música

Un continente se rindió a los pies de los Stones

Otro chef uruguayo y un histórico show en el cierre de gira

Mick Jagger en el show de La Habana. Foto: AFP
Mick Jagger en el show de La Habana. Foto: AFP
Fanáticos en el show de los Stones en Cuba. Foto: Reuters
Fanáticos en el show de los Stones en Cuba. Foto: Reuters
Fanáticos en el show de los Stones en Cuba. Foto: Reuters
Fanáticos en el show de los Stones en Cuba. Foto: Reuters
Fanáticos en el show de los Stones en Cuba. Foto: Reuters
Fanáticos en el show de los Stones en Cuba. Foto: Reuters
Keith Richards tocando en La Habana. Foto: Reuters
Keith Richards tocando en La Habana. Foto: Reuters
Keith Richards tocando en Cuba. Foto: Retuers
Keith Richards tocando en Cuba. Foto: Retuers

El viernes, ante prácticamente medio millón de personas que los vieron en Cuba, los Rolling Stones cerraron otra gira exitosa, la América Latina Olé. Pasaron por ocho países; recorrieron algunos lugares por donde nunca habían estado, como Montevideo, donde el 16 de febrero hicieron vibrar a unas 50.000 personas en el Estadio Centenario, y donde Mick Jagger sorprendió tomando agua de la canilla.

Shows memorables, una batería de canciones irresistibles, energía que sorprende y el despliegue más grande de una banda de rock en la actualidad, son los detalles que quedan grabados de esta gira que, como todas sus giras desde hace un tiempo, tiene sabor a final. “Habrá Rolling para rato”, avisó Jagger cuando la banda llegó a La Habana para dar un recital histórico.

El viernes, los Stones actuaron por primera vez en suelo cubano y dieron un concierto gratuito para 400.000 personas, que se acercaron a la Ciudad Deportiva de La Habana.

“Sabemos que años atrás era difícil escuchar nuestra música, pero aquí estamos, tocando para ustedes en su linda tierra. Pienso que los tiempos están cambiando. Es verdad, ¿no?”, exclamó Jagger para una multitud eufórica, que bailó y coreó sus canciones con entusiasmo.

“All down the line” y “Angie” fueron las canciones que sorprendieron del repertorio que presentaron los Stones, que en general fue el mismo de esta gira. “Jumpin’ Jack Flash” abrió la noche y “(I can’t get no) Satisfaction” la cerró, marcando un hito en la historia cubana.

Así, dejando una huella de esas que no se olvidan, los Rolling Stones abrocharon el tour que empezaron el 3 de febrero en Santiago de Chile. Ahora se preparan para inaugurar en Londres, en la galería Saatchi, su primera gran exhibición: Exhibitionism se llama, y reúne buena parte del archivo personal de la banda británica. ¿Qué les queda por hacer?

Uruguay.

Aunque la estadía de los Stones fue breve, Uruguay se hizo sentir desde el comienzo del tour. Fue un chef uruguayo, Martín Schwedt, el que cocinó para el staff en el Estadio Único de La Plata; y fue en Montevideo donde Jagger salió a conocer candombe.

Pero luego, en Colombia, el cantante volvió a encontrarse con un uruguayo: se trata del chef Dante Filosi, quien le cocinó desde el lunes 7 hasta el viernes 11, lo que duró su estadía en el Marriott de Bogotá.

Como hicieron en Argentina o Brasil, los Stones no se quedaron en el mismo hotel. Jagger fue al Marriott junto a sus hijos (uno de ellos, James Jagger, es el protagonista de la serie Vinyl de HBO), su manager, otros músicos y asesores. En total, la delegación ocupó 11 habitaciones.

Una semana antes del arribo, Filosi recibió una lista de ocho páginas en las que se detallaban todos los requisitos, no sólo de los alimentos sino de las estadías. “Me sorprendió bastante el perfil bajo en sus exigencias”, cuenta a El País.

"Gastronómicamente aparecían cosas lógicas como agua sin gas (solo pedía que no fueran de una marca en especial, Evian); luego todo cocinado con aceite de oliva extra virgen, preferencia por pescados frescos, vegetales verdes en su mayoría (menos espárragos), frutas de la región (de preferencia exóticas)", relata el uruguayo. Además, cuenta que no podían faltar arándanos, frambuesas, una máquina de café tipo Nespresso, una cafetera normal con café Medium Kenya de Starbucks, leche orgánica baja en grasa y té. "Quizás lo que más nos costó conseguir fue el agua destilada que solicitaban", dice.

Por pedido del staff, el chef fue el primer día a ofrecerle algunas opciones del menú y a conocerlo personalmente; luego tuvo que elaborarle algo a diario. Entre esos platillos hubo un atún sellado acompañado de codorniz, olivas Kalamata y brotes orgánicos; y un pollo criollo típico colombiano. "El día del show fue el día que me tocó hacerle lo más sano y liviano de toda la estadía a base de pescado blanco, vegetales y fruta", relata.

“Me impresionó muy bien; es una persona muy educada, muy sencilla, de una humildad admirable al momento de interactuar y una naturalidad que hizo se derribaran todas las barreras que uno se coloca ante este tipo de personajes”, reconoce.

Dante Filosi con Mick Jagger. Foto: Dante Filosi
Dante Filosi con Mick Jagger. Foto: Dante Filosi

Jagger.

Filosi logró tomarse una foto con Jagger y charlar con él alguna vez, pero acercarse al líder de los Stones no es nada fácil. "Nadie llega a él sin el previo filtro de estas personas, nadie puede tomar fotos ni a distancia, todo está manejado, supervisado y aislado por ellos", dice.

"Yo sentí que por obvias razones ellos, en este caso Jagger, ya están en otra etapa de sus vidas. Él dejó ver que es una persona que cuida mucho de su salud física, de su alimentación con una absoluta conciencia, y llevó un ritmo más familiar junto a su hijo. Tiene una energía impresionante", afirma Filosi. Eso sí, también reconoce que cuando se lo ve "fuera de todo el atuendo y vértigo de la figura", se lo puede observar como un ser humano más, con setenta y largos años encima.

"Alrededor de él pasan muchas cosas, desde los controles y aparato de seguridad tan minuciosos, la logística para sus entradas y salidas, cómo manejan sus salidas, cómo lo aíslan y protegen... .Te da la sensación de que él es ajeno a todo, y que si fuera por su voluntad lo eliminaría y se movería con mayor espontaneidad", dice el chef. En Colombia, agrega, Jagger caminó por el centro de la ciudad y comió una oblea con dulce de leche de un puesto ambulante.

“Te repite muchas veces que hoy él no es Mick Jagger, sino una persona normal”, dice Filosi, que tuvo que cocinarle varios platillos a base de carnes blancas y, en varios casos, llevárselos personalmente. “Es un caballero”, asegura.

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