incentivos visuales y sonoros del recital de Roger Waters en el Estadio Centenario, uno de los momentos más intensos de la noche fue el de la interpretación de “Another Brick in the Wall Part 2”. Con la compañía de 12 miembros del coro Giraluna, le dieron al recital del ex Pink Floyd la teatralidad y la fuerza que reclama la canción al escucharse en vivo: es un himno de resistencia a los profesores estrictos que ridiculizan a sus alumnos. Vestidos como si fuesen prisioneros de Guantánamo, con un mameluco naranja y números negros en el corazón, y con una capucha negra cubriéndoles la cabeza, cantaron el coro para luego mostrar una camiseta con la leyenda “Resist” ("Resiste"). La interpretación fue aplaudida por las 40.000 personas que llenaron el Estadio Centenario.

Luego de la actuación, durante los 20 minutos de intervalo, Waters tuvo un encuentro a solas con los 12 niños que estuvieron en el escenario (y los dos suplentes) y los responsables del coro. Allí Waters saludó y felicitó a la directora de Giraluna, y los encargados de música y de danza por su trabajo con los chicos.

Que Waters los saludara implicó “un gesto de respeto de darle un lugar a cada uno”, dijo Campoleoni.

Mientras afuera el público pasaba el entretiempo mirando los llamados a la resistencia que se leían en la pantalla gigante, tras bambalinas, Waters y Giraluna intercambiaron regalos.

El inglés se llevó remeras del coro junto con los discos que tienen editados (que ya ganaron dos premios Grafitti a mejor disco de música infantil en 2010 y en 2017). A cambio, Waters les regaló las camisetas que lucieron durante su participación y les dio una foto autografiada y especialmente dedicada a cada uno de los niños.

—¿Qué sintieron los chicos al haber vivido ese momento?

—Una de las chicas, Fernanda le dijo a Waters que las luces y la música la hicieron moverse en el escenario. Que mientras tenía la capucha sentía que miles de personas la miraban. Y que cuando se la sacó y vio a la gente, le dio la fuerza para cantar sin paralizarse sobre el escenario.

Si bien los niños se comunicaron con el músico a través de una traductora, la emoción del encuentro con Waters era más fuerte que la barrera idiomática. “Gustavo me contaba: ‘Yo no entendía lo que me decía, pero me pegaba en el pecho’”, dijo Campoleoni. Waters se lamentó de no saber hablar español.

El Estadio Centenario espera por Roger Waters. Foto: Bruno Scelza
El Estadio Centenario esperando por Roger Waters. Foto: Bruno Scelza

Campoleoni relata que mientras que veía a los chicos cantando sobre el escenario frente a 40.000 personas no podía dejar de llorar de la emoción. Para ella, el final de su actuación, donde los niños se quitan el mameluco de prisionero y dejan ver una camiseta que reza la frase “Resiste” (resist) define la actitud de los miembros del coro.

“Ellos son chiquilines que resisten todos los días”, dijo la directora del coro. Cualquier gurí que vive hoy en una situación de vulneración de sus derechos resiste todos los días y por eso tenían bien puesta la camiseta”.

Giraluna es un centro de Educación Alternativa que trabaja con niños, niñas y adolescentes de Nuevo París, el barrio al Oeste de Montevideo. Se fundó a mediados de la década de 1990 y además del coro, desarrolla otros disciplinas artísticas y deportivas, desde teatro y música a yoga y artes plásticas.

El 80% de los niños de Giraluna provienen de asentamientos no regularizados: 19 de abril, 6 de diciembre y Yugoeslavia.

“Algunos no tienen seguridad, ni saneamiento. Ellos resisten todos los días: los niños te dicen que no saben si mañana siguen vivos porque sienten balazos todas las noches. Tienen vulnerabilizados sus derechos económicos y sociales”, dijo Campoleoni.

El trabajo del coro es una forma de resistencia, la palabra más mencionada por Waters en el show, y de escape a través de la música. “La esencia del grupo es amor, creatividad y disciplina. Eso queremos expandir para toda la niñez”, dijo la directora

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